null: nullpx
cepillarse los dientes

Demasiado enjuague bucal y otros errores de higiene personal que has cometido y no lo sabías

Publicado 10 Ene 2019 – 01:18 PM EST | Actualizado 10 Ene 2019 – 01:18 PM EST
Reacciona
Comparte

En nuestro día a día, nos bañamos, lavamos los dientes, vestimos y hacemos una serie de acciones para procurar nuestra higiene. No obstante, así como existe ropa que perjudica nuestro cuerpo, también existen ciertos hábitos de higiene personal que más que ayudarnos, nos están haciendo mal.

Te invitamos a que conozcas algunos de éstos. ¿Los has hecho?

#1 Cepillarte los dientes después de tomar café

Si somos adictos al café, pero a la vez nos preocupan las manchas que éste puede causar en nuestra sonrisa, probablemente nos hemos lavado los dientes inmediatamente después de disfrutar esta deliciosa bebida.

No obstante, lavarte la boca inmediatamente después de tomar café es perjudicial para tu salud dental. El café, así como cualquier otro alimento o bebida ácida, debilita el esmalte de tus dientes.

Si justo después tomar o comer algo ácido te cepillas los dientes, eliminarás el esmalte previamente debilitado. Así, tus dientes estarán más vulnerables y expuestos a sufrir caries.

Espera alrededor de 30 minutos para lavar tus dientes. Puedes beber un poco de agua y agitarla dentro de tu boca, para restablecer el flujo de saliva y así ayudar a restaurar los minerales de tus dientes.

#2 Lavarte la cara ¿antes de hacer ejercicio?

Sabemos lo refrescante que se siente lavarte la cara con agua fría, después de un caluroso cardio o una rutina de pesas. Además, este boost de agua fría se corona como una excelente forma de terminar nuestro ejercicio.

No obstante, si se trata de lavarte la cara, lo mejor es que lo hagas ANTES de hacer ejercicio. ¿Por qué? Porque de esa manera evitarás embarrar la suciedad, aceites, grasa y residuos que están en tu piel.

Cuando nos ejercitamos, solemos secarnos el sudor con una toallita. Nos frotamos la cara con ésta, sudamos de nuevo y repetimos la acción. Pero, ¿habías pensado que antes de hacer ejercicio, tu rostro, al estar expuesto al ambiente, captura las partículas sucias de éste?

Lavarte la cara antes de hacer ejercicio evita que cada vez que te seques el sudor, te frotes toda esa suciedad en el rostro. Si lavas previamente tu cara, cuando termines tu rutina de ejercicio lo único que quedará en tu piel será agua y sales minerales propias de tu cuerpo.

#3 Limpiarse los oídos

Los cotonetes o hisopos pueden parecer utensilios realmente inofensivos. Son bastoncillos útiles para aplicar maquillaje, para difuminar, para hacer manualidades, pero no para limpiar tus oídos.

El otorrinolaringólogo Kris Jatana, del Nationwide Children’s Hospital, afirma que: «Los canales auditivos suelen ser autolimpiables. El uso de aplicadores de punta de algodón para limpiar el canal auditivo no sólo empuja la cera hacia el tímpano, sino que existe un riesgo importante de causar lesiones, tanto leves como graves, en el oído».

Los problemas más comunes son el tímpano perforado y la lesión de tejidos blandos. En casos más graves se encuentra el daño al tímpano, a los huesos de la audición o al oído interno.

Además, las lesiones graves pueden provocar mareos, problemas de equilibrio e incluso pérdida de audición.

Si es necesario limpiar tus oídos, sobre todo en caso de una acumulación extrema de cerilla, acude con un especialista. En caso de que únicamente quieras lavar tu oreja, hacerlo cuando te bañes es más que suficiente.

#4 Bañarte con agua muy caliente

Un relajante baño con agua caliente puede ser justo lo que necesitamos en un día frío y nublado. No obstante, a pesar de que el agua calientita se siente muy reconfortante en la piel, esto no es del todo bueno.

Así como el agua caliente es buenísima para quitar la grasa de las sartenes y ollas, también lo hace con los aceites naturales de tu piel. ¡En serio!

Además, la temperatura alta del agua ocasiona que la circulación de tu sangre se concentre en tu piel, enrojeciéndola e incluso provocando cierta inflamación que ocasiona picazón.

Lo mejor es que el agua sea tibia. Si eres adicto a bañarte con agua muy caliente, puedes ir poco a poco agregando agua fría a tu baño, para que tu cuerpo se vaya acostumbrando al cambio de temperatura.

#5 Protector solar únicamente en días soleados

El protector solar normalmente está relacionado con arena, mar, alberca y un hermoso día soleado. Seguramente, va dentro de tu bolsa de playa cuando sales de vacaciones. Sin embargo, ocupar protector solar debe ser una acción que hagas siempre en tu día a día.

En ocasiones podemos ver el cielo nublado y pensar que las nubes nos protegen del sol, pero no es así. De acuerdo con la Skin Cancer Foundation, en un día completamente nublado hasta un 40 por ciento de la radiación ultravioleta del Sol llega a la Tierra.

En este sentido, también en los días con nieve es necesario que no sólo ocupes protector solar, sino que también estés al pendiente de tocarlo durante el día.

Además de los rayos UV que llegan a tu piel directamente del Sol, la nieve refleja alrededor del 80% de estos rayos. De tal forma que tu piel es atacada dos veces por los mismo rayos.

