La (impertinente) pregunta que pretendía hacer que Miss Hawaii eligiera entre Clinton o Trump

Uno de los miembros del jurado de Miss USA quiso indagar por la filiación partidista de una de las finalistas. Mientras la audiencia indignada abucheó la pregunta, la reina terminó por dar una verdadera lección de política.
6 Jun 2016 – 3:16 PM EDT

La transmisión de Miss USA, el domingo en la noche, parecía ser una tregua del ambiente político imperante en las televisión en la última temporada. Pero esos que pensaron que viendo reinas iban a escapar de los alcances de Donald Trump y Hillary Clinton, se equivocaron.

Justo cuando la noche alcanzaba su punto más álgido y las tres candidatas finalistas se preparaban para responder las capciosas preguntas del jurado, la polarización de la política y los debates electorales tomaron por sorpresa a todos.


Uno de los miembros del jurado, la periodista de moda y editora de Harper's Bazaar, Laura Brown le preguntó a la candidata de Hawaii, Chelsea Hardin: “Si las elecciones fueran mañana a quién votarías, ¿a Donald Trump o a Hillary Clinton?”.

De inmediato el público empezó a abuchear el atrevimiento (¿desatino?) político de la periodista, mientras las redes sociales manifestaban una indignación masiva por una pregunta que le exigía a la candidata revelar una decisión que es personal y secreta.


¿Cómo iba a ser evaluada correctamente la respuesta? ¿Cuál de las dos opciones que le estaba dando el jurado iba a ser calificada con mayor puntaje? Además, si se trataba de indagar por las filiaciones políticas de la candidata ¿por qué reducir la lista a Clinton y a Trump? ¿Fue acaso esta pregunta una manera de sacar a colación a costa de lo que fuera el nombre del candidato presidencial que otrora fuera dueño de ese concurso?

El aprieto era difícil de sondear. Qué estaba esperando el jurado que dijera la candidata, quizás que optara por Hillary Clinton para congraciarse con las mujeres y de paso no molestar a las directivas del concurso que en el caso contrario, si eligiera a Trump, podría considerarla una reina no digna de representar a Miss USA, una vez que el empresario salió en muy malos términos de la organización.


La pericia con la que la candidata sorteó la situación, enfocándose más en lo que ella espera del próximo presidente que en apoyar a alguno de los candidatos, le habría hecho merecedora da la corona, de no ser porque su compatriota, l a candidata del distrito de Columbia, era una oficial de la armada y resultaba con un perfil más interesante para darle nuevos aires al concurso que necesitaba mostrarse fuerte tras las crisis vividas justamente el año pasado por la salida de Trump quién había lanzado improperios contra los latinos, lo que provocó que cadenas de televisión y varios países amenazaran con no enviar candidatas al certamen de Miss Universo y no transmitir Miss USA.

“Solo tengo que decir que no importa el género. Lo que necesitamos en estados Unidos es alguien quien represente a todos aquellos que sienten que no tienen una voz”, sentenció la candidata que obtuvo de inmediato el beneplácito de la audiencia, de los presentadores que parecían estupefactos ante la impertinente pregunta y quién terminó por dar una buena lección en tiempos de enfrentamientos en la calle y recias polarizaciones: ¿No debería ser el próximo presidente de los Estados Unidos, más allá de todo el ruido que circunda las campañas electorales, el que acoja las necesidades de la gente de este país?

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