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Casa

Co-living, así son los roommates del siglo XXI

El sueño de miles de jóvenes: vivir en barrios urbanos sin estar condenado a la claustrofobia ni gastar una fortuna. Dos empresas apuestan por generar negocios millonarios haciéndolo realidad.
28 Mar 2016 – 8:35 AM EDT

Tener todas las ventajas que implica compartir una casa o un apartamento pero sin los confictos derivados de la administración común del espacio. Vivir en los barrios que concentran la vida urbana en las grandes metrópolis sin estar condenado a la claustrofobia y sin gastar una fortuna. Sentirse acompañado sin sentirse invadido. Ese es el sueño de miles de jóvenes, y ahora dos empresas apuestan por generar negocios millonarios haciéndolo realidad: Common y WeLive.



La idea es tan obvia que uno se pregunta por qué no había surgido antes: lo que se busca es trasladar la fórmula de las oficinas compartidas al universo de la vivienda: espacios privados a la medida de las necesidades de cada usuario,y servicios comunes de primer nivel que facilitan la operación diaria y propician la convivencia.



No es una casualidad que ambos proyectos hayan decidio iniciar operaciones en Nueva York, donde los precios de la renta de un espacio tradicional en la zona urbana orilla a los jóvenes a emprender largos trayectos diarios hasta los suburbios en que sus ingresos les permiten vivir. La idea es atender justo a ese mercado: los millennials que buscan prolongar su estilo de vida universitario, mientras posponen la formación de una familia (si es que alguna vez se plantearán fundar una) y experimentan con nuevas ideas de negocio, con la libertad que les permite saber que no tienen que pagar una hipoteca que, además, los ata a una ciudad.



Common inició ya operaciones en un edificio en Crown Heights, en Brooklyn, en el que los ocupantes de sus 19 habitaciones comparten cocinas, un gran comedor, zonas de trabajo y un roof deck. WeLive, por su parte, mantiene en etapa experimental su primer proyecto, en el 110 de Wall Street; un edificio que, cuanto esté terminado, tendrá 20 pisos, cada uno de los cuales dotado de un estudio de yoga, una cocina en la que podría trabajar un chef profesional, una sala equipada con equipo de proyección para transformarla en un cine privado y un cuarto de lavado. El proyecto incluye espacios diseñados para trabajar y otras zonas y actividades de convivencia para el tiempo libre.



Por supuesto, la idea no es del todo original; sus antecedentes se encuentran desde las comunas hippies hasta las suites amuebladas para ejecutivos. Pensándolo bien, la mezcla de esas dos referencias es una buena manera para explicar el concepto de co-living a los no millennials: son comunas para emprendedores del siglo XXI.



La idea central del co-living es ampliar la fórmula de las oficinas compartidas a la vivenda: espacios privados pequeños con servicios comunes amplios.


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