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Melania copia los pantalones de Clinton y el blanco de las sufragistas para celebrar el triunfo de Trump

La candidata demócrata no solo perdió sus ambiciones presidenciales, también perdió sus pantalones, parecía decir la modelo eslovena, ahora hecha primera dama, segura sobre el escenario. Análisis de su estratégica elección.
9 Nov 2016 – 3:51 AM EST

¿Cómo saldría vestida Melania Trump para el discurso victorioso de su marido como Presidente de los Estados Unidos? No era difícil predecirlo: llevaría pantalones e iría vestida de blanco. Profecía cumplida. Si Donald Trump ganaba las elecciones, la ropa que eligiera Melania para esa histórica noche tendría que ser estratégica en su capacidad de lanzar silenciosamente poderosos mensajes.

Con su traje blanco, complejo en estructura, de un solo hombro y de pantalones amplios (tipo palazzo), Melania rápidamente se refirió a Hillary Clinton. Si la candidata demócrata y su armada de mujeres en trajes de sastre pantalón habían fundado una nación feminista llamada ‘Pantsuit Nation’ (La Nación de los Trajes de Pantalón), era el momento de que la esposa del candidato republicano le dijera algunas cosillas: primero, que los pantalones no son exclusivos del feminismo, aunque todas los hayamos heredado de sus revoluciones. Segundo, que ese emblema que identificó a la candidata demócrata durante sus días de campaña ahora también podría ser de ella.


Poniéndose pantalones, Melania llevó a la moda, la disputa política y se apropió del que quizás fue el único signo emotivo que logró crear la candidata Clinton. Melania lo tomó, lo hizo suyo, le cambió la forma ajustada del tradicional traje sastre -que siempre acompañó a las mujeres en las transiciones al mundo laboral-, y lo volvió un vestido de gala, una prenda suntuaria. Hillary no solo perdió sus ambiciones presidenciales, también perdió sus pantalones parecía decir la modelo eslovena, que ahora será primera dama, segura sobre el escenario.

La elección del blanco para esta noche también fue fríamente deliberada. Amplias disertaciones fueron escritas cuando Hillary Clinton eligió este color para el momento en el que fue elegida candidata oficial del partido y para el último debate presidencial. El blanco, emblema del movimiento sufragista fue leído en su momento como un guiño histórico de la demócrata a todas esas mujeres que soñaban con ver la posibilidad de una mujer presidente. El blanco de Melania parecía dejar más bien claro que los colores al final no son más que eso, simple tonos a merced de quienes los quieran llevar.


Si las mujeres habían sido avocadas masivamente por redes sociales a salir a votar en pantalones y de blanco por Hillary Clinton, Melania, que a estas alturas parecía menos inocente en las elecciones de estilo de lo que cualquiera podría sospechar, aceptó esa convocatoria pero para un propósito completamente diferente: celebrar el triunfo de su esposo, el hombre que tantos improperios lanzó sobre las mujeres.

Melania Trump será una primera dama atípica y con su vestido de hoy, y recordando lo que pasó en el segundo debate cuando llevó su famosa blusa pussy-bow, le deja claro al electorado que su ropa, su moda será toda una declaración…¿de guerra?

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