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Ejecuciones

Texas planea ejecutar hoy a Erick Dávila, condenado por matar a una niña y su abuela en una fiesta de cumpleaños

Salvo que la Corte Suprema intervenga a última hora, el estado administrará su quinta inyección mortal del año. Dávila, de 31 años, fue enviado al pabellón de la muerte por el tiroteo en el que fallecieron Annette Stevenson y su nieta de 5 años, Queshawn, en Fort Worth, cuando celebraban con pastel y helado en medio de decoraciones de Hannah Montana.
25 Abr 2018 – 6:05 PM EDT

Una niña de 9 años celebraba su cumpleaños en la residencia de su abuela cuando un hombre vestido de negro se bajó de un Mazda. Sacó un rifle semiautomático, con un láser de puntería rojo.

Annette Stevenson, de 47 años, y su nieta de 5 años, Queshawn, se encontraban entre los cerca de 20 invitados en el encuentro del 6 de abril de 2008 en los Village Creek Townhouses de Fort Worth. Excepto un tío de la cumpleañera, los presentes eran mujeres y niños, señalan documentos judiciales.

En el pórtico de la vivienda, los pequeños comían helado y pedazos de un pastel de Hannah Montana cuando el hombre de negro disparó varias rondas.

Una menor de 11 años testificó que los cuerpos "se apilaban uno sobre el otro" y todos trataban de entrar a la casa. Tanto ella como su hermana, la cumpleañera, estuvieron entre los cuatro heridos que sobrevivieron.

Un jurado condenó a Erick Daniel Dávila, en ese entonces de 21 años, a la pena capital tras determinar que había abierto fuego en la fiesta y matado a Stevenson y Queshaw.

En un último intento por salvarle la vida, los abogados de Dávila le han pedido a la Corte Suprema que detenga la ejecución, programada para las 6:00 pm en Huntsville, a días de que se cumpliera una década del crimen. Alegan que la defensa no sabía que Dávila estaba drogado durante el ataque y que existe un conflicto de interés con la oficina del fiscal del condado Tarrant.

Si se realiza, la ejecución de Dávila será la quinta en Texas y la noveno del país este año.

Intentos de frenar ejecución


En sus apelaciones, Dávila, identificado como un integrante de la pandilla Bloods, ha sostenido que su blanco era el tío de la cumpleañera, un supuesto miembro de los Creeps que luego negó su pertenencia al grupo. Sin embargo, admitió que tenía muchos amigos que eran "Polywood Crips".

Los fiscales acusadores han mantenido que tenía la intención de dispararle a varias personas.

"Estaba tratando de caerle a los tipos en el pórtico y tratando de darle al gordo. No tenía a los niños o a la mujer en la mira y no se de dónde salió la mujer. Desconozco el nombre del tipo gordo, pero se cómo es, así es que reconocí su rostro", señaló Dávila en una declaración escrita tras el tiroteo y presentada durante el juicio.

Esa diferencia es clave porque para poder recibir la pena de muerte en Texas el jurado debe determinar que la intención era matar a varias personas.

El año pasado el caso de Dávila llegó a la Corte Suprema. Según sus abogados, la juez en el caso no le había explicado bien al jurado que su cliente debía haber tenido la intención de matar a varias personas. En cambio, señalaron, la magistrada Sharen Wilson, la actual fiscal de Tarrant, les indicó que igual era culpable si la diferencia era que otra persona había resultado herida.

Ante el máximo tribunal, se presentó un aspecto técnico para buscar evitar la inyección letal en el caso: que los abogados que apelaron fueron ineficientes al no presentar ese argumento y que un error en la defensa durante las apelaciones debía tratarse igual que durante el juicio inicial. Pero la Corte Suprema en una votación 5-4 determinó que el caso no podía ser abordado por el tribunal federal.

Ahora, su abogado argumenta que la fiscal Wilson, quien fue la juez durante el juicio, no debería haber pedido que se programara la ejecución y que el jurado podría haberle otorgado una sentencia menor si hubiesen sabido que estaba "fuertemente intoxicado", como señaló el conductor del Mazda en el que llegó Dávila a la fiesta.

Texas alega por su parte que esa evidencia no habría cambiado el resultado del juicio y niegan que haya un conflicto de interés con la fiscal.

Antes de la matanza, Dávila había estado preso por cerca de un año tras una condena de robo. Días antes del tiroteo en el que murieron la abuela y su nieta, Dávila había sido acusado de una balacera mortal y una vez en la cárcel, intentó escapar y agredió al personal penitenciario, reportó la agencia AP.

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