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Michael Flynn (izquierda), Sergey Kislyak (centro) y Jeff Sessions (derecha).

El embajador ruso Sergey Kislyak: el hombre más tóxico para el entorno de Donald Trump

El embajador ruso Sergey Kislyak: el hombre más tóxico para el entorno de Donald Trump

Una reunión con el alto diplomático ya le costó el puesto al asesor en seguridad de Trump, Michael Flynn, y ahora puso en aprietos al fiscal general Jeff Sessions. ¿Qué hace tan radioactivo al representante ruso en Washington DC?

Michael Flynn (izquierda), Sergey Kislyak (centro) y Jeff Sessions (dere...
Michael Flynn (izquierda), Sergey Kislyak (centro) y Jeff Sessions (derecha).

En Washington por estos días pocos aceptan conocer al embajador ruso, pero aparentemente muchos se han reunido con él. Y esos encuentros han tenido graves consecuencia para algunos, como le sucedió al fiscal general Jeff Sessions y antes, al ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn.

El hombre regordete y sonriente, de traje oscuro, que el martes por la noche se codeaba con republicanos y demócratas en el Capitolio de Washington mientras esperaban la aparición de Donald Trump en escena para su primera presentación conjunta ante el Congreso, se ha vuelto políticamente tóxico.

Su nombre es Sergey Kislyak y es un dolor de cabeza para el nuevo gobierno estadounidense.

Es que Kislyak es un hombre clave de los dos vendavales políticos que en poco más de un mes sufrió Trump: una conversación con él ocasionó la renuncia de Flynn, el 13 de febrero y ahora compromete a Sessions, que este jueves tuvo que recusarse de cualquier investigación sobre los presuntas relaciones de la campaña de Trump en 2016 con funcionarios rusos y la interferencia de estos en el proceso electoral.

Sessions tuvo que reconocer públicamente esta semana que se había reunido con Kislyak dos veces en medio de la campaña presidencial del año pasado, como reveló el miércoles The Washinton Post en contradicción con lo que había asegurado ante la comisión del Senado bajo juramento en sus audiencias previas a su confirmación en el cargo.

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Además de Sessions y Flynn, este jueves la Casa Blanca informó que el yerno y asesor del presidente Jared Kushner.

No está claro por qué tantos miembros del equipo de Trump querían reunirse con el Kislyak. Poco contacto tal vez hubiera sido algo rutinario, ¿pero tantos contactos? El nivel y la frecuencia de estas reuniones y contactos telefónicos con Kislyak hacen sencillo para los críticos del presidente decir que algo raro está ocurriendo”, señala a Univision Noticias Stephen Sestanovich, quien entre 1997 y 2001 manejó los asuntos de la ex Unión Soviética en el Departamento de Estado.

Para muchos, como indicó en una entrevista con NPR el senador Marco Rubio que es miembro del Comité de Inteligencia del Senado, “no es algo inusual” el contacto con diplomáticos, pero sí lo es que esos contactos sean con un representante de Rusia, un país con una larga historia de enemistad con EEUU.

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Quién es Kislyak


El embajador ruso en EEUU, Sergey Kislyak, en un evento del Economic Clu...
El embajador ruso en EEUU, Sergey Kislyak, en un evento del Economic Club of Washington el 19 de mayo de 2016, en Washington DC.

“Creo que estamos en el peor momento de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia desde que terminó la Guerra Fría”, dijo Kislyak el 10 de noviembre de 2016 en la Universidad de Stanford, apenas dos días después de que Trump ganara la elección presidencial.

Durante la campaña electoral, Trump habló sobre la conveniencia de tener un vínculo menos problemático con Moscú, algo que genera suspicacias en el mundo diplomático, y que alimenta las especulaciones sobre la supuesta conexión del mangnate con el gobierno de Vladimir Putin.

Kislyak ha hecho énfasis aunque de modo diplomático, en las diferencias que su país y EEUU (en la era Obama) han tenido en, por ejemplo, el abordaje del conflicto en Ucrania y en Siria.

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El embajador cuenta con vasta experiencia en EEUU, en donde ocupa el cargo de embajador de la Federación Rusa desde 2008. Nació en 1950, cuando la ex Unión Soviética aún estaba bajo el gobierno de Iósif Stalin. Según su biografía oficial se graduó de ingeniero en el Insituto de Ingeniería Física de Moscú en 1973, y desde 1977 comenzó a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Sus vínculos con EEUU comenzaron en 1981, cuando fue nombrado segundo secretario de la Misión de la URSS ante la ONU en Nueva York en donde se quedó hasta 1985, año en que se convirtió en consejero de la embajada soviética de Washington.

