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Por favor, no llame a la policía. Mire.
Aquí está lo que me iba a llevar. Pago los lentes y ya.
No que no, señora. De todas maneras le voy a marcar a la policía, porque usted es una viejita ladrona.
No seas así, m'hija. Quédate a comer conmigo.
No puedo, mamá. Tengo muchas cosas que hacer.
Solo vine a ver cómo estás y a traerte despensa. Muchas gracias, hijita.
Pero me gustaría más que te quedaras y comiéramos juntas. Otro día.
Con muchísimo gusto, pero hoy no puedo. Pero bien que visitas a queta, convivir con ellos.
Bueno, ¿y por qué no los buscas? Pero si yo los busco, juan.
Pero mi hijo siempre está ocupado. Y mi hija sofía nunca tiene tiempo para mí.
Pues yo ya ni los busco. Miren, si ellos quisieran verme, ya hubieran ido a mi casa.
Pero ya me resigné a que ni se aparezcan. ¿y saben qué?
Así está bien. Prefiero que nadie me moleste.
Pues yo no voy a dejar de buscar a mis hijos nunca. Ay, sí.
- gracias, linda. - buen día, hasta luego.
Hasta luego. - pásale, corazón.
- sí. - ya vámonos.
- vámonos, sí. Con cuidado aquí, ¿eh?
Ok. Lo robé y ni se dieron cuenta.
¿te has vuelto loca? Vamos a pagarlos ahora mismo...
- no... - sí, vamos.
No, no seas aburrida, geo. Bueno, ¿no dijo geo que nuestras vidas son muy monótonas?
Hay que meterle algo de emoción. Pues si no, estamos como muertos.
Disculpe, señora. ¿señora?
Disculpe. ¿sabe cómo llego al centro?
Es que soy nueva en el vecindario y no conozco muy bien por dónde pasan los autobuses. Ah, claro.
Aquí en la esquina tomas un autobús que te deja ahí por metro universidad. De ahí trasbordas a la estación hidalgo.
Está ahí cerca del centro. ¿vives por aquí?
Sí, acabo de llegar a la ciudad. - ah, qué bien...
- vine a probar suerte. Soy de durango y trabajo en una estética.
Soy estilista. Ay, qué bien.
Un cafecito a mi casa. Vivo en el ocho de esta misma calle.
- ándale. - pronto pasaré a visitarla.
Nos vemos, gracias. - bye.
- bye. - hola.
La, qué gusto verte. Pásale.
Está abierto, m'hija. - gracias...
- pásale. Bienvenida, es tu casa.
Ven. Buen día, doña geo.
Ay, qué gusto. Pensé en su ofrecimiento y vine a verla para tomarnos ese cafecito que me dijo.
Es mi favorito el pay de manzana, mi vida. Gracias.
Pásale. Qué alegría que hayas venido, ¿eh?
Ay, qué linda casa tiene. ¿usted es artista o algo así?
Sí. Yo fui actriz de teatro.
Geogina sandoval. Mira, se veía así en todas las marquesinas del mundo, ¿eh?
Ay. - no, no, no.
- ¿no? Ya solamente me quedan todos mis recuerdos.
Mira, un cafecito te voy a traer. Y unos platitos.
- gracias... - espérame.
No tiene cambio. Permítame tantito.
Aquí tiene, mire. Gracias.
Usted no puede salir sin antes revisar su bolsa, señora. ¿para qué?
Porque se está robando un producto. Vacíe la bolsa.
No. No lo voy a hacer.
Ok, está bien. En este momento voy a llamar a la policía y veremos si no se está llevando algo sin pagar.
Por favor. Por favor, no llame a la policía.
Mire. Aquí está lo que me iba a llevar.
Pago los lentes y ya. No que no, señora.
De todas maneras le voy a marcar a la policía, porque usted es una viejita ladrona. Un robo simple y no tiene antecedentes, solamente la van a multar.
¿qué ocurrió? A ver, ya está todo arreglado.
Solamente van a multar a mi suegra por el robo de unos lentes. ¿ahora resulta que mi madre es una ratera y encima hay que pagar su multa?
Perdón, perdón. A ver, ya.
Vayan a pagar la multa y vámonos. No quiero estar más aquí.
Ándale, por favor. Te llevo.
Ay, pues, hija. Pero yo aprendí a salir adelante sin ti.
Ahora ya no necesito de ti para nada. Ahora te toca a ti estar sin nosotros.
No seas injusto, hijo. ¿tú hablas de justicia?
Porque... Mis hijos no quieren saber de mí.
¿y eso por qué? Es que hay cosas en el pasado que aún duele y que ellos no pueden perdonar.
A lo mejor... Ya perdí para siempre a mis hijos.
No, no se ponga triste. A lo mejor en algún momento ellos recapacitan.
¡alguien que ayude! ¡por favor!
¡ayuda! ¡ayuda!
Por favor. Doña geo, soy ana maría.
Ay, m'hija. Ay, qué bueno que viniste.
Ayúdame, por favor. Usted debe ser la hija de doña geo.
Yo la llamé. Ella me dio su número.
¿tú eres ana maría? Sí.
Gracias. ¿ustedes son los familiares de la señora georgina sandoval?
Sí. Yo soy su hija, doctor.
¿cómo está? Afortunadamente, no hay fractura.
Pero es una contusión muy fuerte. Le recetaré medicamentos antiinflamatorios y reposo.
No se preocupen, va a estar bien. Ay, muchas gracias, doctor.
¿podemos pasar a verla? Sí, claro.
Acompáñenlos. - sí, gracudé a la doña con lo de su accidente ese?
Mira, te traje unos tacos para que comas. Pues ojalá valga la pena todo esto de estarla llevando y trayendo.
Va a valer la pena. Ya lo verás.
Es un collar. Juan me va a llevar a venderlo.
¿se va a deshacer de todas sus joyas? Por mis hijos todo vale la pena.
Es que, mira, yo vendería todo lo que tengo por ellos. ¿y luego?
Para que ni sean agradecidos. Pero bueno, te voy a llevar a donde te la van a comprar, ¿eh?
Bueno. ¿qué pasó?
¿dónde está la viejita? Descansando en su recámara.
Está de buen ver. Deja eso.
A lo que vinimos. Ya.
¡despiértese! ¿dónde tiene las joyas?
¡un ladrón! Se metió un ladrón en la...
¡ayuda! No, no es ningún ladrón, doña.
Queremos las joyas. Ana maría.
Pero ¿cómo pudiste? Yo confié en ti.
No, mamá. ¡no, mamá!
¡mamá! No, por favor, mamá.
¿qué pasó? ¿cómo sigue?
Delicada. Enrique está con ella.
El doctor dijo que hay que esperar, a ver cómo reacciona. ¿y qué pasó con los tipos esos?
Y aunque si dios y la virgen me dan vida, les demostraré... Todo mi amor.
Mamá. Todavía hay muchas cosas que aprender.
Yo siempre necesitaré de ti. Mamá.
Y que hoy pueda tener a mis hijos conmigo.