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Cárcel

Desmantelan red que introdujo droga y celulares a una prisión de California

Once personas, incluido un antiguo celador, son acusadas de ser parte de un grupo que introdujo narcótico y teléfonos celulares en la penitenciaría estatal Richard J. Donovan en San Diego durante tres años.
2 Mar 2017 – 2:31 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Aníbal Navarro era uno de los custodios en una cárcel estatal de San Diego, California, cuando un reo le ofreció un negocio ilícito que no rechazó: recibir hasta 2,000 dólares cada vez que él permitiera que en ese penal entrara droga y celulares, según una acusación federal.

Navarro, de 38 años, era parte de una red de contrabandistas que introdujo una cantidad no específica de marihuana, metanfetamina, cocaína y teléfonos celulares a la penitenciaría Richard J. Donovan de Otay Mesa, en el condado de San Diego, entre abril de 2014 y junio de 2016, cuando las autoridades arrestaron al agente de correccionales, de acuerdo con la Fiscalía federal del distrito Sur de California.

Diez personas más, incluyendo presos y asociados en el exterior, de los cuales cuatro fueron arrestados en el condado de Los Ángeles el pasado 28 de febrero, fueron procesadas por un Gran Jurado federal acusados de conspirar con Navarro en dicha actividad ilícita. El agente recibía un pago de entre 1,000 y 2,000 dólares cada vez que el contrabando ingresaba a la penitenciaría estatal.

Los celulares que se introducían al penal se usaban para coordinar “actividades criminales dentro y fuera del penal”, afirmó la Procuraduría federal en un comunicado.


El contrabando de teléfonos y narcóticos no cesa en las prisiones de California. Solo de enero a agosto de 2016, casi 8,000 celulares fueron decomisados en las penitenciarías del estado, un número similar a lo confiscado a lo largo de todo el 2015.

Para detener esa actividad, el Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California (CDCR) planea contar en la primera mitad de este año con cerca de un millar de escáneres y detectores de metales en sus 35 cárceles.

Según la acusación, Navarro, residente de Chula Vista, fue reclutado en 2014 por Martín Gómez, un reo de la cárcel Richard J. Donovan y a pesar de que el preso fue trasladado a otra prisión estatal continuó coordinando y supervisando la operación a través de conferencias telefónicas con sus compinches.

Sus enlaces fuera de las correccionales y quienes fueron arrestados la semana pasada eran Sylvia González, de 57 años y residente de Sylmar; Everaldo Santana, de 25 años y de Los Ángeles; Norma Alvarado-Medina, de 33 años y residente de El Monte; y Vanessa Jackson, de 39 años y de Pasadena.

Los fiscales federales alegan que una vez que los contrabandos entraban al penal los distribuían los reos Agustín Aceves, Juan Gutiérrez, John Price, Jeremy Gaither y Hugo Alvarado.

La red se desmanteló luego que las autoridades federales recibieran un reporte y Navarro fue arrestado por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y funcionarios del departamento de asuntos internos del CDCR el 26 de junio, antes de que ingresara a la cárcel en la cual trabajaba. El acusado fue liberado tras el pago de una fianza.

“Al colocar la codicia por encima de su deber, el exagente Navarro comprometió la seguridad del público y permitió a los delincuentes violentos continuar cometiendo crímenes dentro de la prisión”, dijo Mark Conover, subprocurador federal en el Distrito del Sur de California.

“Seguiremos investigando y procesando agresivamente a todas las personas involucradas en estas actividades criminales”, agregó Conover.

En la actualidad hay sistemas de captura de señal de celulares en 18 prisiones del estado. Esta tecnología ha permitido interceptar más de 350,000 llamadas y textos cada semana este año, más del doble que en 2015.

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