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Elecciones 2016

Fuerte tensión y división ensombrecen evento de Donald Trump en Phoenix

Miles de personas asistieron al evento público de Donald Trump al norte de Phoenix, el cual concluyó en medio de una fuerte tensión y confrontación entre los seguidores y opositores del candidato.
19 Mar 2016 – 7:25 PM EDT

Por Daniela Zavala @Dani_Explorer, desde Phoenix, Arizona

Fountain Hills, Arizona- Lo que usualmente es un parque calmado de uno de los suburbios más pudientes del área metropolitana de Phoenix se convirtió este sábado en escenario de una fuerte tensión entre seguidores y detractores de Donald Trump.

En este aislado vecindario al norte de Phoenix, llamado Fountain Hills, reside el controversial alguacil sheriff Joe Arpaio, quien es conocido por sus prácticas de perfil racial y quien respalda la candidatura de Donald Trump para presidente.

Alrededor de las 2:45 a.m. comenzaron a llegar los simpatizantes del precandidato republicano que encabeza las encuestas en Arizona en vísperas de las primarias del 22 de Marzo.

Diana Brest fue la primera en llegar y la primera en una fila que ya alcanzaba la milla de largo a las 7 a.m.

“Es muy importante para mí verlo en persona. Lo veía en televisión y veía su reality show. Lo he seguido hasta en Nueva York. Lo amo”, dijo con emoción la residente de Arizona de unos 60 años de edad.

Brest no solo es una fanática de Trump por ser una celebridad. Según ella, Estados Unidos necesita un hombre como él.

“Yo no quiero un político, quiero alguien que quiera ayudar a todas las personas de nuestro país, que no este tomando dinero de donaciones. Quiero a alguien que no sea políticamente correcto. Ese es Trump”, señaló la seguidora.

Al recorrer la interminable línea, gente, en su mayoría anglosajona, portaba con orgullo pancartas apoyando a Trump.

Algunos de ellos arremetían contra el senador de Vermont Bernie Sanders, pero sobretodo contra Hillary Clinton, a quienes muchos ven como la inminente contrincante del republicano en las elecciones presidenciales de noviembre.

“El broche de “ Hillary for prison” es el más popular de todos y no solamente en Arizona”, aseguró una vendedora ambulante que tiene en su caja repleta de broches y camisas hasta mascaras de Trump.

En medio de los cientos de seguidores que esperan ansiosos en línea para entrar al área donde estaba un escenario cercado, había un joven hispano que apoyaba a Trump. Parecía ser el único latino entre todos los simpatizantes congregados.


Roldolfo Mata nació en Estados Unidos. Sus padres son ambos mexicanos y apoyan a Hillary Clinton.

“Creo que la gente no está entendiendo muy bien el mensaje de Trump. También dijo que había gente mexicana buena”, defiende Mata al precandidato republicano. “Ha sido un problema para él, porque es honesto. Y no tiene cuidado con lo que dice. Pero yo sí creo que el puede traer el cambio que necesitamos”, agrega.

Entre los simpatizantes de Trump también había uno que otro opositor.

“Él dice cosas que dan miedo y sus seguidores también dan mucho miedo”, dijo Thomas Ferinton, un joven estudiante afroamericano rodeado de la mirada inquisitiva de los fans de Trump.

“Pienso que son una cuerda de comunistas (quienes no apoyan a su candidato). Trump es un cristiano nacionalista, eso es lo que necesita el país”, respondió un hombre blanco de unos 70 años que se acercó a escuchar lo que Ferinton decía.


Alrededor de las 9 a.m. ya había miles de personas en el parque, donde sobraba la originalidad y variedad.

En la multitud había niños, personas de la tercera edad, gente con discapacidad, civiles portando armas y hasta dos jóvenes de 18 años vistiendo coloridos ponchos con gorros diciendo “I love Trump”.

“Las cosas que Trump no quieren que vengan de México son los carteles de la droga y que esa violencia llegué a Estados Unidos. Asegurar la frontera sería útil”, dijo Andy Smith quien dice valorar el aporte de los mexicanos a la cultura de Arizona.

Seguidores y opositores derrochan originalidad

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Pero así como había simpatizantes de Trump conciliadores, también había algunos con mensajes homofóbicos y anti Islam.

“El problema de ustedes es que aceptan mucho. Ustedes están aceptando a los musulmanes y mira lo que le está pasando a Europa ahora”, le gritaba a unos manifestantes un joven que cargaba una pancarta que decía que era un pecado el sexo entre personas del mismo sexo y que el profeta Mohamed era un violador.

A medida que fue aumentando la temperatura, los ánimos se fueron encendiendo. Más manifestantes llegaron alzando pancartas y rechazando el discurso del Trump al que catalogan de violento, racista y peligroso.

A cuatro millas del evento, grupos activistas locales, que habían convocado a una desobediencia civil a la que llamaron #UnitedAgainstHate, bloquearon las calles en el vecindario para que los simpatizantes de Trump no llegaran al evento. Tres de manifestantes fueron arrestados y tres carros fueron remolcados.


“La gente no se va a quedar sentada callada cuando la campaña de Trump nos regresa a las sombras”, advirtió Marisa Franco, director de la organización Mijente. “El mayor acto de amor que nosotros podemos mostrar es poner un alto al odio’.

Entretanto, la ansiedad y la ansiedad seguían creciendo en el parque ante las protestas y la ausencia de Trump.

Justo en ese momento, alrededor del mediodía y con una fuerte presencia de seguridad, la ex gobernadora de Arizona, Jan Brewer, y el polémico sheriff Joe Arpaio, ambos conocidos por sus posiciones y políticas antiinmigrantes, subieron al escenario para anunciar la llegada del precandidato.

“Tres de ellos (manifestantes) están ya en la cárcel y si ellos creen que los van a intimidar a ustedes o al próximo presidente de Estados Unidos, eso no va a pasar”, dijo Arpaio ante la multitud que lo aclamaba.


El precandidato republicano Donald Trump tomó el escenario. La multitud gritaba y alzaba sus pancartas con euforia.

“Obama hablada de cambio. Esto si va a ser un cambio real y vamos a tener un frontera porque si no tenemos una frontera segura, no tenemos país”, dijo a la muchedumbre que exclamaba su apoyo absoluto.

Pero desde el escenario se escuchaba claramente el abucheo que ocurria del otro lado del parque, donde decenas de manifestantes comenzaron a caminar entre los seguidores de Trump que habían acampado en la grama para escuchar al precandidato.

“Ámerica primero. Váyanse de aquí”, gritaba enfurecido un simpatizante de Trump a los opositores de Trump, quienes respondían también a gritos.

“Somos trabajadores, y él (Trump) dice que nosotros somos violadores, y eso está muy mal”, dijo Claudia Díaz Cruz quien caminaba con una bandera de México en mano.

Entre los manifestantes había activistas, hispanos, indígenas, jóvenes universitarios y hasta trabajadores del hotel de Trump en las Vegas.

“Él dice que quiere hacer una América grande o nueva. Nosotros decimos que empiece por nosotros, sus trabajadores, que estamos sufriendo racismo, discriminación y abuso físico”, dice Eleuteria Blanca, una de las empleadas.

Las emociones se agitaron tanto que alguaciles tuvieron que intervenir para separar a las partes y evitar que la confrontación se tornara física.

“Yo amo a este país”, concluyó Trump su evento para continuar con su campaña en Tucson, la cual sí se tornó violenta y donde hubo hasta golpes.

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