DALLAS, Texas.- Mara Bonilla Pérez recuerda con horror el paso del huracán María por Puerto Rico.
El huracán María la dejó damnificada y en Texas se quedó sin techo, la pesadilla de una madre puertorriqueña
Volver a empezar ha sido más difícil de lo que jamás pensó Mara Bonilla Pérez, quien con sus gemelas de 4 años dejó Puerto Rico para buscar una nueva oportunidad en el área de Dallas-Fort Worth. Un boricua que conoció en el avión fue quien le dio una mano en medio de la desesperación.
Y el terror no se fue cuando se aplacaron los vientos: cuando sus gemelas de 4 años le preguntan por los juguetes que dejaron en su "otra casa" en Bayamón, ella no tiene corazón para decirle que el ciclón del 20 de septiembre la destruyó.
"Llevábamos ya meses sin luz, todo se había mojado, las cosas seguían igual, las ayudas no venían”, dice.
Nueve municipios de la isla seguían a oscuras y los restantes 69 tenían servicio solo en algunos puntos, mientras la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) genera energía a casi el 64% de su capacidad, no el 95% que se había establecido como meta el gobierno estatal. Expertos advierten que el éxodo de puertorriqueños hacia tierra firme podría superar al que ocurrió durante la década de 1950.
A finales de noviembre, Bonilla Pérez, de 30 años, se sumó a esa ola: vendió su auto y con los fondos compró pasajes para ella y sus gemelas rumbo a Dallas-Fort Worth, en el norte de Texas. En el avión conoció a otro boricua que ya estaba instalado en el área y éste le dejó su tarjeta, por si necesitaban algo.
Atrás, Bonilla Pérez dejaba a sus padres, todavía sin electricidad y a una hija de 7 años con la que espera poder reunirse en enero. Temía mudarse porque no sabe inglés, pero la miseria que avizoró en la isla la impulsó a buscar otras opciones.
Al llegar a Texas, se quedó en el apartamento de su hermana en Fort Worth por 15 días, hasta que la administración se dio cuenta y les mandó una carta en la que le notificaban que debían marcharse.
“No sabía a dónde agarrar, eso fue lo más difícil, yo decía '¿dónde voy a dormir?, las nenas, no conozco, no tengo transporte'”, recordó la puertorriqueña.
Mientras Natalia y Naneiska se distraen con uno de los pocos juguetes que tienen o mirando caricaturas, la madre relata que en ese momento de desesperación decidió llamar a ese extraño que le había ofrecido su ayuda en el camino.
Fue así que Rodney Morales les dio una mano para encontrar un hotel en Arlington, a media hora de su hermana, con la asistencia de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). La familia tiene por el momento 30 días para hospedarse allí.
“Una madre con dos hijas llorando en el teléfono, llorando, aterrada porque necesitan ayuda... Pienso que sería muy cobarde de mi parte no hacer algo por ellas", relató Morales.
Morales, quien tiene una hija de la misma edad que las gemelas, espera poder mudarlas a un refugio mientras Bonilla Pérez, quien atendía a ancianos en un centro en Puerto Rico, consigue trabajo y una "segunda oportunidad".
"Lo importante es que alguien se compadezca y nos de la ayuda”, señaló. "Me conmueve que estas niñas inclusive en esta época de Navidad no tengan un lugar dónde poder comerse una cena caliente, recibir ese regalito de su papá, de su mamá, es triste la situación donde buscas la ayuda y no la encuentras, todas las puertas están cerradas, es fuerte".
La semana pasada, Morales se presentó en el hotel de Bonilla Pérez con un microondas, para que al menos pudieran calentar sus comidas.
A veces, reconoce la madre, se le "quitan las fuerzas de seguir", pero luego piensa en sus hijas.
“Yo quiero que mis hijas tengan una mejor vida que la que tenía en Puerto Rico”, afirma. “Educación, que yo trabaje, que les pueda brindar todo".
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