HOUSTON, Texas. – La madrugada del 1 de octubre de 2023, Signia Concepción Díaz, de 48 años y originaria de Honduras, perdió la vida tras ser baleada al menos 11 veces por Ever Alexander Navarrete, su esposo y padre de sus tres hijos con quien convivió más de 30 años.
La historia de Signia, la hondureña asesinada por su esposo tras más de 30 años de matrimonio
Signia Concepción Díaz aguantó abuso emocional y físico por años, en espera de que llegara el momento adecuado para irse. Cuando por fin lo hizo, su esposo Ever Alexander Navarrete ya la estaba rastreando y echó a andar un plan para acabar con su vida.
Tres años después del asesinato, l os hijos de Signia no han tenido un cierre definitivo, pese a que su padre, Ever Alexander, o ‘Alex’ como lo conocían todos, fue condenado en marzo de 2026 a cadena perpetua.
La defensa de Navarrete presentó una apelación y, según registros oficiales, la fecha asignada para que presente los argumentos en corte se ha venido modificando.
Al momento de la publicación de esta historia, estaba programada para el 5 de noviembre de 2026. El nuevo proceso podría tomar varios meses más antes de resolverse.
“Él puede apelar todo lo que quiera, pero me voy a asegurar hasta mi último día en este mundo de que nunca salga de ahí. Y mis hermanos también. De que tenga el derecho de apelar lo tiene, pero él no sale libre de esto” dijo a N+ Univision Óscar Díaz, hijo mayor de Signia, quien no es hijo biológico de ‘Alex’, pero se crio con él desde los 3 años.
Óscar recordó que fueron ellos, los hijos, quienes localizaron a su padre tras huir a El Salvador, su país de origen, y presionaron a autoridades para que lo arrestaran y lo devolvieran a Estados Unidos para ser juzgado.
"(En ese entonces) yo mandé emails, llamé personas y presioné para que (emitieran) una alerta roja de Interpol y lo trajeran para acá. Lo mismo voy a hacer (ahora) para que no lo dejen salir de prisión”, dijo enfático.
Signia Concepción Díaz es el nombre de soltera de la madre asesinada, pero en los registros de autoridades figura con su nombre de casada Karly Kimberly Navarrete.
“Ella agarró el nombre de Karly Kimberly cuando se naturalizó ciudadana de Estados Unidos. Era como un acto de amor para nosotras, las hijas”, contó su hija Kimberly.
La ilusión de un nuevo hogar para Signia
La mañana del sábado 30 de septiembre de 2023, Signia salió de la casa que compartía con su esposo y tres de sus hijos en Rosenberg, Texas, rumbo a otra vivienda en el noroeste de Houston, que sería su nuevo hogar.
Ella s e estaba divorciando de forma oficial de ‘Alex’ y en la nueva etapa de su vida iba a vivir con su hija Kimberly.
Salió contenta, tranquila y muy animada, sin anticipar que horas después, estaría en medio de la pesadilla que cobró su vida, de acuerdo con sus hijas Karly y Kimberly, quienes contaron detalles del caso en una serie de entrevistas recientes con N+ Univision.
Un video de la cámara de seguridad residencial la captó cuando salía de la casa y agarró una maceta pequeña de su jardín, con la intención de llevarla a su nuevo hogar.
“Le gustaban mucho las plantas. Cuando yo tenía como 11 años, ella tenía un jardín tan bonito que el condado le mandó un reconocimiento”, recordó su hija Karly.
Cuando Óscar, el hijo mayor se enteró de que sus hermanos estaban buscan una nueva casa, solo para que viviera su mamá con Kimberly, empezó a preocuparse.
De hecho, le dijo a Jonathan, su hermano menor, “si papá se da cuenta se va a enojar. Y si se va a enojar, la va a venir matando”.
Días antes de que le entregaran las llaves, Óscar habló con ella sobre ese tema.
“Ella pues me había dicho: sí, ya voy a arreglar la casa, le estoy haciendo cositas así pequeñas. Me va a venir a ayudar a Iván (sobrino)”, contó.
De esa conversación con su mamá, lo que más le preocupó fue que ella en un momento le dijo: “este loco me está amenazando”.
“Le dije: mami, tenga cuidado”, detalló Óscar y mencionó que su padrastro “tiene su pasado” y “que alguien que lo ha hecho una vez (matar), lo puede ser de nuevo”.
Los temores de Óscar están respaldados por investigaciones en violencia doméstica que involucra relaciones de pareja.
