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Empleado en una bodega por ás de 50 ías para proteger su negocio de los ladrones. Adriana villamaín tiene los detalles.
Es muy triste lo que le pasa a uno. Adriana: este es el rostro de el lamentable empleado desesperado tras 51 ías de estar encerrado mirando la vida pasar por esta ventana.
Me dijeron que teía que quedar hasta nueva orden. Adriana: sus patrones decidieron que teía que quedarse forzosamente de ía y de noche en esta bodega cuidando de posibles saqueadores.
Mientras ellos, los dueños, se quedaban en casa cuiándose del coronavirus. Me encerraron, yo por el miedo de una demanda.
Adriana: para sobrevivir el hombre de 58 años de edad fabrió esta cama sobre canastas y aí soportar el fío de las madrugadas. Su hija de 16 años teía que traerle la comida que entraba forzosamente por esta ventana cada vez que poía.
La familia tría la comida. Adriana: no haía ducha y teía que bañarse con el agua helada del lavamanos de la bodega que le pertenece a una prestigiosa familia de una cadena de restaurantes.
Todo lo haía para que su hija fuera a la universidad. Él esá muy afectado.
Adriana: durante los ías de cautiverio, se accidenó, sin recibir asistencia édica. Tan pronto se hizo ública la denuncia le abrieron la puerta y lo despidieron, sin pagarle el sueldo completo.
Los dueños no aparecen y muchos piden justicia para este humilde trabajador. Fue a traés de esta diminuta ventana que por ás de 50 ías recibó su alimentacón.
Hoy los dueños de la bodega y del restaurante no se han