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La historia detrás del 'Yo no soy un monstruo' de Carmen Batiz en NBL

En una íntima charla, la participante de Nuestra Belleza Latina compartió con nosotros las cosas que ha vivido dentro del reality y aquellas de las que se arrepiente. Nos habló de su verdadera personalidad, de sus hijos y de que aún no está lista para salir de la mansión: "No me cabe en la cabeza que me voy a ir".
3 Nov 2018 – 8:55 PM EDT

Cuando Carmen Batiz entró a Nuestra Belleza Latina nos quedó claro cuan cierto era aquello de "Sin tallas, sin límites, sin excusas". La Miss Puerto Rico 1983 llegaba a la mansión NBLU no sólo para enfatizar el lema de esta edición del concurso sino para jugar todas sus cartas, ganarse la corona y la oportunidad de convertirse en el rostro de Univision.

Han pasado cuatro galas en las que hemos aprendido sobre todas las personalidades que habitan la mansión. Desde la sensualidad y el encanto de Migbelis hasta el carisma de Massiel, pasando por la seguridad de Arana y la humildad de Ceylin, pero también hemos conocido el fuerte carácter de Carmen Batiz.

Ahora que la puertorriqueña está en la cuerda floja. Los jueces la nominaron y sus compañeras no hicieron el mínimo intento para salvarla, platicamos con ella antes de que se presente ante el resultado del público. ¿Qué pasó?, le preguntamos. Carmen sabe que aunque hubo cosas no debió decir, se considera parte de una generación oldschool, en la que no se puede jugar con el concepto de "amistad"; ella no puede llamar "amiga" a cualquiera, tener ese honor implica todo un proceso.


Por otro lado, Carmen asegura que no está contenta con la imagen que está proyectando de ella en el programa: "Soy bonachona, empática y facilitadora. Yo soy muy receptiva, soy una esponja y sé callarme la boca y pedir un tiempo", dice. También quiere dejar claro que Carmen Batiz no es una mujer pesada sino alguien con el pensamiento ligero y muy abierto.

Carmen es madre de dos niños, Paula e Ian. Precisamente usa la relación que tiene con su hija de 21 años para explicarse mejor: "mi hija es exactamente de la edad de mis compañeras y si con mi hija tengo diferencias, que la parí y la tuve en mi vientre nueve meses y la amo, que es mi hija, es mi muñeca, es lo más grande, es mi amiga, es mi confidente, y si con ella tengo diferencias, que hay un bond, hay carne, hay sangre, imagínate con personas con las que no tengo un vínculo".

Para ella, su participación en Nuestra Belleza Latia es como un trabajo, y en el trabajo ella suele ser "muy calladita, seria y respetuosa". Aunque, por otro lado, no puede negar que también le gusta el vacilón y conversar. Finalmente explica sobre su personalidad: "A esta edad es difícil ser artificial, el peso es muy grande".


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Durante nuestra conversación con Carmen también hablamos sobre lo que representa que una mujer de 53 años haya llegado a un programa como Nuestra Belleza Latina. "Estoy convencida de que tengo un mensaje bien poderoso", señaló y agregó que para ella es importantísimo seguir acabando con el estereotipo de la edad: ¿Quién me dice a mí que yo no sigo vigente?, se pregunta.

"No estoy pensando en que me voy a ir. Estoy en una introspección afirmativa. No me cabe en la cabeza que me voy a ir. No puedo pasar por esta vida sin regalar el conocimiento.
Me cai, me raspé la rodilla, me reinventé, sigo soñando. La edad no significa nada, no es excusa", explicó y habló de que las personas "somos más que ese cuerpo, hay cultivar ese espíritu".

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