“Cuando le dices a alguien que la relación se acabó (e intenta irse), eso aumenta el peligro para ti de forma significativa, porque en ese momento esa persona siente la pérdida de control, sabe que no va a estar en posición de mantener ese control sobre ti si logras irte, y por eso el peligro se intensifica en ese momento”, dijo a N+ Univision Leigh Goodmark, experta en violencia doméstica, de la Universidad de Maryland.
Los últimos momentos de Signia
El día que le entregaron las llaves de la casa, que no era nueva, Signia trajo a Iván Díaz para que la ayudara con algunas reparaciones, tal cual le había contado a su hijo Óscar.
Iván, es un joven de 23 años a quien Singia llamaba sobrino, por tener el mismo apellido y por la estrecha amistad que tenía con la mamá de él desde que era un niño.
“Estábamos adentro del garaje, y pues se iba a salir a comprar algo de comer. Acabamos de terminar unas cosas… Reparando la electricidad, la cocina, que se iba a reparar el piso”, relató Iván Díaz en una entrevista Telefónica con N+ Univision.
Ya era casi la media noche cuando Signia le dijo a Iván que salieran a buscar comida.
“El señor estaba afuera... tenía un arma en la mano, la estaba cubriendo con una bolsa negra. Cuando se abrió el garaje, inmediatamente levantó el arma como intimidando”, dijo Iván.
Casi sin mediar palabra, el esposo empezó a disparar y Signia gritó dos veces su nombre: “Alex, Alex”, recordó el sobrino.
“Todo fue muy rápido… me dijo a mí: ‘vete, corre, vete’. Pero pues yo ya prácticamente ya me había ido”.
“Yo te amaba… Tú eras mi vida... tú eras mi vida, se le escuchó decir a Ever Alexander tras hacer una serie de disparos, mientras su esposa gritaba: “Alex, no… Alex, no”.
El audio de ese momento fue captado por cámaras de seguridad afuera de una casa.
Cómo llegó Alex Navarrete a la nueva casa de Signia
Cuando Signia tomó la decisión divorciarse de Alex, él, frente a todos, aparentaba estar tranquilo y de acuerdo, pero en su mente estaba maquinando un plan.
Nadie le había compartido la dirección de la nueva casa, pero él lo descubrió porque había puesto rastreadores en los carros de su esposa y de sus hijas.
Esa noche del 30 de septiembre, él estuvo acechando a su esposa y esperando escondido a que saliera de la casa para hacer lo que hizo.
Tras dispararle a Signia al menos 11 veces, Alex estuvo tratando de localizar al sobrino, a quien también le hizo disparos antes mientras corría por su vida.
Un vecino le contó a Kimberly que vio al muchacho escondido mientras Alex pasaba cerca de él, sin detectarlo. Luego de eso, se marchó de la escena.
Signia, con el último aliento que le quedaba, gritó lo más fuerte que pudo: “help, help”.
Alguien que escuchó los balazos y los gritos llamó al 911 y cuando el primer oficial llegó a la escena, Signia seguía consiente y alcanzó a decirle que su esposo le había hecho eso. Incluso le dio su nombre.
Todos los detalles del caso fueron compartidos por sus hijos, y están respaldados por registros judiciales de la secretaría de distrito del condado Harris y por pruebas documentales presentadas en el juicio contra Ever Alexander Navarrete, las cuales fueron obtenidos y revisadas por N+ Univision.
Alex Navarrete llama a sus hijos y le confiesa lo que hizo
Luego de escapar de la escena donde disparó a su esposa y al sobrino de ella, Alex llamó a sus tres hijos biológicos para avisarles que su mamá estaba herida.
Kimberly nunca atendió la llamada porque desde hacía tiempo había decidido ignorarlo.
Sin embargo, cuando su hermano Jonathan la llamó y le contó lo que había pasado, ella se preparó para grabarlo si la volvía a llamar. Y así fue.
Alex: “ Tu mami… háblale a la ambulancia que le pegué unos balazos”
Kimberly: ¿Quién le disparó?
ALEX: “Yo”
KIMBERLY-HIJA: ¿Por qué?
ALEX: La hallé con el marido de ella ahí en la casa…
KIMBERLY-HIJA: ¿Por qué?
ALEX: Ahí estaba el marido con ella
KIMBERLY-HIJA: Are you stupid? Are you fu___ stupid?
ALEX: Ahí estaba el marido con ella…
KIMBERLY: ¿A dónde está la policía, a quién le ha llamado?
ALEX: (Ella) está en la casa, no hay nadie afuera
KIMBERLY: Are you stupid?
ALEX: (habla) pa’que llegue la ambulancia (rápido), que no quiero que se muera…
KIMBERLY: No…Tú eres un pendejo, pendejo, pendejo… por favor…. (sollozos).
