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Las lecciones Willy Wonka, el excéntrico personaje por el que recordaremos a Gene Wilder

El actor estadounidense le dio vida a uno de los personajes más excéntricos y entrañables del cine americano, el millonario Willy Wonka, dueño de una fábrica de chocolate y de algunas lecciones para niños y sus padres.
29 Ago 2016 – 07:31 PM EDT

El traje de terciopelo morado, el sombrero de bombín y los ojos saltones son parte del retrato de Willy Wonka, el personaje, neurótico y bizarro, creado por el escritor Roald Dahl que el actor Gene Wilder interpretó en pantalla en 1971.

Wonka es parte del mundo imaginario de ‘Charlie y la fábrica de chocolates’, una historia que Dahl inventó para sus hijas, que se conviritó en un best seller y, después de interpretaciones como la de Wilder, en un clásico del cine norteamericano (bajo el nombre 'Willy Wonka y la fábrica de chocolates').

Enmarcada en un universo de azúcar, pequeños hombrecillos llamados Oompa Lompas y dulces imposibles, como la goma de mascar que nunca pierde su sabor, la historia de Charlie —un niño pobre de bienes pero rico en virtudes— está llena de moralejas para niños (malcriados), sus padres y cualquier persona que buscara escapar un rato a un mundo de fantasía.

Algunas de las más importantes:

Todo el mundo ama el chocolate
Eso incluye desde luego a Charlie, su abuelo y al propio Willy Wonka. En esta película el chocolate corre a ríos o se presenta en barras gigantes. También es el gatillo de la trama: el excéntrico empresario invita a los niños del mundo que encuentren un billete dorado en una de sus barras de chocolate a descubrir los secretos de su fantástica fábrica.

Ningún exceso es bueno
El niño que come demasiados dulces, el que ve demasiada televisión, la niña que come goma de mascar todo el día y a la que se le consienten todos sus caprichos. Salvo Charlie, que ya dijimos es rico en virtudes, los niños que participan en la excursión no tardan en meterse en problemas como consecuencia de sus excesos (y, en cierta medida, la falta de disciplina de sus padres).


Hay que ser creativos
En el bizarro mundo detrás de la fábrica de chocolate, la creatividad es una pieza clave del negocio. De ahí, que inventos como los dulces que cambian de colores cada diez segundos o el helado que se mantiene firme, y a la vez cremoso, sin necesidad de estar en la nevera son sólo algunos ejemplos.

Se está mejor en familia
Wonka es un hombre millonario pero solitario. Charlie es un niño que cuenta con su familia y, particularmente, con la complicidad de su abuelo. Cuando Wonka le dice a Charlie que el premio por su buen comportamiento es heredar la fábrica de chocolates a cambio de renunciar a su familia, el niño (sabiamente) elije quedarse en casa. Charlie hace recapacitar a Wonka, e incluso le ayuda a resolver los conflictos con su padre. Y sí, todos felices al final de la película.


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