¿Cómo se vivió (y se vio) el desnudo masivo de Spencer Tunick en Bogotá?

El conocido fotógrafo neoyorquino desnudó a más de 6,000 personas en la plaza más importante de Colombia. Así fue la experiencia.
6 Jun 2016 – 2:11 PM EDT

Fue un acto de liberación. 6,132 personas desnudas al mismo tiempo en la plaza más emblemática de Colombia. La excusa fue una foto, pero la experiencia fue mucho más allá.

A las 2:30 de la madrugada del domingo 5 de junio, los asistentes, inscritos con días de antelación, ingresaron poco a poco a la plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá.

El Congreso de la República, la Alcaldía de Bogotá, el Palacio de Justicia y la Catedral Primada de Colombia encierran este espacio, que suele estar ocupado por vendedores ambulantes, palomas, turistas y manifestantes, pero que esta vez se veía pulcro, como la desnudez.

Durante las siguientes tres horas la gente se movía alrededor de la plaza, se oían murmullos, seguramente había nervios. Los nervios del pudor, de exhibir lo que es cada quien, los complejos y los secretos que esconde la piel.

“Al principio todo se veía normal y poco atractivo visualmente, pero la magia empezó a revelarse cuando la plaza se vistió de color piel. Ahí agarramos las cámaras y dijimos ‘qué maravilla’”, recuerda Iván Valencia, fotógrafo colombiano que asistió al evento.


Entonces las prendas quedaron a un lado empacadas en bolsas plásticas y las personas quedaron nada más que con sus cuerpos, expuestos ante la cámara análoga de Spencer Tunick, fotógrafo estadounidense que se ha dado a conocer por retratar multitudes de personas desnudas "en disposición artística".

Los nervios y la adrenalina menguaron el frío. “Los quiero ver sin gafas, sin medias, ni sombreros. Absolutamente desnudos, como vinieron a este mundo”, dijo el fotógrafo de 49 años a las 5:30 a.m., cuando se asomaban los primeros rayos de luz y la temperatura marcaba 8º C (46º F).


El evento comenzó con solemnidad y fue tomando forma a medida que los participantes ganaban confianza. “No sonrían. Tampoco pongan cara de enojados, solo de placidez”, continuó el fotógrafo en medio de la construcción de su obra. Y luego agregó: “Por naturaleza todos somos iguales. Las personas que están aquí son las más valientes de Colombia”. Los sujetos de la obra permanecieron en silencio, con los brazos pegados al cuerpo y mirando al frente.


Tunick congeló esa energía con su lente. Luego hizo varias tomas mientras un dron se encargaba de las imágenes aéreas. Un rato después retrató solo a algunas mujeres.

“Hubo un momento memorable cuando una señora de avanzada edad se subió a una tabla y animó a la gente con su actitud, demostrándoles que no hay edad para hacer lo que se quiere”, resalta Valencia.


El mensaje

Tunick buscaba simbolizar el progreso, la igualdad y enviar un mensaje por la paz de Colombia, pero hubo libertad para que cada participante le diera su propio sentido a esta desnudez masiva. Hubo quienes lo hicieron por apoyar el naturismo, por reencontrarse consigo mismo, por romper estereotipos o simplemente por divertirse. La desnudez no solo se transformó en arte sino en una experiencia con distinas caras.

“Saber que se hizo en la Plaza de Bolívar, un lugar donde hay mucha represión y mandatarios corruptos, es un llamado de libertad”, opinó Valencia. “El mensaje es más que claro: somos todos iguales, podemos ser de derecha o izquierda, blancos o negros, lo que sea”.


Con este número de participantes (6,132), Colombia se convirtió en el país de Sudamérica con mayor número de personas posando desnudas para la lente de Tunick, quien ha hecho este tipo de tomas en ciudades como Londres, Brujas, Melbourne, Montreal, Buenos Aires, Lyon, Santiago, Caracas, Ciudad de México, Sao Paulo, Viena y Newscatle.

El resultado de este evento se verá en una exposición en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) en el segundo semestre del año.


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