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¿No puedes dormir? 5 tips de interiorismo que ayudarán a conciliar el sueño

La mitad de la población en EEUU asegura que no está durmiendo lo suficiente, pero unos cuantos cambios en el dormitorio podrían ayudarle a descansar más y mejor.
31 Mar 2016 – 12:22 PM EDT

El diseño de interiores no solo tiene fines estéticos; de hecho, su función principal es mejorar la calidad de vida de las personas. Ese objetivo se vuelve más relevante en el caso de las habitaciones.

La mitad de la población en Estados Unidos asegura que no está durmiendo lo suficiente, pero no sabe que unos cuantos cambios en su dormitorio podrían ayudarle a descansar más y mejor. La National Sleep Foundation y el Better Sleep Council ofrecen guías detalladas en esa materia, que pueden sintetizarse en estos cinco consejos:


1. En los muros: colores fríos o neutros y pinturas libres de VOC



Los colores cálidos propician el incremento del ritmo cardiaco, la presión sanguínea y la temperatura corporal; todo eso dificulta conciliar el sueño. Hay que preferir los grises, azules y marrones, que ayudan a generar el efecto contrario. Por otra parte, utilizar las pinturas tradicionales expone a respirar componentes volátiles orgánicos (VOC, por sus siglas en inglés), que si bien son imperceptibles al olfato y no alcanzan niveles tóxicos, sí podrían distraer de manera inconsciente.


2. En la cama: fibras naturales y almohadas funcionales



De día, la cama puede convertirse en un objeto decorativo, con sobrecamas de diseño y muchas almohadas y cojines; para dormir, sin embargo, hay que optar por las sábanas de algodón 100%, pues promueven la circulación del aire y hacen menos probable que la persona despierte por la noche bañada en sudor (es importante no utilizar suavizantes, pues bloquean los poros de la fibra). En relación con la almohada, hay que elegirla en función de la posición en que se duerme: si es boca arriba, preferir las delgadas y ligeramente firmes, pues solo deben servir como soporte para cabeza y cuello; si se duerme de lado, debe ser gruesa, para evitar que el cuello llegue al hombro, y si se duerme boca abajo hay que optar por una delgada y blanda.


3. En el piso: evitar alfombras y tapetes



Incluso si son de fibras naturales, alfombras y tapetes acumulan polvo y posibles fuentes de alergias; los de fibras sintéticas, debido a su composición, pueden además emitir gases, imperceptibles pero que pueden dificultar el descanso. Los pisos de madera son la mejor opción, por razones de confort al momento de pisar descalzo, pero los de cerámica ofrecen también buenas condiciones para reducir al mínimo la exposición al polvo, que es la prioridad en materia de sueño.


4. En el espacio: la menor cantidad de de equipos electrónicos

Si se tienen problemas para dormir, la recomendación es no tener una televisión en la habitación, reducir al mínimo la presencia de equipos eléctricos y electrónicos y mantenerlos, al menos, a un metro de distancia de la cabeza, para disminuir la exposición de nuestro sistema nervioso a las ondas electromagnéticas que emiten. También es importante orientarlos de manera que se evite lo más posible que percibamos las luces indicadoras del encendido y otras funciones: por pequeñas que sean, pueden llamar la atención.


5. En el ambiente: la menor luz posible, la temperatura perfecta y aromas relajantes



Lo obvio es buscar los materiales que mejor bloqueen el paso de la luz por las ventanas, pero también hay que evitar los espejos, porque multiplicarán la menor fuente de luz (si es necesario uno para vestirse por las mañanas, es preferible colocarlo en la cara interna de las puertas de clósets y armarios). La temperatura ideal para dormir está entre los 18 y 22 grados centígrados (64.5 a 71.6 Farenheit), y el sueño se concilia mejor si en el ambiente se respira un ligero aroma relajande como el de la lavanda.

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