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Narcotráfico

El juez de Tijuana que se volvió narco porque "no le alcanzaba el sueldo" pasará 3 años en prisión

Cinco meses después de que un perro antinarcóticos olfateó 11 paquetes de droga ocultos en el Jeep Liberty del juez municipal Eduardo Sais Peinado, un juez federal lo sentenció a poco más de tres años de prisión. Su abogada afirmó que este tenía problemas económicos y por eso se involucró con el narcotráfico.
6 Jul 2018 – 8:50 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Eduardo Sais Peinado alcanzó el cargo de juez municipal en Tijuana, México, en 2015, pero su ascenso laboral coincidió con una mala racha personal que tocó fondo con su arresto el 10 de febrero tratando de cruzar 38 libras de cocaína por una garita fronteriza en California.

Esa historia la contó a un juez federal su abogada, Emily Bahr, tratando de reducir el castigo contra Sais Peinado, quien este lunes fue sentenciado a poco más de tres años de prisión por dicho delito.

Este hombre ejerció la abogacía durante 20 años, era socio de un negocio no identificado y ganaba un sueldo de 830 dólares al mes por su trabajo como juez en el Ayuntamiento de Tijuana, superior a los 4.4 dólares (88.3 pesos) que cada día ganan 24.7 millones de mexicanos.

Su defensora legal, sin embargo, aseguró en una corte en San Diego donde fue juzgado que este se metió al peligroso mundo del narcotráfico debido a problemas económicos. Su cliente fue despedido "por razones laborales" el mismo día de su arresto en la garita de San Ysidro, pero el gobierno tijuanense no aclara si su salida del cargo está relacionada con dicho incidente.

Todo comenzó en 2015, el mismo año en que se volvió magistrado, por una relación amorosa con la madre de una niña de 6 años y con discapacidad, según un memorando que Bahr entregó al tribunal.

Tan caros eran los tratamientos médicos de la menor que este se atrasó en sus obligaciones financieras, se acabó sus ahorros y se le complicó obtener un préstamo. Aunque su empresa vendió una propiedad por 128,000 dólares en la primavera de 2017, su socio no le dio su parte, afirmó la abogada.

Sus trabajos para traficantes

Un día, señala el memorando, Sais Peinado conversaba con alguien sobre su debacle financiera en el local de apuestas Pueblo Amigo Caliente Casino de Tijuana. De pronto, un hombre apodado 'Vale', a quien ya había visto antes en ese establecimiento, se le acercó para ofrecerle un trato que no pudo rechazar.

'Vale' le prometió un pago de 3,500 dólares por pasar droga a través de la frontera.

Antes de animarse a pasar con narcóticos ocultos en el auto, Sais Peinado realizó un viaje de prueba que terminó en el estacionamiento del centro comercial Plaza Las Américas de San Ysidro. Le indicaron que dejara el vehículo ahí y que se fuera a comprar a las tiendas durante una hora.

Su primer contrabando concluyó sin contratiempos en un centro comercial en Chula Vista. En esa ocasión pasó en su Jeep Liberty, el cual le entregó a un extraño durante una hora y luego regresó a Tijuana. No está claro qué cantidad ni tipo de droga cruzó esa vez.

La semana siguiente los traficantes lo volvieron a contactar para otro viaje. Pero en ese segundo intento, la tarde del 10 de febrero, un perro antinarcóticos alertó a los agentes de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) sobre la presencia de una sustancia ilícita en una puerta del Jeep.

De acuerdo con la acusación, el magistrado le dijo al oficial migratorio que se dirigía a Chula Vista, que no tenía nada que declarar y que las únicas personas que usaban el vehículo eran él y su novia. Durante una inspección ocular, el agente notó que el auto tenía anomalías en dos puertas y trajo un perro adiestrado para detectar droga.

Tras una revisión con Rayos X se confirmó que había 11 paquetes ocultos en las puertas del lado del pasajero y cinco más en la puerta de la cajuela. En total decomisaron 38.75 libras (17.5 kilos) de cocaína.

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