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Accidente Aéreo

"Cuando invoqué a Jesucristo el avión se detuvo", dice pastor que sobrevivió al accidente de Durango

Ramin Parsa relató los dramáticos instantes que vivió cuando una aeronave de Aeroméxico se accidentó esta semana en plena maniobra de despegue y la caótica evacuación de pasajeros. Él asegura que no hubo fatalidades gracias a un poder divino.
3 Ago 2018 – 6:27 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Desde el asiento 15D del vuelo 2431 de Aeroméxico, el pastor iraní Ramin Parsa grababa con su celular la intensa lluvia que caía sobre Durango el martes. Sin pensarlo estaba a punto de documentar los dramáticos momentos en que la aeronave fue golpeada por una ráfaga de viento, se desplomó cerca de la pista y derrapó hasta un terreno aledaño. Cuando se detuvo, el motor se incendió y las llamas rodearon a las 103 personas a bordo. Todos, milagrosamente, se salvaron.

"Vi fuego alrededor del avión. Mi ventana se tiñó de naranja y sentí calor por el incendio. Todas las luces se apagaron y entró humo. Todos entraron en pánico tratando de salir", relató a Univision Noticias Parsa, quien dice que por un instante tuvo miedo de no regresar a su casa en Los Ángeles, donde ha vivido desde hace siete años.

Este pastor de 32 años asegura que en este accidente aéreo no hubo fatalidades gracias a un poder divino. "Cuando invoqué a Jesucristo el avión, que iba deslizándose sobre la tierra, se detuvo. Lo que pasó fue un milagro, porque ese avión iba lleno de combustible y no explotó, ni nos estrellamos contra un edificio o algo", asegura Parsa, quien este jueves por la tarde finalmente llegó a California.

Antes de abordar el vuelo él se mostró preocupado por la fuerte lluvia y por el viento que agitaba los árboles en el aeropuerto Guadalupe Victoria. Pensó que quizás retrasarían el despegue por varios minutos, hasta que mejoraran las condiciones climáticas. Pero no fue así.

De acuerdo con las investigaciones iniciales, el Embraer 190 fue golpeado por una ráfaga de viento que lo hizo descender bruscamente cuando se disponía a despegar y tocar tierra con el ala izquierda. El impacto provocó que se desprendiera el motor del lado izquierdo y que se incendiara.

Aunque muchos creen que la pericia del piloto impidió una catástrofe, Parsa lo culpa del accidente.

"El piloto se equivocó al volar con ese clima. Por eso el avión perdió el control y se estrelló. Jesucristo es el héroe, él nos salvó", señala. "Aeroméxico debe entrenar a sus pilotos, decirles que tengan más precaución, que sean más sensibles".

Durante casi una semana, este pastor ofreció charlas en campamentos, iglesias y una universidad de Durango. Dice que lo llevó una preocupación: la elevada tasa de suicidios en jóvenes de ese estado. El martes él se dirigía a la Ciudad de México, una escala en su viaje de regreso a Los Ángeles.

"Este es el fin, se acabó"

El video de Parsa, que se popularizó porque lo compartió en su cuenta de Facebook poco después del percance, captó el nublado panorama en el aeropuerto mientras el avión se eleva y se balancea. La grabación termina cuando la sacudida hizo que el celular cayera de sus manos.

"Yo dije: ‘el nombre de Jesús’. No hablo español, pero me salió", recuerda. "Por un momento pensé: ‘este es el fin, se acabó’. Pero una voz en mi interior me dijo: ‘no, todavía no es tiempo’".

Lo que siguió fue una escena caótica: las maletas que iban en los compartimentos de la cabina cayeron sobre los pasajeros, el aparato se deslizaba sobre la tierra haciendo un ruido ensordecedor y todos brincaban sobre sus asientos por las sacudidas.

De pronto, las luces se apagaron y comenzó a entrar humo. Como pudieron, todos obedecieron la orden enérgica de una azafata: "salgan inmediatamente y aléjense". Los sobrevivientes creen que la lluvia, posible causa del accidente, controló, por otro lado, el incendio de la aeronave.

"Imagina poner a 100 personas en un cuarto pequeño y oscuro y que hay una pequeña puerta de salida que todos buscan. No podíamos respirar por el humo. Traté de romper la ventanilla y no pude. Luego recé: ‘Jesus es mi señor’, y una brisa fresca entró, no sé de dónde", según el relato de Parsa.

Cuando salía del avión, el pastor ayudó a una mujer que arrastraba a un hombre y ya en tierra, buscando un lugar seguro, auxilió a una madre que caminaba con sus hijos. Unos metros adelante se encontró con un grupo de unas 25 personas, a quienes les brindó apoyo emocional.

"Empecé a decirles en español: ‘Jesucristo te ama’, ‘Jesús es el salvador’, ‘No se preocupen, todo va a estar bien’. Porque todos estaban en pánico, llorando, gritando. Les di esperanza", mencionó.

Entre esas personas estaba una mujer que tenía el rostro quemado y le prestó su celular para que se comunicara con su esposo. A un niño le dio su chamarra para que se abrigara.

A Parsa le inquieta que los cuerpos de rescate tardaron en llegar a la escena, aunque el percance ocurrió cerca del aeropuerto. "Después de 30 minutos escuchamos la primera sirena", afirma. Según él, los bomberos, paramédicos, hospitales, aeropuerto y las autoridades no estaban preparados para responder a un accidente de tal magnitud.

Aunque solo inhaló humo fue trasladado a un centro médico, donde pronto lo dieron de alta.

El jueves, el pastor abordó nuevamente un vuelo. Hizo escala en la Ciudad de México y finalmente arribó en Los Ángeles, cumpliendo su itinerario original. "Estuve ansioso, recé durante todo el vuelo", señaló.

Parsa emigró a Estados Unidos en 2008 a través de una solicitud de asilo, en la cual argumentó que en su país natal, Irán, lo acosaron, detuvieron y torturaron por sus creencias religiosas. Cuando tenía 16 años él se alejó del islamismo y se convirtió al cristianismo.

Haber sobrevivido a 'El Milagro de Durango' lo ha vuelto más apegado a Dios, dice. "En situaciones como esta entiendes la importancia de la presencia de la fe en nuestra vida".

Las primeras imágenes del avión de Aeroméxico que se desplomó en Durango

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