Pederastia

Autoridades tienden una trampa para arrestar a un presunto pederasta australiano

Autoridades federales de EEUU diseñaron un plan para engañar a un australiano que supuestamente buscaba contactar con personas que le facilitaran tener relaciones sexuales con menores. El hombre terminó por viajar a Los Ángeles para encontrarse con quien habría de ser su víctima, y se encontró con sus captores.
27 May 2016 – 9:56 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Un presunto pederastra australiano que viajó a Los Ángeles en busca de un niño de 6 años para tener relaciones sexuales fue arrestado por autoridades del FBI, ICE y el Departamento de Defensa Nacional de Estados Unidos (HSI, por su sigla en inglés) el pasado fin de semana.

Al sospechoso, identificado como Michael Quinn, de 33 años y originario de Melbourne, se le imputaron cargos federales por intentar tener relaciones sexuales con un menor de edad e intento de tráfico sexual de un niño.

Quinn permanecerá detenido hasta este viernes cuando tendrá una audiencia.

“Los niños de todos lados son vulnerables a los depredadores, incluyendo niños aquí en Los Ángeles. Internet ha favorecido la industria del turismo sexual con niños al hacer el mundo un lugar más pequeño, pero este caso y muchos otros muestran que los criminales pueden y van a ser llevados ante la justicia”, advirtió la fiscal federal por el distrito central de California, Eileen M. Decker.

De acuerdo con la declaración jurada presentada en apoyo de la denuncia penal, la investigación inició en los primeros días de mayo con un agente del HSI trabajando encubierto.

El oficial conoció al australiano en una red social donde hay personas con interés en tener relaciones con menores. Quinn le dijo al agente que planeaba viajar a Los Ángeles y quería “conocer a un papá que compartiera a sus hijos”.

Quinn dijo que quería conocer a “otros pervertidos” en Estados Unidos y accedió a pagar 250 dólares a un traficante de personas para que le presentara un niño a fin de tener relaciones sexuales, según la versión policial.

El sábado pasado, llegó a una zona hotelera en Los Ángeles, donde pensó que se reuniría con tres personas para después tener relaciones sexuales con un niño que llevaría el supuesto traficante de personas.

Quinn fue detenido cuando un cuarto agente encubierto que se hizo pasar por un traficante humano llegó para hacer la transacción.

El tráfico sexual infantil es penado con 15 años en una prisión federal y podría extenderse hasta una condena de por vida.

Viajar con el interés de tener relaciones sexuales con un menor es penado con hasta 30 años de prisión.

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