HOUSTON, Texas. - Rebecca Suzanne Rivera fue condenada a pasar su vida en prisión luego de ser declarada culpable por la muerte de su hijo Jayden Alexander López, de 4 años, a quien las autoridades llamaban Little Jacob t ras hallar su cuerpo en una playa de Galveston en 2017.
Condenan a vida en prisión a la madre de Little Jacob, el niño hallado muerto en una playa de Galveston
Rebecca Suzanne Rivera fue sentenciada a pasar su vida en prisión en conexión con la muerte de su hijo Jayden Alexander López, a quien las autoridades llamaron Little Jacob tras hallarlo muerto en una playa de Galveston en 2017. El cuerpo del pequeño fue encontrado desnudo y con signos de descomposición.
Rivera fue declarada culpable por lesiones de un niño por omisión luego de la realización de un juicio que duró siete días. Además, la novia de la sentenciada su novia, Dania Amezquita Gómez, también fue arrestada luego de meses de investigación por parte de las autoridades.
Cronología del caso
Jayden Alexander López, a quienes las autoridades habían puesto el sobrenombre ‘Little Jacob’ para facilitar el manejo del caso, fue encontrado el 20 de octubre de 2017 por una persona que caminaba por un sector de la playa Steward, entre las calles 7 y 8 de la isla de Galveston.
Los detectives que acudieron a la escena relataron que el niño estaba desnudo y su cuerpo había comenzado a descomponerse.
Tres días después del hallazgo del cadáver, la policía de Galveston dio a conocer un retrato creado por una artista forense, quien se basó en fotografías tomadas al cuerpo del niño. Las autoridades confiaban en que alguien lograría identificar a la pequeña víctima al ver la imagen, pero no fue así.
El 30 de enero de 2018, tres meses después del hallazgo del niño, la policía realizó una rueda de prensa en la que dieron a conocer otros detalles del caso y se reveló una fotografía editada de la víctima, tomada cuando fue encontrado en la playa, como último recurso para tratar de llamar la atención de la ciudadanía y que, tal vez, alguien lograra identificarlo y denunciara el paradero de sus padres.
Junto con la fotografía, se dio a conocer que el niño no murió ahogado, sino que fue arrojado al agua en Galveston después de muerto. Aunque la causa de su fallecimiento no se determinó, el reporte forense calculaba que había muerto entre el 17 y 18 de octubre.
En esa ocasión también se informó que los peritos forenses detectaron en el menor señales de negligencia y lesiones, consistentes con maltrato físico.
La búsqueda de información sobre la víctima o su familia se extendió a ocho estados y se publicaron vallas publicitarias anunciando una recompensa de hasta 10,000 dólares por pistas que condujeran a esclarecer el caso.
Tras revelar la fotografía, los investigadores del caso recibieron cientos de nuevas pistas y una de ellas condujo a la posible identidad del menor como Jayden Alexander López, residente de Houston.
Basados en esta premisa, los detectives de la policía de Galveston, apoyados por agentes del FBI, pudieron establecer que Jayden Alexander había sido visto por última vez alrededor de octubre de 2017 y que en ese entonces estaba bajo el cuidado de su madre, Rebecca Suzanne Rivera, de 34 años, y de la actual pareja sentimental de ella, Dania Amezquita Gómez, de 31.
Los investigadores compararon una muestra de ADN de Rivera con el de la víctima en Galveston y así pudieron confirmar que Little Jacob era Jayden Alexander, quien al momento de su muerte tenía 4 años de edad.
Luego de la identificación de la víctima, la investigación del caso se orientó a los detalles que rodearon su muerte y fue cuando se produjo el arresto de la madre del menor y de su actual pareja sentimental, bajo cargos de alterar evidencia física.
Se conoció que Dania Amezquita Gómez es de origen mexicano y tiene una solicitud de retención de ICE.
La policía dijo que la forma como se pudo resolver este caso es un ejemplo perfecto de cooperación de los ciudadanos con las autoridades. “Si no fuera por la ayuda del público, probablemente Jayden nunca hubiera sido identificado y nunca hubiéramos podido dejarlo descansar”, se lee en un comunicado de la policía de Galveston.





















