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Tiroteos

Investigación exhaustiva en Dallas sobre el ataque del francotirador que mató a cinco policías

El autor del tiroteo en Dallas, Micah Xavier Johnson, antes de morir escribió las iniciales "RB" en una pared con su propia sangre y las autoridades aún tratan de resolver a qué hacía referencia.
11 Jul 2016 – 5:25 PM EDT

DALLAS, Texas - La policía de Dallas está entrevistando a más de 300 testigos y revisa unas 170 horas de video de las cámaras de sus agentes, para tratar de conocer todos los detalles del ataque perpetrado la noche del pasado jueves por un francotirador que mató a cinco policías.

El jefe de la policía de Dallas, David Brown, dio a conocer este lunes en rueda de prensa detalles sobre la dimensión de la investigación del incidente, el más grave en la historia de su corporación, y sobre cómo se repelió el ataque en el momento en que este ocurría.

Brown dijo que un total de 11 agentes dispararon sus armas contra Micah Xavier Johnson y dos más utilizaron un aditamento explosivo para tratar de impedir que el francotirador continuara disparando.



Johnson, de 25 años de edad y de origen afroamericano, mató a cinco agentes de la policía y lesionó a varios más antes de ser dado de baja con un robot que portaba explosivos y que era manejado a control remoto. El autor del tiroteo fue acorralado por las autoridades y se parapetó por varias horas, tiempo durante el cual negociadores de la policía trataron de convercerlo para que se rindiera.

Tras las negociones fallidas y temiendo por la seguridad de los agentes en el lugar, los explosivos del robot fueron detonados y el atacante murió.

En la rueda de prensa, Brown aclaró informes iniciales de que siete policías habían resultado lesionados, además de los cinco muertos. Cuatro eran del Departamento de Policía de Dallas, tres del Servicio de Transporte Público (DART) y dos del Colegio Comunitario El Centro, para dejar la cifra en un total de nueve lesionados, más las cinco víctimas fatales.

Antes de morir, cuando se encontraba rodeado por la policía, escondido detrás de una esquina de ladrillos en un estacionamiento del centro de Dallas, Micah Javier Johnson escribió las iniciales "RB" con su propia sangre, explicó el Jefe policial, quién agregó que la policía aún está tratando de determinar el significado de esas siglas.



Brown dijo que los investigadores aún están revisando la computadora portátil, los teléfonos celulares y los escritos de Johnson, además de otros efectos personales para saber más acerca de su motivo y de sus planes.

Las autoridades encontraron materiales explosivos en la casa de Johnson y creen que él había estado planeando un ataque mucho mayor enfocado en agentes de policía anglosajones.

El jefe de la Policía de Dallas dijo que él y su familia recibieron amenazas de muerte casi inmediatamente después del ataque registrado la noche del jueves. "Estamos tomando todas esas amenazas como creíbles", dijo Brown, al señalar que también otros funcionarios del departamento han recibido amenazas anónimas.

Indicó que el lenguaje de las amenazas fue lo suficientemente preocupante para que estas sean tomadas "muy en serio", "por el bien de nuestras familias".



Además, señalo que, si bien la comunidad de Dallas, el alcalde y otros funcionarios de la ciudad han dado a su departamento todo el apoyo que necesitan, en general los estadunidenses exigen demasiado a sus departamentos de policía locales.

"Estamos pidiendo a los policías hacer demasiado en este país. Estamos pidiendo que hagan demasiado. Cada problema social, se usa a la policía para resolverlo”, afirmó al mostrar su frustración.

“No existe suficiente financiamiento para la atención de la salud mental. Dejemos que la policía lo resuelva. No existen fondos para combatir la adicción a las drogas. Dejemos que los policías lo resuelvan”, añadió.



LA NOCHE QUE CONMOCIONÓ AL HOSPITAL PARKLAND

A la par de la conferencia de prensa en el cuartel policiaco, autoridades médicas del Hospital Parkland (entidad donde también murió el Presidente Kennedy), ofrecieron detalles de lo que se vivió la noche y la madrugada del jueves 7 y viernes 8 de julio.

''De pronto llegarán más de 100 personas con crisis nerviosas y empezaron a llegar los policías heridos, los cuáles hicimos todo lo humanamente posible para salvarles la vida'', dijo entre lágrimas y sollozos Brian H Williams, cirujano de este hospital.

Además hizo hincapié que esta agresión de odio racial debe terminar: ''No se debe tomar represalias contra los que nos protegen'', puntualizó.

Al conocerse la muerte de los cinco oficiales, algunas enfermeras y el personal médico salieron e hicieron una línea abrazados en señal de duelo, mientras que otros policías que resguardaban el inmueble, realizaban un saludo en honor a sus compañeros.

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