Soy musulmán y gay: con esta foto desafío la homofobia que ensangrentó Orlando

Esta fotografía se ha vuelto viral e insignia de la solidaridad de la comunidad gay musulmana ante la matanza en Orlando. Su protagonista, Saleem Haddad, asegura que esta tragedia debe ser vista como lo que es: un crimen deliberado contra la comunidad gay.
14 Jun 2016 – 10:28 AM EDT

Soy Saleem Haddad. Soy gay, árabe y musulmán.

Esta foto, que compartí en Facebook, fue tomada la noche de los ataques en Orlando, unas horas antes en Londres. Éramos dos amigos y yo, nos vestimos como Drags porque nos preparábamos para una noche de fiesta y junto a mi mamá y mis amigos estábamos retratándonos solo por diversión. No teníamos ninguna intención de postear la foto. De hecho, habíamos llegado al acuerdo de no compartirla en redes. Pero al enterarnos de la tragedia en Orlando pensamos que era importante compartir la imagen en señal de solidaridad y sobretodo para complicar y desafiar la narrativas que sabíamos iba a empezar a imperar sobre los musulmanes.

En el post que acompaña la foto escribí que a todo aquel al que le perturbara y molestara la foto, de alguna manera estaba también con las manos untadas de sangre. Lo dije porque creo que la continuación de los discursos de odio y prejuicios a lo largo de los años han creado un ambiente propicio en los que este tipo de ataques son incubados.

Creo que hay homofobia en todo lado, los trágicos eventos en Orlando lo han demostrado, y la larga historia de ataques violentos contra la comunidad LGBT en los países occidentales y en el mundo árabe son un testamento de la universalidad de esa homofobia.


La homofobia trasciende las fronteras, las culturas y las religiones y usar este ataque para estereotipar los musulmanes, que son diversos e incluso pertenecientes a la comunidad LGBT, solo hará que el problema empeore.

Por eso, a todos los que rápidamente intentan estereotipar a los musulmanes los llamaría a mantenerse cautos, la homofobia existe en todas las sociedades, y, por supuesto, la sociedad musulmana no es la excepción. Pero este ataque en Orlando debería ser visto como la continuación de la larga historia de ataques en contra de los espacios de la comunidad LGBT, que igual han sido perpetuados por cristianos y blancos.

Lo más importante es no subestimar cuanto miedo ha puesto este ataque sobre la comunidad LGBT. Los bares y los club nocturnos son uno de los pocos lugares en los que los individuos de esta comunidad se siente seguros. Mi propia novela, recientemente publicada, -que relata las aventuras de un hombre árabe y gay- está ampliamente asentada en un bar gay. Guapa es el nombre del libro y del bar en el que la historia intenta mostrar cúan sacro es este espacio para nosotros, no solo en Estados Unidos o en Europa, sino en todo el mundo.


Ahora ese espacio seguro ha sido arrebatado. Por eso es vital que esta tragedia no sea despolitizada de lo que es: un crimen deliberado contra la comunidad gay que afectó a blancos, negros, latinos y musulmanes.

Muchos de nosotros vivimos en un cruce de identidades: árabe y gay, musulmán y gay, latino y gay, y hay que seguir intentando que estas identidades no sean opuestas. Puedes ser musulmán y gay tanto como puedes ser latino y gay y no deberíamos dejar que otros nos fuercen a estar en una esquina en la que sintamos que solo podemos ser uno y no lo otro.

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