“Soy un asesino, mami”: Joven ebrio atropelló a abuelo, lo partió a la mitad y se llevó su torso en el parabrisas
Durante unos 12 minutos, el conductor manejó su automóvil con la parte superior del hombre y cuando llegó a casa le pidió a su madre que lo entregara porque había asesinado a alguien. Ahora podría pasar 15 años en prisión.
Julio Jiménez, en estado de embriaguez, embistió al hombre de 62 años y siguió conduciendo durante unos 12 minutos hasta llegar a su casa. Cuando llegó a la vivienda le decía a su madre que había matado a alguien y que era un "asesino". La mujer llamó a la policía, tal cual como se lo pidió su hijo. Las autoridades encontraron el torso de Pedro Vásquez incrustado en el auto del conductor y sus piernas quedaron en el lugar del accidente.
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Cuando Julio Edwin Jiménez Rosario, en un alarmante estado de ebriedad, atropelló de frente a aquel hombre de 62 años que cruzaba la carretera iba tan rápido que lo partió a la mitad y se llevó su torso sobre el parabrisas roto.
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Durante 12 minutos en plena madrugada, Jiménez condujo por la carretera PR-3 en Río Grande, Puerto Rico, hasta llegar a su casa donde despertó a su madre y en medio del llanto le confesó lo que había ocurrido.
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“Llego y me dijo ‘mami, maté a alguien’ y yo no le creía”, cuenta su afligida madre mientras cubría su cuerpo detrás de la puerta de su casa.
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Al salir a la calle, la mujer vio el torso de Pedro Vázquez Rubert, de 62 años, y sintió que su vida se desvanecía mientras escuchaba a su hijo, de tan solo 27 años, sumirse en la culpa.
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“Me decía ‘soy un asesino, mami’ y me pidió llamar a la policía para que se pudiera entregar”, relató su mamá desbordada por todo lo que estaba viviendo.
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Fue entonces cuando aquella mujer, con todo el dolor de su corazón, llamó a las autoridades para reportar lo que había ocurrido y entregar a su hijo.
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Luego de arrestarlo en la vivienda, la prueba de sangre que le hicieron arrojó que tenía un nivel de 0.19% de alcohol en la sangre, más del doble permitido por la ley de Puerto Rico y Estados Unidos (0.08%).
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La situación conmovió a sus seres queridos, quienes describieron a Jiménez como una buena persona, la cual no tenía antecedentes penales.
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Sin dejar de llorar, la madre del joven dijo que su hijo “cometió un error” y “pues que pague” porque “nadie lo mandó a estar ebrio”. Sin embargo, a pesar de su postura, pidió que todos comprendieran todo lo que estaba sufriendo.