Familia de joven hispano baleado en Texas transforma su dolor en vida donando sus órganos

Tenía 17 años y toda la vida por delante. Un disparo en Texas, en un aparente incidente de furia al volante, se la quitó. Pero su familia decidió que su muerte no fuera el final: donarán sus órganos para dar vida a quienes más lo necesitan.

Video Familia de Geovani Rocha, baleado en Texas, dona sus órganos para dar vida a otros

FORT WORTH, Texas - Geovani Rocha acababa de terminar su último año de preparatoria en Fort Worth, Texas. El joven hispano de 17 años tenía planes para el verano: quería trabajar, hacer “yarditas”.

Su padre le compró las máquinas para empezar, pero nunca pudo usarlas. Murió tras recibir un disparo en la cabeza durante un aparente incidente de furia al volante.

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En medio de una pérdida devastadora, su familia tomó una decisión trascendental: donar sus órganos para que otros puedan vivir.

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Disparo mortal en Fort Worth

La noche del sábado, 23 de mayo, Geovani Rocha salió a buscar comida, junto a su hermano menor y un amigo.

En el trayecto, tuvieron una situación con el conductor de otro vehículo.

Manuel Rocha, padre de Geovani y de otro menor en la camioneta, declaró que los jóvenes intentaron ignorar la situación.

“Ellos lo ignoraron mejor, cerraron la ventana y se fueron”, dijo en entrevista con N+ Univision 23 DFW.

Sin embargo, fueron perseguidos hasta detenerse en el semáforo, cerca de Mansfield Highway y Seminary Drive, en Fort Worth.

Allí, coinciden los relatos familiares y reportes policiales, un hombre bajó del otro vehículo y comenzó a disparar.

La policía de Fort Worth identificó al sospechoso como José Camargo Madrigal, de 41 años.

El hombre posteriormente fue acusado de asesinato y la investigación continúa.

“Era muy alegre”: Geovani Rocha

Manuel Rocha aseguró que Geovani tenía una personalidad que iluminaba a quienes lo rodeaban.

“Era como cualquier niño, era muy alegre”, dijo el hombre que lo vio nacer.

Sus planes para el verano eran sencillos y ambiciosos a la vez.

“Me dijo que le comprara unas máquinas, que quería hacer unas yarditas (trabajos de jardinería)”, recordó su padre.

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“Se las compré y ahí se quedaron sus cosas, su troquita (camioneta)”.

Una decisión que da vida

Médicos mantuvieron a Geovani con vida artificialmente mientras su familia procesaba la noticia más difícil: había sido declarado con muerte cerebral.

Luego vino otra decisión, igual de desgarradora y, al mismo tiempo, llena de significado: donar sus órganos.

En los pasillos del hospital Texas Health de Fort Worth, familiares, amigos y personal médico caminaron detrás de su camilla entre lágrimas, música y aplausos.

Un último adiós que se convirtió en un acto de amor colectivo.

“Alegres más que nada, porque mi hijo todavía anda aquí en este mundo”, expresó Manuel Rocha.

La familia quiere que Geovani sea recordado no por la forma en que murió, sino por lo que su vida representa para otros.

“Gracias a él, otras personas van a seguir luchando, viviendo en este mundo”, dijo su padre.

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