Adam Mosseri, director de Instagram, testificó ante la Corte Superior de Los Ángeles,
rechazando que sus plataformas generen
una adicción clínica. Aunque
admitió un posible "uso problemático", su postura
busca desvincular a Meta de las acusaciones de diseño deliberado para
enganchar a menores. Este testimonio es clave en un proceso que podría
sentar un precedente para otros 1,500 casos similares relacionados con la salud mental de los jóvenes usuarios.
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