Habla perfecto inglés y cultiva el perfil bajo, ya que excepcionalmente habla ante la prensa.

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Espionaje y diplomacia

Kislyak es los ojos del presidente ruso Vladimir Putin en EEUU, un hombre por el que Trump manifestó admiración en campaña y que ha estado en el ojo de la tormenta en el caso del hackeo ruso al Partido Demócrata durante las elecciones presidenciales con el presunto fin, según la inteligencia estadounidense, de beneficiar al republicano en su camino a la Casa Blanca.

En un informe, la cadena de noticias CNN dijo que el embajador ruso era "el jefe reclutador de espías" en EEUU para el servicio ruso, algo que fue negado por el Kremlin. El gobierno ruso comunicó que no estaba al tanto de las reuniones entre Sessions y Kislyak, aunque apuntó a la agencia AFP que "el trabajo del embajador (era) tener la mayor cantidad de encuentros posibles".

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La analista especializada en Eurasia del centro Stratfor, Lauren Goodrich, explica a Univision Noticias que, si bien las embajadas no son parte estructural de los servicios de inteligencia, hay conexiones entre ambas instituciones.

De hecho, cuando la investigación de inteligencia de EEUU concluyó el año pasado que Rusia había estado detrás del hackeo al Partido Demócrata, el expresidente Barack Obama expulsó a 35 diplomáticos rusos del país por considerarlos involucrados en la operación de intervención rusa.

"Cada país usa sus embajadas para mover activos de seguridad e inteligencia, incluida Rusia. Aunque no todos los funcionarios de la embajada son parte del aparato oficial de seguridad, la inteligencia está ligada a casi todas las partes del gobierno ruso de alguna manera", señala Goodrich.

Maria Zakharova, vocera del minitro de Relaciones Exteriores ruso, desmintió las acusaciones con una pregunta retórica: "¿Los medios occidentales pueden caer aún más bajo?".

"Paren. Paren de diseminar noticias falsas. este es un buen consejo para CNN.... Paren de publicar mentiras y noticias falsas", señaló Zakharova en un mensaje de tono provocador que podría sonar alineado con la acusasión constante de Trump de " fake news" (noticias falsas). Mensaje que, por cierto, fue retuiteado desde la cuenta oficial de Twitter de la embajada que conduce Kislyak.

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Hasta el momento no existen informes concluyentes que confirmen que el embajador sea un "reclutador de espías".

El problema son las mentiras

El hecho es que haberse reunido con Kislyak se ha convertido en un pecado, incluso para gente que no tendría ninguna razón para negarlo, como la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, solo para verse desmentida por una foto de una reunión con el presidente ruso Dimitry Mevdevev en 2010.

Hay quienes observan que lo que despierta suspicacias no son los contactos en sí con Kislyak sino la aún turbia causa sobre la reciente injerencia rusa en las elecciones de EEUU.

El exembajador estadounidense en Moscú (2012 - 2014), Michael McFaul, dijo en Twitter: "No seamos ingenuos, amigos. Obviamente Kislyak se estaba reuniendo con Sessions debido a su rol en el mundo de Trump. Ese es su trabajo".


"La connotación negativa que rodea la reunión con cualquier funcionario ruso deriva de las preguntas aún sin respuesta en torno a qué grado hay de presunta intromisión de Rusia en las elecciones EEUU", señala Goodrich.

La experta dice que "es natural que un embajador y funcionarios rusos traten de jugar en las elecciones de su país asignado".

"Kislyak es un diplomático de carrera y, naturalmente, estaba empujando una agenda rusa en cualquiera de sus reuniones. Pero estas reuniones están ahora atrapadas en las tensiones generales entre Rusia y EEUU. La cuestión allí es la influencia rusa y la agenda que hubo y si eso modificará la estrategia general de Estados Unidos con Rusia", agrega.

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Sessions omitió (o, como apuntan los demócratas, mintió, lo cual sería perjurio) informar al Comité del Senado que había tenido dos reuniones con Kislyak. Flynn dimitió luego de que Trump (aunque lo defendió públicamente) le pidiera la renuncia por haberle ocultado la información de que había conversado con el embajador ruso.

" Mentir lo hace mucho peor. Como hemos dicho en Washington desde el caso Watergate, 'el mayor error es siempre el encubrimiento'", concluye Stephen Sestanovich.

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