Dentro de ocho semanas, el tiempo se detendrá en Estados Unidos y replicará un hecho documentado en 1936 por la prensa local.
Republicanos y demócratas critican transmisión de la ejecución de Nidal Hasan; acusan al gobierno de Trump de imitar "dictaduras opresivas"
Desde que se dieron a conocer las intenciones del gobierno de transmitir en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, ha habido un choque de reacciones. La noticia ha generado el rechazo de múltiples sectores, incluso, de algunos republicanos.
En aquel año, un medio de comunicación de Kentucky publicó un texto titulado “1936 hanging remains last public execution”. El trabajo presentado a doble página incluye dos fotografías. Una de ellas muestra una estructura elevada hecha de madera y metal, habilitada con una escalera. En el centro, cerca de ocho personas rodean a una persona de color.
En la segunda imagen se observa la misma estructura y a una multitud estimada en cerca de 20 mil personas que miran al centro, donde se aprecia una persona vestida con ropa oscura o capucha, con una soga al cuello. Alrededor del andamio y sobre la plataforma hay varios hombres con camisa blanca, sombreros y trajes de época.
Esas fotografías corresponden a la última ejecución pública en Estados Unidos de un afroamericano condenado a morir ahorcado por violación. Noventa años después, Estados Unidos tiene programada una nueva condena de muerte, esta vez por fusilamiento contra Nidal Hasan Malik, un expsiquiatra militar que en 2009 mató a 13 personas e hirió a otras 32 en una base militar de Texas, una muerte que será transmitida en directo caso de no revertirse la decisión.
De la Segunda Guerra Mundial al streaming
La muerte programada para el 3 de diciembre sería la primera ejecución militar por fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial, un caso que ha desatado el rechazo de la ciudadanía, incluso de algunos republicanos, al ser transmitida en vivo.
“Es más que repugnante. Las ejecuciones públicas son propias de dictaduras opresivas como Irán y Afganistán", dijo el republicano Thom Tillis, quien apoya la pena de muerte para Hasan. Mientras las críticas de los demócratas no se hicieron esperar.
"Eso es repugnante. ¿Qué hace? ¿Imitar las ejecuciones de ISIS?”, consideró Chris Murphy, senador demócrata.
En la actualidad, todavía se registran ejecuciones públicas en países como Irán, Afganistán, Arabia Saudita, Somalia y Corea del Norte.
De la última ejecución pública en 1936 al rechazo actual
En Estados Unidos, el ahorcamiento que se llevó a cabo en Kentucky en 1936 contribuyó a poner fin a esta práctica en el país, que causa indignación de gran parte de la sociedad y críticas de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional.
“Lo que está haciendo la administración del presidente Trump es un enorme retroceso, es escalar la crueldad y la inhumanidad”, indicó Erika Guevara Rosas de Amnistía Internacional.
Kristi Figueroa, abogada penal, consideró que es un hecho indignante que puede ser visto por niños.
“Es que imagínate que esto pueda terminar viéndolo un niño de 5 años; para mí esto no es legal”, consideró.
La polémica por la ejecución fue retomada por el vicepresidente JD Vance al mencionar: “Si al final se transmite en vivo, no lo voy a ver”.






