El Kanye effect: ¿toque de Midas o una sátira a la industria?

Todo sugiere que el llanto de North West sobre las pasarelas no es el único que se escucha en estos días.
Univision.com
7 Dic | 8:51 PM EST

Por Graciela Miramontes
 
 
Kanye, el polémico
 
En palabras de su primer archinémesis declarada Taylor Swift: “I knew you were trouble when you walked in”, la primera vez que Kanye West se puso en el mapa fue en 2001 cuando bajo el sello Roc-A-Fella Records produjo el álbum “Blueprint” de quien posteriormente se volvería su partner in crime: Jay Z.
 
La aceptación fue tal, que tres años después decidió tomar el micrófono y lanzar su primer material como solista: The College Dropout, y el resto es historia. A lo largo de su trayectoria musical ha logrado reunir una considerable cantidad de premios, volviéndolo el rapero con más galardones de la historia. No podemos negarlo, sus canciones son muy pegajosas.
 
Hasta hace algunos años la sensación del mundo por Kanye se concentraba en la genialidad de sus ritmos que, a mi parecer, se merece todos y cada uno de los aplausos. De ahí que su siguiente y significativo venture (en estos terrenos) sea GOOD music, su propia productora y casa de artistas como John Legend y Kid Cudi.
 
Entonces, si es evidente que lleva en las venas el gen del talento musical –aquí la pregunta millonaria– ¿por qué tiene tantos haters? La respuesta es bastante sencilla ya forma parte de los archivos de MTV y del saber colectivo. En la entrega de los MTV Video Music Awards de 2009 Kanye interrumpió el discurso de aceptación de la tierna Tay Tay.
 
¿La razón? Kanye estaba convencido de que su video “You Belong With Me” no estaba a la altura de recibir el premio por mejor video femenino, por el contrario, “Single Ladies” de Beyoncé (esposa de su mejor amigo, Jay Z) merecía el galardón.
 
Inmediatamente una oleada de abucheos, seguida de la expulsión de West del evento dio inicio al downfall de empatía por el intérprete de “Power”. Se convirtió en el blanco de burlas y fue tachado como egocéntrico y odioso.
 
 

 
 
 
Kanye, el ícono de moda
 
A la par de su infame momento, Kanye daba un segundo paso en el mundo de la moda –luego de su colaboración con Bape, en 2006–  y lo hacía bajo uno de los grandes del sportswear: Nike. El flamante y nuevo par de Nike Air Yeezy salía a la luz bajo la bendición de Mark Smith, director creativo de la marca.
 
El proceso creativo no fue de la noche a la mañana. Ambos echaron a andar la ardillita desde 2007. Para su anticipado lanzamiento –y luego de un modelo prototipo– salieron a la venta disponibles en una amplia gama de colores y hasta con suela fluorescente. A pesar de que el precio era de $250USD los tenis se vendieron como pólvora, ¡éxito total!
 
Casi a la par de este proyecto, Kanye creó en colaboración con Louis Vuitton tres modelos que llevan el nombre de personas especiales para el cantante: Louis Vuitton Jasper (inspirado en su barbero Ibn Jasper), Louis Vuitton Don (inspirado en su amigo y tour manager Don C) y el Louis Vuitton Hudson (artista de su casa productora Mr. Hudson).
 
En 2014 debutó la última versión del Nike Air Yeezy II, la cual daría por terminada su relación con los reyes de Swoosh para posteriormente, cambiarse de bando con Adidas, la competencia. 
 
 
Un salto risk-free
 
De acuerdo con el artista la ruptura con Nike fue dramática. Aseguró que la marca se negó a darle regalías por la venta de sus exitosos sneakers, motivo por el cual les respondió con un “hasta la vista, baby”. Adidas no tardó en ofrecerle un jugoso trato en el cual establecía que el cantante obtendría buena parte de las ganancias si aceptaba mudar su línea con ellos. Obtuvieron un sí.
 
El 8 de febrero de este año se anunció el nombre del ansiado zapato, Yeezy Boost, y dos días después los posters con la imagen del Yeezy Boost 750 tapizaron todas las flagship stores de la marca.  De manera simultánea se creó una app exclusivamente para los tenis ($100USD más caros que los creados con Nike), la única modalidad autorizada para asegurar un par. El día de los enamorados algunos afortunados pudieron acudir a las tiendas para recoger sus Yeezy Boost.
 