#6 Ocupar tus brochas

Utilizar tus brochas de maquillaje realmente no es un error. El error es ocuparlas una y otra vez, sin molestarte en lavarlas. Sabemos que muchas veces las compramos y prometemos que las lavaremos frecuentemente, pero en el día a día terminamos olvidándolo.

Tus brochas no sólo se llenan de la grasita natural de la cara y del mismo maquillaje, también del polvo y demás agentes que se encuentran en el ambiente.

Procura lavarlas frecuentemente. Además, no es una limpieza sumamente complicada, con agua y jabón neutro es más que suficiente.

#7 Bañarte sólo en la mañana

Empezar el día con una ducha es un boost de energía que muchos necesitamos en la mañana. Además, algunos creemos que sudamos en la noche, entonces preferimos bañarnos antes de ir al trabajo o a la escuela.

No obstante, bañarte en las noches puede tener buenos beneficios a tu bienestar y salud. Además de que te ayuda a dormir más relajada, tus sábanas estarán más limpias.

Algunos días puedes bañarte en las mañanas y otros en la noche. Intercala tus tiempos y seguramente notarás un cambio en tu descanso y rendimiento.

#8 Tardarte en hidratar tu piel

Muchas veces nos salimos de bañar y en lo que nos enfocamos es en ver nuestro outfit del día. Nos concentramos en los pendientes que tenemos durante la mañana y podemos olvidar hidratar nuestra piel.

Si bien puede ser que después de resolver todos tus pendientes hidrates tu piel, hacerlo mucho tiempo después de bañarte ya no es tan efectivo.

Para una hidratación correcta y buena para tu piel, lo mejor es hacerlo justo después de salir de la regadera. De esta manera, los productos se absorberán más rápido y observarás mejores resultados.

#9 Tardarte en bañarte después de ejercitarte

Después de nuestra clase de pilates, cross-fit, yoga o cualquiera que sea la rutina de tu preferencia, muchas veces no nos bañamos inmediatamente después de ello.

El cafecito, el desayuno con las amigas de la clase o cualquier otro pendiente que tengamos después de nuestra rutina de ejercicio y que nos impida bañarnos, aumenta las posibilidades de que tu piel sufra afecciones.

Tu sudor y la humedad comprendida entre tu piel y tu ropa deportiva (la cual muchas veces es bastante ajustada), puede provocar infecciones bacterianas o de hongos.

Si no te puedes bañar de inmediato, lo mejor que puedes hacer es cambiarte la ropa sudada y bañarte en cuanto llegues a casa.

#10 Ocupar tu misma esponja

Tu esponja de baño está en constante contacto con jabón y agua, por lo que podemos creer que en realidad 'sí está limpia'. Sin embargo, es necesario que la cambies frecuentemente y más si se trata de una esponja hecha a base de ingredientes vegetales.

Recuerda que tu esponja se encuentra en un medio húmedo, durante bastante tiempo. Este ambiente es ideal para el crecimiento de bacterias.

En el caso de que ocupes esta esponjita para exfoliarte, te recomendamos ocupar mejor una toallita. Con ésta tendrás una buena exfoliación, además, puedes lavarlas constantemente y tener una rotación frecuente de toallas limpias.

#11 Olvidar lavar tus uñas

Durante el día es probable que te laves las manos en múltiples ocasiones. Sin embargo, ¿cuando lo haces también lavas tus uñas?

Bacterias, polvo y demás residuos sucios se albergan debajo de tus uñas. Algunas veces son muy notables (como cuando trabajas directamente con tierra o plastilina), pero en otras ocasiones no tanto.

Procura lavar bien tus manos y uñas durante el día. Además, si tienes uñas largas puedes tener un cepillito especial para limpiar la suciedad debajo de ellas.

#12 Tocarte el rostro

En ocasiones estamos viendo el monitor de nuestra computadora y recargamos nuestra mejilla en nuestra mano, para tener un mayor soporte. También ocurre que nos acomodamos el cabello detrás de la oreja y sin querer tocamos un poco nuestro rostro.

En realidad, si lo piensas, durante el día tocamos muchas veces nuestra cara y realmente no nos damos cuenta. Sin embargo, cada vez que hacemos esto, contaminamos nuestro rostro.

Tocarte la cara con las manos sucias o después de haber estado expuesta a la contaminación de la ciudad y del día a día, es una manera de empujar la grasa, suciedad, células muertas y residuos a los poros, comenta el dermatólogo Neal Schultz.

Asimismo, hacer esto contribuye a la obstrucción de tus poros, lo cual, a su vez, ocasiona los brotes de espinillas y odiosos granitos (más si eres propenso a tener acné).

Lo más perjudicial es cuando ya tienes brotes y te tocas otras partes de tu cara. Al hacer esto, puedes propagar más tu condición.

Sabemos que es una acción un tanto complicada de dejar de hacer, sobre todo porque muchas veces no nos damos cuenta cuando lo hacemos. Te recomendamos ser más atento y consciente de ello. Puedes ponerte post-it o recordatorios en la pantalla de tu laptop para dejar atrás este mal hábito.

#13 Enjuague bucal

Después de lavarnos los dientes, muchos coronamos esta rutina con enjuague bucal. Sin embargo, los enjuagues a base de alcohol tienden a deshidratar la boca.

Lo malo es que una boca seca es más propensa a desarrollar bacterias dañinas. Ante esto, es mejor que busques un enjuague bucal sin alcohol.

También te puede interesar:

Reacciona
Comparte