Muertes

Estas son las llamadas al 911 pidiendo ayuda de las jóvenes texanas asesinadas por su madre

En la grabación de la Policía quedaron registrado los gritos y súplicas de las jóvenes para evitar ser baleadas.
29 Jun 2016 – 9:06 PM EDT

HOUSTON, Texas - Autoridades del condado Fort Bend dieron a conocer este martes los audios de tres llamadas recibidas en la línea de emergencia 911 durante la disputa familiar en la que una madre, Christy Sheats, disparó y mató a sus dos hijas, en Katy, Texas, antes de ser abatida por la policía.

La primera llamada, según las autoridades, fue hecha por Madison Sheats, la hija menor, de 17 años. La segunda fue realizada por su hermana mayor, Taylor Sheats. Y la tercera corresponde a un vecino de la familia, quien pidió que su nombre no fuera revelado.

De la primera de ellas ha quedado un audio desgarrador lleno de gritos y súplicas. Después de que la operadora contesta "911, cuál es su emergencia", lo que queda grabado es el sonido de lo que se oye en ese momento en la casa. Se escuchan frases desesperadas, como "Lo siento, por favor, no dispares", "no dispares, te lo suplico", "por favor, no apuntes el arma hacia nosotros"... Es difícil comprender todo lo que se dice.


En la segunda grabación, se escucha a la operadora de la línea de emergencia la mayor parte del tiempo tratando de obtener información de la persona que llamó. Según las autoridades esa llamada la hizo Taylor, de 22 años. De ella sólo se escucha lo que parece ser un quejido, sollozos, y una voz tenue que dice: “por favor”. Se interrumpe la llamada.

En la tercera grabación, se escucha a un testigo aterrorizado. “Necesitamos una ambulancia de inmediato… hay dos personas que creo están heridas de bala”, dice el hombre desesperado. “Hay una mujer con un arma, saliendo de su casa, justo ahora… y hay dos personas heridas afuera".

La operadora le pregunta si la mujer aún está disparando. El testigo responde que no, pero insiste en que ella tiene un arma en sus manos.

Mientras es interrogado por la operadora, el hombre ingresa a su casa para ponerse a salvo. Luego dice que las personas involucradas en el tiroteo son sus vecinos.

Por momentos, el hombre habla en español con alguien en su casa, está tratando de que todos se pongan a salvo porque la mujer armada continúa en la calle.

La operadora le pide que describa de qué raza son las personas involucradas. Él responde que son caucásicos y dice que la mujer viste un vestido de color morado. El hombre está en pánico y constantemente habla con alguien en español pidiéndole que se resguarde.

Continúa con su relato, dice que hay dos mujeres tiradas en la calle y que hay un hombre que trata de auxiliarlas. Describe que la mujer esta encima de una de ellas, con una pistola en su mano.

“Parece que las dos están vivas… pero ella trató de disparar de nuevo… parece que no tiene más balas”. Y justo cuando el testigo pensaba que la situación había terminado, la mujer se para e ingresa a su residencia. El testigo le dice a la operadora que espera que ella no haya ido a buscar más balas y agrega que no sabe a dónde fue el hombre que estaba en la calle (el padre), pero escucha que él está discutiendo con la mujer (la madre).

Desesperado, el testigo narra que la mujer está saliendo de la vivienda. Parece que ha recargado su pistola. Se escucha un disparo en la distancia. “Oh, ella le disparó a la chica otra vez, le disparó por la espalda”, dice el testigo.

El audio se interrumpe por un momento. Se escucha de nuevo la voz del testigo que dice haber escuchado otros disparos y que ve a la agresora tirada en el piso. Le comunica a la operadora que él no sabe qué ocurrió. Cree que ella se disparó a si misma. La operadora trata de calmarlo y le asegura que los oficiales de la policía están en camino. A los pocos minutos, el testigo confirma que la policía llegó a la escena.

Aunque el testigo creía que la agresora se había disparado a si misma, fue un oficial de la policía quien le disparó a la mujer, quien se negó a soltar su arma.

Cuando los oficiales llegaron a la escena del crimen, Taylor, la hija mayor, aún estaba con vida y fue llevada al hospital vía aérea. Sin embargo, la joven murió más tarde. Madison, de 17 años, fue declarada muerta en el lugar del tiroteo, lo mismo que su madre, Christy, de 42 años de edad. El padre de las jovencitas, Jason Sheats, de 45 años, logró escapar de las balas de su esposa, pero tuvo que ser hospitalizado por una crisis de nervios.

Las autoridades aún tratan de establecer qué pudo haber hecho que una madre la emprendiera a tiros contra sus propias hijas.

De Christy Sheats se conoció que constantemente publicaba comentarios en su cuenta de Facebook sobre su posición favorable frente a las armas.

Historias relacionadas:


Más contenido de tu interés