La respuesta del mundo fue polarizada. Mientras que los fanáticos agradecieron la invención con otro sold out, Nike no pudo evitar notar su aparente parecido con uno de sus modelos estrella, el Roshe Run.
 
 

 
 
 
El principio del “final”
 
Su naturaleza inventiva y filosofía: “my way or the highway” es motivo suficiente para entender que no se detendría con el primer hit. Kanye, lo hizo otra vez.
 
Es conveniente recordar lo que sucedió en abril de 2014: Kim, Kanye y North, consiguieron el sueño de todo fashionista, ser la portada de Vogue US. Un detonante, que tanto con buenas y malas críticas, volvió a encender los ánimos del público. ¿Acaso la pequeña familia merecía tal honor? Mientras algunos lo afirmaban otros lo repudiaban, pero sucedió.
 
La editora de publicación, Anna Wintour, declaró lo siguiente durante una charla que ofreció en el MoMA: “Entiendo que Vogue tiene un rol de reflejar lo que está sucediendo con la cultura. La primer celebridad que puse en portada fue Madonna y también fue controversial en su momento. Ha pasado tanto tiempo que, probablemente, nadie lo recuerde, pero era una figura bastante polémica en ese entonces y ahora es un pilar en esto. Pienso que si siempre nos mantenemos refinados y sólo ponemos a gente refinada en nuestras portadas, seríamos una revista muy aburrida. Nadie hablaría de nosotros y es muy importante que la gente hable de nosotros”.
 
 
¿Diseñador consagrado?
 
Por si no lo recordabas, las primeras señales de vida de Kanye sobre las pasarelas de alta costura inició en 2011 con Kanye West Spring 2012 Ready-To-Wear. En su momento, Tim Blanks, editor de style.com describió la colección (en una crítica para Vogue) como “una versión “bebé” de las prendas para mujer de Balmain” e hizo notar que fueron confeccionadas tres días antes del show en un taller temporal montado en Londres.
 
Ese día Kanye se sentía extasiado de contar con el apoyo de Silvia Venturini Fendi y de las gemelas Olsen. Aún con las críticas que lo tachaban de “inadecuado” para este nuevo papel como diseñador, la historia estaba lejos de terminarse.
 
El 12 de febrero de este año, Kanye sorprendió al mundo con Yeezy Season 1 y cuando digo “sorprendió” lo digo muy en serio.
 
Tal y como el personaje interpretado por Meryl Streep en The Devil Wears Prada –e inspirado en la famosa editora– Miranda Priestley; el sello aprobatorio de Anna Wintour es algo que no puede tomarse a la ligera. De ahí el shock del mundo de la moda ante la aparición de Anna –en primera fila– para el show de la segunda colección del rapero: Yeezy Season I, esta vez, con Adidas.
 
Una vez más Tim Blanks volvió por la revancha: “Esa ceremonia de los Grammys lo dijo todo: las interpretaciones musicales más intensas de la noche, opacadas por el patanismo de negarle a otro artista, su merecida oportunidad de brillar. La colaboración de West con Adidas, debutó esta noche en una similar tormenta de emociones conflictuadas”
 
La evidente referencia a la segunda ocasión en la que Kanye interrumpió un discurso –en esta ocasión al cantante Beck y aparentemente a manera de broma– deja de manifiesto la disconformidad de la industria ante la “osadía” del cantante de auto-nombrarse diseñador.
 
Ropa con tintes fatalistas, traducidos a prendas evidentemente “tomadas” del ingenio de Beercroft –según palabras de Tim– llegaron a las tiendas de lujo el 29 de Octubre con precios que terminaron por condenar la credibilidad de West. Será que pagar $1,560USD por un suéter, aún y con la promoción viral de todo el Kardashian Klan, ¿no lo hace acreedor del título? 
 
La respuesta a este cuestionamiento es bastante clara: al parecer, Kanye West no es el Mesías que creía ser, al menos, no en el Olimpo de la moda.