Vida Chicago

Dueños de negocios en Pilsen hablan de lo bueno, lo malo y lo feo de la gentrificación

Para vecinos del barrio de Pilsen, la llegada de negocios no latinos también tendría su lado favorable.
27 Jun 2016 – 8:37 AM EDT

Pilsen, un barrio hispano en el corazón de Chicago

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En la última década, el barrio hispano de Pilsen ha enfrentado un crecimiento sostenido de otros grupos que han alterado su demografía en forma que preocupa a muchos residentes.

Entre las razones de su preocupación están el aumento en los precios de inmuebles en el área, el alza de impuestos a la propiedad y el incremento en arrendamientos que han contribuido, de una u otra manera, a la fuga de los latinos en el área.

Expertos consideran que esta situación se debe en parte a la gentrificación. Un fenómeno económico, social y cultural, que implica la invasión por parte de las clases medias y altas a vecindarios de clases trabajadoras y que lleva al desplazamiento de muchos de sus habitantes originales.

Un fenómeno que están estudiado incluso en las universidades. De acuerdo a un estudio del Profesor John J. Betancur del Departamento de Política y Planificación Urbana de la Universidad de Illinois en Chicago, entre los años 2000 y 2013, la población latina en Pilsen disminuyó un 26% mientras que la blanca creció un 22%.

A pesar de este cambio, muchos dueños de negocios de la zona han sabido encontrarle el lado positivo a esta transición.


Erika Beltrán, dueña de la panadería "El Acámbaro", comentó que la mayoría de sus antiguos clientes hispanos se han mudado del barrio y ahora tiene más clientes estadounidenses, la mayoría de ellos estudiantes.

Sin embargo, Beltrán, de 53 años, no ve este cambio de clientela como algo negativo porque en la actualidad sus antiguos clientes continúan regresando a comprar sus productos. Ellos, sumados a los nuevos, doblan su clientela.

“Todo cambia”, expresó Beltrán. “Alguna vez esto fue un barrio de puros ‘güeros’; luego fueron los mexicanos, y otra vez estamos cambiando”.

Martín Cruz, dueño del restaurante "El Mezquite" concidió con Beltrán, sobre los beneficios de la entrada de otros clientes no tradicionales.

“El barrio es mejor, más seguro”, dijo Cruz. Para él, es bueno que otros clientes entren al vecindario, porque crean una diversidad de negocios. “Es bueno que haya negocio de todo tipo”.

Por otro lado, Erika González, de 32 años y dueña de la barbería “Rock It” tiene opiniones encontradas al respecto. Por un lado ha notado una diferencia en la limpieza de las calles, pero por otro siente que es un desafío económico para los negocios hispanos.

González expresó que no está en contra de la entrada de otros grupos en el área siempre y cuando esto no provoque un aumento en los alquileres y les den la oportunidad de seguir operando sus establecimientos.

Giselle Fierro, vendedora de la paletería "El Sabor de México", sopesa lo bueno y lo malo de esta situación.

Fierro, de 17 años, ha observado que las nuevas personas que llegan al negocio desean aprender sobre las tradiciones mexicanas —lo cual aumenta el intercambio de ideas y la diversidad — pero dijo sentirse preocupada porque Pilsen podría llegar a convertirse en un vecindario sin hispanos.

Para Betancur, un barrio sin hispanos no es la única posibilidad. “Con la llegada de otros grupos [étnicos] otros negocios vendrán a servir a las nuevas clientelas y, poco a poco, los negocios latinos se quedarán sin sus clientes tradicionales”, añadió.

De acuerdo con Betancur, algunos clientes desplazados continuarán visitando los negocios, pero “como ha sido el caso en otros barrios, poco a poco, irán encontrando alternativas y un día no regresarán”.

Fierro expresó que de alguna manera ambas culturas pueden “hacer las paces” y aprender a convivir adaptándose a nuevos productos y servicios, tal como su paletería, que ahora contrata vendedoras que hablan inglés y español y venden productos como hamburguesas y papas fritas.

“Adaptarse es parte de la vida,” comentó Fierro. “Donde quiera que vayas no todo será a tu manera. Si quieres ser exitoso tienes que adaptarte”.

Texto: Andrea Salcedo Llaurado es estudiante de periodismo en Columbia College Chicago.
Fotos: Raquel Venado-Bolaños estudiante de periodismo en Columbia College Chicago.

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