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Ayuda Humanitaria

“Me metí en problemas de drogas, crecí en el barrio”: expandillero se convierte en pastor y ayuda a inmigrantes en la frontera

Abraham Barberi, asegura que tuvo una adolescencia rodeada de vicios en Houston. Cuando creció encontró a Dios en su camino y se hizo pastor bautista, decidió ofrecer ayuda a pandilleros y ahora alberga inmigrantes en la frontera.
22 Abr 2021 – 09:47 AM EDT
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HOUSTON, Texas. - Abraham Barberi, pasó su infancia en la ciudad de Houston, asegura que tuvo una adolescencia rodeada de vicios. Cuando creció conoció a Dios y se hizo pastor bautista, decidió ayudar a pandilleros en la frontera y ahora alberga inmigrantes.

“Me metí en problemas de drogas, crecí en el barrio”, asegura Barbieri.

Llegó a Matamoros para salvar a jóvenes de los carteles de drogas, pero su misión cambió en el 2019, cuando comenzó a refugiar inmigrantes en su Instituto de Estudio Bíblico.

“Nosotros estamos llenos, nuestra capacidad es para 60 personas, tenemos 110, 120 ahorita”, continuó.

Hablan inmigrantes albergados en el Instituto de Estudio Bíblico

Isis Ávila, originaria de Guerrero ha recibido apoyo por parte de Barberi y lleva un año refugiada.

“Ahí está muy fea la delincuencia, ahí mataron a mi hermano, a mi papá lo dejaron sin brazo y si no nos salíamos también nosotros íbamos a perder la vida”, indicó.

La mujer no cuenta con asistencia legal para su caso.

“Yo quiero cruzar a EEUU para que mis hijos ya no vivan con miedo porque la verdad tienen miedo de regresar”, señala la madre.

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De la misma forma Abraham y Loani esperan un milagro tras huir de la violencia en Honduras, su caso de asilo fue cerrado y ahora solo esperan que su realidad cambie.

“El plan es espera porque en realidad nosotros cruzamos dos veces, quisimos pedir asilo y no nos dejaron hablar, nos dejaron, nos trataron muy mal, asegura el hombre.

En la iglesia llamada Comunidad de Esencia Urbana se les sirve comida, tienen una cama, ropa, aseo y hasta educación para los niños.

En algunos casos los inmigrantes han logrado entrar a EEUU y en otros, no se sabe cual será su futuro.

“Queremos ser las manos y los pies del señor Jesús y recibir al extranjero porque nos ordena Jesús y lo vamos a hacer hasta que podamos pagar la comida y pagar la luz”. Concluyó Barberi.

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