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Movimientos Sociales

De amenaza nacional a héroe hispano: así espió el FBI durante 8 años a César Chávez

Antes de ser considerado el luchador social más grande de la comunidad hispana en Estados Unidos, César Chávez fue blanco de intensas labores de espionaje que indagaron todos los aspectos posibles de su vida. Erróneamente lo asociaron con grupos subversivos y comunistas.
30 Mar 2018 – 09:22 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.- Un hombre bajito, de piel morena y ojos rasgados. Ese era el asunto principal de un telegrama del 5 de abril de 1966 con el que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) pedía al Servicio Secreto, a bases militares y a varias policías en California espiar a César Chávez, quien lideraba ese día una marcha multitudinaria de Stockton a Sacramento pidiendo mejores condiciones laborales para los campesinos.

El informante notificó que "no hubo incidentes" en aquella histórica caminata en la que participaron miles de trabajadores agrícolas. Nada ocurrió en esa ni en otras movilizaciones, protestas y huelgas organizadas por Chávez durante los ocho años –de octubre de 1965 a agosto de 1973– en que el FBI lo siguió. Pero no dejó de vigilarlo. En esa época, la agencia lo tachó de comunista, de estar ligado a grupos radicales, de tratar de beneficiarse económicamente y de ser “una amenaza” para el país.

La imagen de Chávez que el FBI retrató en un archivo de 1,434 páginas que está publicado en su web oficial, es totalmente opuesta a la que se conoce ahora. Chávez, quien falleció por causas naturales en 1993, es considerado el mayor activista hispano por los derechos humanos en EEUU, el héroe que se enfrentó sin violencia a grandes empresas para dar voz a los agricultores, el autor de la legendaria frase “sí se puede” y la inspiración para los inmigrantes en otras luchas.

Esa imagen del FBI contrasta con los reconocimientos que Chávez ha recibido en el presente: hay una campaña para que su natalicio (celebrado cada 31 de marzo) sea considerado un feriado nacional (solo es festivo en California, Colorado y Texas); en 2012 el presidente Barack Obama creó un monumento nacional para honrarlo en Keene, California; en 2003 la Oficina Postal imprimió un timbre en su nombre; y en 1994 Bill Clinton le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad llamándolo un 'Moisés' para su gente. También hay una película dirigida por el mexicano Diego Luna.

Pero la lucha de Chávez recorrió un campo espinoso para alcanzar el significado que tiene hoy en día. Coincidió con una época en la que el FBI infiltraba todo lo que le sonaba a comunismo, temiendo que esa ideología condujera a una gran revuelta civil. Sin embargo, los cientos de espías que envió la dependencia a reuniones, marchas, huelgas y eventos de la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícola (base del sindicato) jamás encontraron una sola prueba que lo involucrara en actividades combativas.

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El falso comunista

El primer reporte del FBI sobre Chávez tiene fecha del 6 de octubre de 1965 y su redactor aseguró que una fuente le había contado que este líder campesino "posiblemente tiene antecedentes subversivos" y que alguien más le aseguró que tenía pruebas de que era comunista.

Durante los años siguientes cientos de investigadores en todo el país vigilaron en secreto a Chávez y a sus simpatizantes, abarcando las administraciones de Lyndon B. Johnson y Richard Nixon.

Una de las anécdotas citadas en los informes del FBI relata cómo la agencia se enteró de que en marzo de 1972 el grupo de Chávez protestaría durante una visita del entonces vicepresidente Spiro T. Agnew a Nueva York. Aunque sabían de antemano que solo irían unas 50 personas, la dependencia envió a 72 agentes al hotel Americana –a donde llegaría el funcionario– para observar cada paso de los manifestantes. Pero estos solo gritaron consignas y mostraron carteles que decían “el Partido Republicano odia al Sindicato de Trabajadores Agrícolas”. Nada relevante. Y una hora después se fueron en calma.

Tampoco hubo mucho que reportar cuando los espías se infiltraron en el boicot de la uva contra los terratenientes del sector del vino, para exigir mejores condiciones en los campos.


Antes de que Robert F. Kennedy viajara a California para apoyar a Chávez tras realizar una huelga de hambre y de que su movimiento acaparara los reflectores nacionales, varios memorandos del FBI acusaban al activista de estar "únicamente interesado en hacerse un nombre y ganar dinero" y afirmaban que sus simpatizantes eran "delincuentes y alborotadores".

Otros mensajes señalaban que las protestas de los agricultores se nutrían de organizaciones radicales, como 'Students for a Democratic Society'. En algún momento se pensaba que miembros del Partido Comunista se habían sumado a la causa de los agricultores californianos, pero ese rumor se desestimó en una carta con fecha del 16 de julio de 1966.

La 'oferta laboral' en la Casa Blanca

En 1966, la agencia federal envió un extraño memorando asegurando que la Casa Blanca pedía investigar a Chávez no por sus actividades, sino porque "está siendo considerado para ser parte del personal". Sucedió durante el gobierno de Johnson. Pero jamás le ofrecieron formalmente el empleo, por lo cual se consideró un pretexto para seguir teniéndolo bajo vigilancia.

El FBI dejó un cabo suelto en aquel documento: no sabía la edad precisa de Chávez, indicando que tiene "aproximadamente 37 o 39 años". El escrito pedía una "investigación completa" y la orden se acató. Varias oficinas del FBI se repartieron las averiguaciones, reuniendo informes que incluían sus rasgos físicos, su domicilio, datos de su esposa y sus ocho hijos, los nombres y direcciones de sus padres y sus cuatro hermanos, las escuelas a las que acudió, sus tres años de servicio (de 1946 a 1948) en la Armada de Estados Unidos, e incluso una lista de sus amigos cercanos.


También compartieron sus tres arrestos en Delano, San Diego y Tulare. Este último fue en 1965 y el motivo citado era "uso ilegal de un altavoz".

"Su actividad ha ganado considerable publicidad", indica uno de los documentos, reclamando que el activista era un hueso duro de roer y seguramente sabía que le seguían los pasos. "Chávez –según se informa– rechaza contestar cualquier cuestionario dirigido a él por los burós de crédito u organizaciones similares. Se reporta que él ha sido llamado públicamente un comunista en reuniones del Concilio de Delano".

Su falsa simpatía con el comunismo sale a relucir en infinidad de informes. Uno con fecha del 26 de septiembre de 1996 dice: "Aunque esto no ha sido corroborado por fuentes de la agencia, se reporta que él se asocia con individuos de la izquierda y supuestamente ha estado distribuyendo en su oficina copias de ‘People’s World’, un periódico comunista gratuito de la costa oeste".

En los archivos que fue compilando el FBI hay recortes de periódicos que mencionan a Chávez. En los últimos años de la vigilancia secreta solo aparecen notas de prensa, notas del dirigente sindical y copias de carteles corriendo la voz sobre movilizaciones. "Nosotros protestamos el derecho a comer", decía un panfleto que invitaba a una huelga en noviembre de 1966.

Cuando el FBI investigaba el homicidio de Robert F. Kennedy ocurrido en Los Ángeles en 1968, Chávez le dijo a los oficiales que "no podía proporcionar información sobre el asesinato", de acuerdo a un informe. También le preguntaron si conocía a Sirhan Sirhan, el hombre que mató al hermano del expresidente, y este les dijo que no. Igualmente negó haberse enfrascado en alguna discusión con Kennedy.

El FBI ha dicho que toda la información sobre César Chávez fue “recopilada durante una época anterior de nuestra historia, cuando diferentes preocupaciones impulsaron al gobierno, los medios de comunicación y el sentimiento público”.

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