Para cuando Kimberly llegó a la escena, ya estaban varios agentes de policía, paramédicos, patrullas y ambulancias.
Recuerda que su mamá estaba aún con vida, pero inconsciente, con una expresión rara. “ Estaba moviendo su boca, un movimiento que nunca le había visto alguien, como tratado de hablar o ahogando, algo así"
Óscar se enteró de lo ocurrido porque su hermano Jonathan lo llamó.
“Cuando pasó toda esa noche, fue lo primero que me dijo mi hermanito: ‘Óscar pasó’. Y le dije, ¿de qué estás hablando? "Pasó lo que me advertiste”.
Se refería a la conversación que semanas atrás había tenido con Jonathan donde le mencionó que había que tener cuidado con su padrastro cuando se enterara de la mudanza.
Lo que marcó a los fiscales a cargo del caso contra Navarrete
Megan Williams y Nicholas Toups, los fiscales que llevaron el caso de Signia y consiguieron que condenaran a su esposo Alex a vida en prisión, se mostraron sorprendidos por el papel que jugaron los hijos de la pareja en todo el proceso.
“Lo que más se me quedó grabado de este caso, honestamente, fueron sus hijos. El esfuerzo que hicieron, las ganas de que valiera la pena… el empeño que tuvieron para asegurarse de que se le hiciera justicia a su madre”, dijo Megan Williams durante una entrevista que ambos fiscales dieron a N+ Univision.
“Se han vuelto defensores incansables contra la violencia doméstica, tratando de evitar que otros hijos pasen por lo mismo”, agregó.
Su colega, el fiscal Nicholas Toups, agregó que los hijos siempre actuaron como un equipo, siempre juntos, dispuestos a ayudar en el caso, para “apoyar a su mamá y para devolverle la voz”.
Toups también mencionó que, desde la perspectiva de la evidencia, los casquillos fueron lo que más lo marcó, porque mostraban cómo él la acechó.
“Como si hubiera estado esperando a que ella abriera esa puerta del garaje. Estaba ahí para hacer lo que quería, quitarle el control a ella una última vez”.
La violencia doméstica en relaciones de pareja, un problema que no disminuye
Entre 2014 y 2023, los asesinatos de mujeres a manos de su pareja íntima aumentaron 22% en Estados Unidos, según un análisis de Everytown Research basado en datos del CDC y el FBI.
“Creo que tenemos la creencia de que si llamas al 911, la policía interviene y alguien va a la cárcel, todo mejora”, dijo Leigh Goodmark, experta en violencia doméstica, de la Universidad de Maryland.
“Para mí, ese es el punto ciego más grande de todos. Si eso fuera cierto, las tasas de violencia doméstica estarían bajando, y no están bajando”.
Goodmark ha investigado este tema de la violencia doméstica por años y ha sugerido alternativas para abordarlo desde otro ángulo, que no sea la criminalización.
Propone verlo como un asunto de salud pública que reconozca que las personas que han sido dañadas son propensas a dañar a otras y por ende deberían ser tratadas. Además, menciona que hay que atender algunos de los factores de estrés económico que llevan a las personas a ser violentas.
Óscar, el hijo de Signia, coincide en parte con el planteamiento de la profesora Goodmark.
Al preguntarle si tenía algún mensaje para otras mujeres que viven en situación de violencia doméstica, como la que vivió su mamá, dijo que era un asunto difícil de contestar.
“Hay casos en que las mujeres buscan ayuda y tratan de pelear contra el hombre y terminan muertas. Y están las que no hacen nada y aguantan, pero también terminan muertas”, dijo.
Esa triste realidad lo llevó a concluir que e l mensaje no debería ser para las mujeres, sino para los esposos o los hombres. “Que busquen ayuda”.
Goodmark respalda la reflexión de Óscar y dice: “hemos tratado esto como un problema de mujeres, y no es un problema de mujeres. Es un problema de todos, que todos necesitamos atender”.
Signia no tenía escapatoria, dicen sus hijas
Kimberly cree que aunque su mamá se hubiera ido a un refugio de mujeres, o se hubiera ido a otro estado a vivir, su papá la hubiera encontrado, porque “él veía todo como un juego de cacería y nunca iba a parar”.
Aunque todos en la casa notaron las señales preocupantes del abuso a su mamá, y trataron de encontrar alternativas para resolverlo, no lograron cambiar el desenlace trágico.
“No podíamos escapar”, concluyó Kimberly. “Cuando él mató a mi mamá, también se mató él, y mató a sus hijos. Porque ya no somos iguales”.


















