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Me desgarraron el útero y el alma", relata
Deisy Dorelly Guanaro, quien a los 11 años engrosó la lista de niños secuestrados por las FARC en Colombia. En un desgarrador testimonio, la sobreviviente denuncia las
torturas y abusos que sufrió bajo las órdenes de
quienes hoy ocupan cargos en el Congreso. Deisy porta ahora un tatuaje con la cifra de
18,677 víctimas para recordar al mundo la tragedia de los menores reclutados y exigir que sus victimarios rindan cuentas ante la justicia.