Estados Unidos reactivó el Destacamento de Seguridad del Cuerpo de Marines en su embajada en Caracas, un paso clave tras la reanudación de operaciones consulares en Venezuela en marzo, informó este sábado la delegación diplomática en sus redes sociales.
Estados Unidos reactiva Cuerpo de Marines en su embajada en Venezuela
Con la presencia del grupo de marines se restablece formalmente el protocolo estándar global de protección para las instalaciones diplomáticas y el personal de Estados Unidos en Venezuela.
Con la presencia del grupo de marines se restablece formalmente el protocolo estándar global de protección (Marine Security Guards), para las instalaciones diplomáticas y personal de Estados Unidos en Venezuela.
Tras siete años de interrupción, la embajada estadounidense en Caracas reabrió sus puertas en marzo, a la par del restablecimiento de los lazos diplomáticos entre ambas naciones. Este giro político se produjo tras la captura de Nicolás Maduro en enero en una intervención militar estadounidense.
Desde entonces, Delcy Rodríguez, a cargo de la presidencia interina de Venezuela, ha encabezado la nueva etapa de relaciones bilaterales con la administración de Donald Trump.
El Departamento de Estados y el Cuerpo de Marines mantienen una "alianza histórica de seguridad en nuestras instalaciones" en todo el mundo, señaló la embajada.
"Otro paso para fortalecer las relaciones entre EEUU y Venezuela", agregó en su cuenta en Instagram.
Militares estadounidenses han aumentado su presencia en Venezuela desde enero, inicialmente con simulacros de evacuación en mayo y, posteriormente, con misiones de ayuda humanitaria coordinadas por el Comando Sur tras los terremotos que afectaron a Venezuela en junio.
Expresidente venezolano Nicolás Maduro dice que nuevas acusaciones de tortura son “falsas”
El expresidente venezolano Nicolás Maduro insistió el jueves en un tribunal en que las acusaciones de tortura recién reveladas en su contra y contra su esposa son “ acusaciones falsas”.
Maduro y Cilia Flores, ambos con grilletes en los tobillos, fueron llevados al tribunal para enfrentar una imputación reescrita, que se amplía a partir de un conjunto inicial de cargos por narcotráfico para acusarlos de encabezar una campaña de represión patrocinada por el Estado que torturó a decenas de víctimas, entre ellas tres estadounidenses.
Maduro desafió dos veces la solicitud de un juez de que presentara una declaración, y en lugar de ello calificó los cargos de “acusaciones falsas y testimonio falso”, mediante un intérprete. Molesto, el juez Alvin K. Hellerstein tomó el asunto en sus propias manos, interviniendo que “se presentará una declaración de no culpabilidad en nombre del señor Maduro”.
Flores fue menos combativa. Después de decir que había leído una versión de la nueva acusación escrita en español, dijo al juez a través del intérprete de español: “Soy completamente inocente. No soy culpable”.
Maduro y la exprimera dama venezolana fueron capturados en Caracas por el ejército de Estados Unidos durante una incursión nocturna en enero. Su juicio en Estados Unidos comenzará el 14 de junio de 2027, dos semanas más tarde de lo previamente fijado, según un calendario aprobado por el juez el jueves.
Como lo han hecho en el pasado, Maduro y Flores escucharon el proceso a través de audífonos que transmitían la voz de un traductor del tribunal. En ocasiones, Maduro, con gafas, revisó los documentos que tenía frente a él.
Cuando entraron a la sala del tribunal, Maduro saludó con la mano a personas en la galería y estrechó la mano de uno de sus abogados, Barry Pollack, mientras que Flores saludó con un beso en la mejilla a Mark Donnelly, uno de sus abogados.
Cuando se anunciaron los nuevos cargos contra Maduro la semana pasada, Pollack indicó que el exmandatario venezolano los refuta y “espera con interés su día en el tribunal”.
Pollack estuvo de acuerdo con la solicitud del gobierno de trasladar el juicio al 14 de junio. Le dijo a Hellerstein que el nuevo calendario era “muy agresivo” dadas las nuevas acusaciones, pero añadió que tiene la esperanza de que puedan cumplirlo.
Según la acusación reescrita, Maduro, de 63 años, supervisó un sistema de tortura que golpeaba, asfixiaba y aplicaba descargas eléctricas a sus víctimas. Se le acusa de recomendar personalmente métodos de tortura, recibir actualizaciones sobre el trato a víctimas específicas y amenazar con matar al hijo de un prisionero como forma de tortura psicológica.








