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El final explicado de 'Alguien tiene que morir': no sabíamos a lo que nos enfrentábamos

Publicado 21 Oct 2020 – 12:55 PM EDT | Actualizado 21 Oct 2020 – 12:55 PM EDT
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Con Alguien tiene que morir, Manolo Caro nos transportó a la España franquista de los años 50 y con ello nos sumergió en una red de intrigas, represión, prejuicios e intolerancia.

El regreso de Gabino (Alejandro Speitzer) a España, después de haber disfrutado su infancia en México durante 10 años, marca el inicio de la desgracia para varios de los miembros de la familia Falcón, incluido él.

Su inocencia se ve reflejada cuando llega acompañado de su amigo Lázaro (Isaac Hernández), un bailarín profesional de ballet, a un hogar en donde la homofobia y el racismo franquista se expresa en cada rincón, principalmente por su manipuladora abuela Amparo (Carmen Maura) y su padre Gregorio (Ernesto Alterio), quien tiene un alto puesto en el servicio de seguridad del régimen de Franco.

A pesar de su emoción de volverlo a ver después de años, su madre, Mina (Cecilia Suárez), se da cuenta que Gabino acaba de entrar a las fauces del lobo y ahora, al igual que ella, se encuentra dentro de una jaula donde es muy probable que no salgan bien librados.

A lo largo de los tres episodios de la miniserie española somos testigos del ímpetu de Gabino por mantenerse fiel a quién es a pesar de los deseos de su familia para que siente cabeza, tenga un empleo y se case con Cayetana (Ester Expósito), la guapa hija de Belén y Santos Aldama, quien tiene negocios turbios con Gregorio, el padre de Gabino.

Asimismo, tenemos la oportunidad de explorar la extraña relación de Gabino con Alonso (Carlos Cuevas), un viejo amigo que no está feliz con su regreso y muestra su descontento en múltiples oportunidades, incluso llegando a una violencia que da inicio al acabose de la familia Falcón.

A la par de la historia principal, conocemos a Rosario, la ama de casa de los Falcón, que le pide ayuda a Mina para conseguir un sello que exonere a su esposo "rojo" y lo libere de prisión.

En un primer momento, la solicitud de Rosario evidencia aún más la precaria situación que vive Mina en su "jaula de oro". No obstante, mientras nos acercamos al final, Rosario tiene un papel clave con la tragedia de los Falcón.

En un inicio uno puede sentir que la historia es predecible y con un aire bastante melodramático y telenovelesco. La relación de Lázaro y Gabino parece obvia, así como la lucha de ellos por sobrevivir en la casa de los Falcón.

No obstante, los giros dramáticos cambian nuestra primera apuesta y hacen que el desenlace se sienta mucho más catártico y a la vez impactante, principalmente por el derramamiento de sangre del que somos testigos.

Final de 'Alguien tiene que morir'

«Matarás a sangre fría los rumores sobre tu familia» se lee en el espectacular que nos muestra a la manipuladora y calculadora señora Amparo.

Y dicho y hecho, la matriarca de los Falcón toma un rifle en sus manos con la única intención de vengarse por ya no tener lo que más quiere. Sin embargo, ¿cómo llegamos a este punto?

Después que una despechada Cayetana "legitima" el rumor sobre la homosexualidad de Gabino, Gregorio, incitado por su madre, decide encarcelar y torturar a su propio hijo y de esta forma mostrar su lealtad al régimen franquista.

Por su parte, Lázaro desaprovecha su oportunidad de huir de España por el amor que le tiene a su amigo Gabino –sí, su amigo, ya que Lázaro no es homosexual– y formula un plan con Mina para liberarlo de prisión.

Mientras tanto, Rosario, desconsolada por la muerte de su esposo, decide que no tiene nada que perder y desenmascara una verdad que desde pequeño carcome a Gabino: su abuela Amparo mató a sangre fría a su abuelo.

Esta información privilegiada es un secreto a voces entre varios miembros de los Falcón, pero es hasta que Gregorio se entera de ello que realmente todo se torna de cabeza.

Si esta nueva información no fuera un parteaguas suficiente en la vida de Gregorio, el marido de Mina recibe una nueva noticia que lo destroza aún más y condena las acciones que ha tenido contra su hijo: Mina y Lázaro son sorprendidos manteniendo relaciones sexuales en el club de tiro.

Todo esto lleva a Gregorio a creer que Gabino realmente no es gay (aunque sí lo es). Arrepentido con su hijo y con una sed de venganza enorme contra su madre y esposa, Gregorio llega al club dispuesto a hacer todo lo posible para "arreglar las cosas".

Mientras Gregorio enfrenta a su madre, Gabino tiene una conversación profunda con Alonso, quien finalmente acepta que es homosexual. Este liberador y necesario momento es breve, ya que poco después los Falcón nos mantienen en una terrible tensión debido a Gregorio.

Después de perdonar la vida de su madre, Gregorio está decidido a terminar con Mina y Lázaro, a quienes apunta irascible con un rifle. Justo en ese instante cree que es perfecto tener un momento padre e hijo e insta a Gabino a que sea el autor de los asesinatos. Obviamente Gabino no puede, aun cuando está a punta de pistola de su padre.

Afortunadamente, Alonso libera a Gabino con un tiro contra Gregorio pero antes de celebrar victoria, un disparo atraviesa la cabeza de Alonso. Doña Amparo está lista para cobrar venganza.

Decidida a acabar tanto con Lázaro como con su familia, Amparo los acecha por el bosque. El primero en caer es Lázaro, quien recibe un disparo en la pierna y posteriormente uno en el pecho.

En el momento en el que Amparo está lista para despedirse de Gabino, su nieto no sólo la desconoce como abuela diciéndole «señora», sino también logra ser más veloz con su arma y le dispara.

Con esta muerte, Gabino y Mina consiguen una desgarradora pero a la vez necesaria liberación y con ello, nos despedimos de Alguien tiene que morir.

Al tratarse de una miniserie, es casi asegurado que la última escena de Gabino y Mina viendo a la cámara es el final oficial de la producción de Manolo Caro. No obstante, Netflix nos puede sorprender.

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