El
Kremlin rechazó enérgicamente las
acusaciones que señalan que el líder opositor
Alexei Navalny fue envenenado en prisión con toxinas de ranas dardo sudamericanas. Mientras
Suecia y los
Países Bajos afirman tener pruebas de este método de envenenamiento, el portavoz de
Moscú calificó los señalamientos como parciales e infundados. El caso reaviva la tensión diplomática entre Rusia y Europa por el trato al fallecido disidente en el sistema penitenciario.
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