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Homenajes y Reconocimientos

Recuerdan a héroes de la emboscada contra la policía en Dallas e invitan a reflexionar

“No queremos ser definidos por esto”, señala el presidente del colegio comunitario que fue epicentro de la emboscada del 7 de julio del 2016, cuando un atacante salió a matar a uniformados y logró ultimar a cinco. Es considerado el incidente más sangriento para los agentes del orden desde el 11 de septiembre del 2001.
7 Jul 2017 – 07:28 PM EDT
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DALLAS, Texas. - A un año del aniversario de la emboscada contra la policía en Dallas, la ciudad recuerda a los afectados y busca sanar las heridas que aún se sienten recientes.

Al mismo tiempo, instituciones como el colegio comunitario El Centro, que fue epicentro del ataque, invitan a enfocarse no en el atacante sino en cómo salir adelante y renovar la conversación sobre las relaciones entre los agentes del orden público y las minorías, sobre lo que divide a Dallas y al país.


Oficiales en alianza con la ciudad tienen preparado un “fin de semana de honor” para conmemorar a los cinco oficiales caídos, pero desde el jueves se iniciaron los homenajes. La empresa privada develó un monumento con placas de bronce en una vía peatonal de la ciudad y luego el estadio American Airlines Center se convirtió en un gran comedor para conmemorar a los uniformados, con presencia de sus familiares.

El viernes en la noche se realizó una reunión comunitaria en la alcaldía con concejales, legisladores y otros funcionarios para rendir tributo a los fallecidos: los policías Lorne Ahrens, Michael Krol, Michael Smith y Patricio Zamarripa, y el oficial del sistema de transporte rápido DART, Brent Thompson.

Se evitó pronunciar el nombre del agresor que salió esa noche a matar policías.

“Los hombres y mujeres no se convirtieron en héroes a las 8:58 p.m. el 7 de julio del 2016”, dijo Willie Ford, sargento del departamento. “Desafortunadamente, solo tuvieron la oportunidad de demostrarle al mundo cómo son realmente los héroes” ese día.

El camino que deberán recorrer los afectados, sobre todo las familias de los oficiales muertos, es largo y difícil, dijo Ford.

Cuando una hija se quede sin ser llevada al altar por su padre, cuando la silla en la graduación de un hijo esté vacía o lleguen nietos que nunca conocerán a sus abuelos, en esos momentos, dijo el sargento, deben saber que no están solos.

El imán Omar Suleiman destacó que el pistolero no supo ver a padres y madres, hijos e hijas ese día.

"Todo lo que vio fue uniformes y eso fue suficiente para él para justificar quitarle la vida a esos héroes inocentes", dijo. "Tanta gente en nuestra sociedad, tanta gente se siente que puede quitarle la vida a otra porque todo lo que ve es el color de la piel, si es cristiano o musulmán, judío, oficial, inmigrante… todo lo que ven es al otro”.

Terror en El Centro

Poco después de que Estefanía Ramírez se fuera del colegio comunitario El Centro aquel 7 de julio, Micah Johnson disparó hacia el edificio y luego se escondió en la institución para seguir su sangriento ataque. Dos guardias del colegio comunitario resultaron heridos.

Johnson, un ex militar afroamericano, dijo que quería acabar con policías anglosajones y que estaba enfurecido por la muerte de hombres afroamericanos a manos de uniformados.

El tiroteo ocurrió tras una marcha pacífica en contra de la brutalidad policial. Poco antes, Alton Sterling y Philando Castile habían muerto en Baton Rouge, Luisiana, y Falcon Heights, Minnesota.

Luego de amenazar con bombas falsas, Johson fue ultimado en el interior de El Centro, cuando un robot de la policía detonó un explosivo.


Ramírez, hoy de 23 años de edad, escuchó las sirenas, mientras decenas de personas intentaban refugiarse en el restaurante de alitas de pollo en el que trabaja, a unos 20 pies de El Centro.

Ya no escucha las sirenas, pero “sanar es un proceso”, dijo Ramírez, quien se graduó en mayo. Este viernes acudió a un acto de reconocimiento a los oficiales.

“Todavía se siente como si apenas pasó”, señaló la joven. “Siento que esto se va a quedar en mi corazón. El Centro es como mi casa”.

El pasillo en el que se instaló Johnson fue renovado y es hoy en día irreconocible.

“No queremos un JKF memorial, cuando la gente viene a visitar y es acerca de la muerte, nosotros no, no queremos nada de eso”, señaló el presidente del colegio comunitario, José Adames en referencia al lugar, ubicado a unas cuantas cuadras de la plaza Dealey, en la que fue ultimado el presidente John F. Kennedy.

El ataque del 7 de julio trajo malos recuerdos de aquel 22 de noviembre de 1963, que estigmatizó a la ciudad y la impulsó a transformarse.

Adames enfatizó: “No queremos ser definidos por esto”.

Sacrificios y tensiones

Durante el acto, Adames se hizo eco de las palabras de otro presidente, Barack Obama, quien visitó la ciudad tras la tragedia. El académico señaló que a los policías se les pide ser no solo agentes del orden sino también consejeros y consoladores.

“Nos protegen y corren hacia el sonido de las balas mientras que nosotros nos alejamos”, dijo.

Ante estudiantes, oficiales y personal de El Centro, Adames invitó cuidar las palabras y a considerar al “otro”, al que es distinto a nosotros.

“¿Por qué, por qué estaba la gente protestando esa tarde del 7 de julio? ¿Por qué no se ha hecho lo suficiente para solucionar los problemas de equidad y justicia social en Dallas y otros lugares?”, dijo. “¿Por qué no se ha hecho lo suficiente para que las comunidades se reúnan para tener conversaciones honestas, por qué no se ha hecho más para crear puentes entre nuestros policías y aquellos a los que prometen proteger?”.


Así recordó Dallas a los oficiales caídos en ataque contra la policía hace un año

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La líder estudiantil Rachael Royal, una madre afroamericana de cinco varones, admitió que se sintió desilusionada y vulnerable cuando un día antes al tiroteo en Dallas, vió el video de Philando Castile herido de muerte durante una parada de tránsito.

Temió por sus hijos e incluso les pidió que ya no salieran a jugar a la escondidas por miedo a que alguien pensara que estaban haciendo algo malo.

“Ellos saben la diferencia entre el bien y el mal, pero también se que pronto crecerán y serán hombres”, dijo. “Quiero creer que si hacen lo correcto nada pasará, pero ¿es así?”.

Royal espera que la tragedia lleve a la reflexión, pero teme que el miedo lo impida porque “la verdad es fea”.

Ante el público que acudió a El Centro hizo un llamado a evitar las percepciones apresuradas o equivocadas del otro, pero también a mirar dentro de uno mismo.

“Debemos sentirnos cómodos con lo incómodo, debemos ser honestos con nosotros mismos antes de poder ser honestos con los demás”.


En fotos: el caos que dejó la emboscada en la que murieron cinco policías en Dallas

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