Un
operativo de agentes de
ICE en el norte de California dejó en
estado crítico a Carlos Iván Mendoza, a quien las autoridades
acusan de intentar atropellar a los oficiales durante su arresto. Simultáneamente, el FBI investiga la
muerte de Elías Hernández a manos de la policía en
Los Ángeles, un caso que genera indignación tras
denuncias de que el joven portaba un teléfono y no un arma. Ambos sucesos reabren el debate nacional sobre el uso justificado de la fuerza letal.