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Un médico cuestionó las vacunas en 1885 con los mismos argumentos de hoy: ¿estaba equivocado?

Publicado 7 Oct 2020 – 07:09 PM EDT | Actualizado 8 Oct 2020 – 09:26 AM EDT
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Baja mortalidad, pánico excesivo, causantes de otras enfermedades o la vacuna es más peligrosa que la enfermedad. ¿Te suenan los argumentos? Los antivacunas decían lo mismo hace 135 años.

En la actualidad, la población mundial está a la espera de una vacuna para erradicar la pandemia de -19 que se propagó en el último año y ha causado miles de muertes en todo el mundo.

Mientras la ciencia desarrolla la vacuna, han surgido movimientos conspiracionistas que rechazan el antídoto con argumentos que, de primera instancia, parecieran creíbles.

En los últimos años ha crecido el número de casos de padres que no vacunan a los bebés porque, según ellos, no son efectivas o no hacen bien a sus hijos.

A pesar de la evidencia científica, hay grupos empeñados en rechazar las vacunas porque argumentan que tienen sustancias peligrosas, son peores que la misma enfermedad o, en el caso de los niños, no soportan tantos antídotos a tan corta edad.

Sin embargo, el movimiento antivacunas no es nuevo. En 1885, una epidemia de viruela se propagó en Montreal y a partir de eso se inició una campaña de salud para que los habitantes de la ciudad se vacunaran.

Al mismo tiempo, el doctor Alexander M. Ross repartió un folleto con argumentos que rechazaban la aplicación de la vacuna.

Ross fue un reconocido antivacunas durante su época y, tras repartir el volante, se jactó de ser el único médico en cuestionar la efectividad de la vacuna, aunque él también fue vacunado durante la epidemia.

Los argumentos del doctor antivacunas minimizaban el riesgo de la viruela, afirmando que era una amenaza menor, a pesar de que la tasa de mortalidad oscilaba entre 30 y 40%.

Ross decía que los funcionarios de salud habían causado un ‘pánico sin sentido’, pues los casos de viruela en Montreal eran muy pocos y no podía ser considerada una epidemia.

Los casos oficiales en Montreal fueron 9,600 con 3,234 muertes registradas, casi el 2% de la población en ese momento, más 10,000 contagios adicionales en Quebec; sin embargo, los historiadores creen que las cifras fueron más altas.

El folleto de Ross ponía algunos ejemplos de gente que, después de ser vacunada, fue infectada con otras enfermedades como sífilis, tifoidea, tuberculosis, cólera, la propia viruela o ‘envenenamiento de sangre’.

Los casos presentados por el doctor no eran inventados, pero probablemente sí exagerados. Las prácticas médicas en ese entonces eran deficientes en comparación con la actuales y se transmitían enfermedades por falta de higiene.

En ocasiones, los médicos utilizaban la misma jeringa para inyectar a más de una persona o las sustancias estaban preparadas de manera incorrecta.

Al notar esos casos, la ciencia inició una regulación de vacunas para volverlas seguras y evitar las transmisiones secundarias.

135 años después de la epidemia de viruela en Montreal, la enfermedad está erradicada gracias a una vacuna; sin embargo, todavía existen movimientos que las rechazan.

Los argumentos han evolucionado con el paso del tiempo, pero no son muy diferentes a los de hace más de un siglo. Cambiaron las enfermedades contagiosas por autismo, pero siguen diciendo que la vacuna es peor que la misma enfermedad o minimizando el riesgo de contagio.

Los grupos antivacunas también argumentan que los antídotos tienen sustancias nocivas para el cuerpo humano o que el organismo no es capaz de procesarlos.

La ciencia ha rechazado esos argumentos y ha demostrado que las vacunas son efectivas para controlar enfermedades. Si quieres saber más al respecto, mira el episodio de Explora. VIX cine y tv gratis en cualquier dispositivo.

Algunos personas respaldan los movimientos antivacunas, por lo que es entendible que algunos padres crean en ellos para proteger a sus hijos.

Sin embargo, la ciencia se ha encargado de refutar los argumentos antivacunas y ha demostrado que las vacunas salvan entre 2 y 3 millones de vidas al año, aunque la cifra podría ser más alta.

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