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Estas joyas están hechas de armas que ya nunca más podrán hacer daño

Buscando sacar de circulación miles de armas de las calles de Estados Unidos y de África, un emprendedor creó un proyecto que después de fundir las pistolas confiscadas las convierte en inspiradores objetos de lujo. Un arma menos, una tragedia menos.
14 Jun 2016 – 6:32 PM EDT

A pesar de que Peter Thum se encontraba en África trabajando en un proyecto para llevar agua potable a las comunidades más desvalidas, no fue la sed ni el hambre lo que más lo conmocionó de su viaje. Fue la plaga de rifles que inundaban las calles, los cientos de jóvenes armados con Ak-47 los que le hicieron pensar en esas otras razones del subdesarrollo y la violencia de esas tierras.

Creativo y emprendedor como siempre había sido, Thum pensó que un diseño tan sofisticado como el de la emblemática arma rusa podía, sin duda, convertirse en algo más bello, en algo que desafiara los violentos propósitos con los que había sido creada.

Así, logró reunirse con el gobierno de la República Democrática del Congo que accedió a entregarle unas armas que habían sido confiscadas en la provincia de North Kivu. Su intención, fundirlas, mezclar ese metal con oro y volver esas armas joyas, relojes, bolígrafos. La compañía Fonderie47 había nacido así para crear objetos cuyas ganancias irían justamente a apoyar organizaciones que lucharan contra la venta de armas y la violencia.


Era ingenuo pensar que este simple acto fuera a parar la guerra, pero también era ingenuo creer que unos cuantos rifles circulando no pudieran traer trágicas consecuencias. Desde 2008 el proyecto se fue afianzado al punto de conseguir convertir más de 40 mil armas en lujos artículos cuyo precio oscila entre los 25 mil dólares.

Sin embargo, rápidamente Thum y su esposa se dieron cuenta de que no era muy consecuente de su parte, concentrarse en destruir armamento que provenían de África, cuando ellos mismos vivían en una sociedad en la que las armas eran fáciles de comprar y en la que los disparos en escuela públicas era pan de cada día. Ambos compartían historias de compañeros o familiares muertos por un tiroteo. Por eso crearon una nueva compañía que con el mismo propósito se concentraría en uno problema latente de la sociedad estadounidense, la proliferación de armamento.


Liberty United empezó a colectar armas confiscadas e ilegales por todo Estados Unidos y a convertirlas incluso de la mano de reputadas marcas como Givenchy en pendientes y collares que hasta desfilan sobre la alfombra roja. Las ganancias de los preciosos objetos creados fueron entregadas a organizaciones y ciudades que están trabajando por parar la venta de armas y la violencia.



Como un gesto estético, pero también político cada una de las piezas creadas por Fonderie 47 y Liberty United tienen grabado el número serial que recuerda el arma ilegal que ha sido retirada de las calles y que nunca más podrá hacer daño.

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