La frontera de Texas se convierte en
escenario de intensas protestas ante la nueva
barrera de boyas instalada en el Río Bravo por la administración Trump. Mientras el gobierno defiende la medida como una herramienta clave contra la inmigración irregular, activistas y ciudadanos advierten que estas estructuras representan un riesgo mortal para quienes intentan cruzar. La controversia escala ante la preocupación por la seguridad humanitaria en la zona fronteriza.
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