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Armando Manzanero

Llegó el día: el gran Armando Manzanero apagó la luz

El embajador de la música romántica por excelencia, ‘el maestro’ Armando Manzanero, falleció en la madrugada del lunes 28 de diciembre, a los 85 años, dejando un inmenso legado universal.
9 Abr 2019 – 02:03 PM EDT
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Nacido en Mérida, Yucatán, el 7 de diciembre de 1935, Armando Manzanero traía el ritmo por dentro. Era hijo de uno de los fundadores de la orquesta Típica Yucalpetén; por ello, no fue raro que desde los ocho años decidiera estudiar música. De joven continuó sus estudios en la Ciudad de México, aunque regresó a Mérida, donde debutó profesionalmente como pianista en 1957. No podía ser de otra manera: infancia es destino.

Tiempo después volvió a la capital del país para acompañar con su piano a las grandes estrellas de entonces, como Pedro Vargas, José José, Lucho Gatica, Carmela y Rafael, entre muchos otros. A finales de los años 50 trabajó para las disqueras EMI y CBS Internacional, donde se convirtió en productor musical de artistas como Angélica María y La Sonora Santanera. Durante sus más de 60 años de trayectoria, produjo, compuso canciones e hizo duetos con figuras como Luis Miguel, Presuntos Implicados, Susana Zabaleta, Miguel Bosé, Roberto Carlos, Francisco Céspedes, Tania Libertad, Carlos Cuevas, María Conchita Alonso, Lucero, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz y Edith Márquez, entre muchos otros.


Aunque en 1950 se había grabado la primera canción de su autoría (‘Nunca en el mundo’), fue nueve años después cuando empezó a labrarse una carrera como cantautor al editar su primer álbum.

Hablar de Armando Manzanero es sinónimo de suspiros, romanticismo, una habitación a media luz, de tertulias interminables en las que el amor en todas sus facetas es el invitado central. El compositor romántico por excelencia, con ese tufo de trova yucateca, también era oriundo de la tierra de la inolvidable Consuelito Velázquez y el ‘Bésame mucho’ como estandarte peninsular universal.

Menudo, pícaro, amante de las mujeres, poseedor de una voz inconfundible, vestido de guayabera y sombrero, “maestro” le llamaban por igual sus músicos, su público y la prensa de muy diversas geografías.


Maestro, porque Armando Manzanero compuso más de 400 canciones y al menos 50 de ellas enamoraron al público de Latinoamérica, España e incluso el mercado anglosajón: ‘Somos novios’, ‘Contigo aprendí’, ‘Esta tarde vi llover’, ‘Como yo te amé’, ‘Voy a apagar la luz’, ‘No sé tú’, ‘Por debajo de la mesa’, son algunos de sus grandes éxitos versionados una y otra vez a lo largo de décadas. Y seguirán ahora, grabados con tinta indeleble en el corazón de tantos lugares en el mundo.

En inglés, en la tele y en los GRAMMY

Varios de sus temas fueron traducidos al inglés e interpretados en las voces de Elvis Presley, Tony Bennett, Frank Sinatra, Elis Regina y Paul Mauriat, entre otros. Y, por supuesto, en español: Plácido Domingo, Andrea Bocelli, Rocío Dúrcal, Ana Torroja, Tania Libertad, Chavela Vargas...


El propio Carlos Monsiváis, cronista del alma social mexicana y de las expresiones vernáculas culturales y populares de ese país, se refirió al gran Manzanero así: “…una sensibilidad poderosa impregna a un público deseoso de melodías que ya no le abandonen, de letras que lo relacionen con el afán de sentimientos hondos y declarativos”.

Ese era Manzanero: pregonero del amor, capturista del alma romántica de toda una región del mundo en la que el sentimiento le gana casi siempre la partida a la razón.

Pianista consumado, conocedor inigualable del género del bolero y sus armonías, el maestro fue siempre un modelo de oficio y de disciplina.

Armando Manzanero trascendió al estudio de grabación y los discos. Fue autor del musical ‘Ciudad Blanca’, así como de los temas centrales de telenovelas como ‘Nada personal’ y ‘Mirada de mujer’; incluso, junto con Aleks Syntek, compuso la versión en español del musical ‘El Rey León’.


Era ya, en esos últimos años, la simbiosis del compositor, del cantante y del productor: un trío perfecto que le habitó hasta sus días finales. Tuvo un programa radiofónico de muchos años llamado ‘Manzanero presenta’. Y, desde 2010, fue presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México. También fue el primer mexicano en ser acreedor a un GRAMMY Honorífico por su trayectoria. Lo recibió en Estados Unidos en 2014. Era uno de los reconocimientos últimos a una trayectoria cargadísima de premios y homenajes.

“El mejor idioma para el amor son las canciones”, solía decir. Y nos dejó hablando en su propio idioma.

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