Medios de Comunicación

Apoyado por un multimillonario, pero buscando ampliar su cobertura, The Intercept también le apunta a la membresía de lectores

"Estaríamos encantados de ver una porción de nuestro presupuesto pagado por el programa de membresía".
Nieman Lab
9 Jun 2017 – 6:17 PM EDT

El hecho de que una sala de redacción esté respaldada por un multimillonario no significa que no quiera diversificar su financiación. Esta premisa ha dado lugar a lo que algunos consideran es una extraña situación: The Intercept pidiéndoles dinero a sus lectores.

¡No hay que preocuparse! The Intercept tiene en una base financiera sólida, apoyada por el fundador de eBay,  Pierre Omidyar, como parte de la empresa de medios sin fines de lucro  First Look Medios (y recibe otro tipo de financiamiento basado en proyectos). Pero es una de las últimas, entre una serie de organizaciones de noticias, que tratan de construir un programa de membresía apoyado por los lectores,  citando las preocupaciones habituales en torno a la diversificación de las fuentes de ingresos, el fortalecimiento de los lazos con los lectores más fieles, y el reforzamiento de la idea de que el buen periodismo debe ser pagado.

Claro, Omidyar  ha destinado millones para garantizar la estabilidad de la empresa. Pero la publicación tiene que seguir cuidando el presupuesto, no importa lo generoso que este sea. “Mientras más dinero tenemos, más podemos hacer”, me dijo  Glenn Greenwald, editor cofundador de The Intercept.

“Lo que hemos recibido ha sido muy generoso y nos ha permitido crecer muy rápidamente. Pero si Pierre nos está dando una cantidad X de dólares, con X millones más que podamos conseguir podremos contratar a más escritores, cubrir más áreas, profundizar en nuestra cobertura, mejorar nuestros gráficos, y más”, dijo. “A veces se nos ocurren proyectos periodísticos realmente emocionantes y prometedores, y encontramos que no tenemos el apoyo presupuestario, o que no hay tanto como habíamos esperado para llevarlas a cabo”. ( Los documentos fiscales de The Intercept para 2015 muestran gastos por 9,1 millones de dólares, contra ingresos de 5,050 dólares).

“¿Por qué está pidiendo The Intercept donaciones de sus lectores?” es una pregunta para la cual estaban preparados sus directores y que contestaron a través de declaraciones personales del mismo Greenwald y del cofundador  Jeremy Scahill , así como en la página de preguntas y respuestas que anuncia el programa de membresía. (“Este sitio está financiado por un maldito BILLIONARIO”,  escribió un comentarista en el post de Greenwald sobre el programa).

“La idea es mantener a The Intercept independiente al no tener que depender de un solo donante –incluso uno que no está interfiriendo con nuestra producción editorial–. Hay una mayor sensación de seguridad al tener varias fuentes de apoyo”, dice Greenwald. “Los críticos son los que hace más ruido, y si usted lee los comentarios podría pensar que hay hostilidad hacia la petición”.

Pero la oposición parece limitada: el equipo había anticipado que unos 1,000 miembros se suscribirían un mes después del lanzamiento, pero pasadas las primeras 24 horas ya había 1,000 personas apoyando a la publicación, según Betsy Reed, editor jefe de The Intercept.

The Intercept es parte del grupo  News Revenue Hub, un programa desarrollado por  Mary Walter-Brown en la Voz de San Diego, y que ahora está  convirtiéndose en una organización independiente.

Reed y Walter-Brown se conocieron en el programa de liderazgo ejecutivo Sulzberger en Columbia, donde Walter-Brown había concebido el News Revenue Hub el año anterior. Reed estaba interesada en escuchar ideas en torno a la membresía, pero The Intercept no tenía recursos internos o ningún tipo de software para lidiar con el mantenimiento de un programa de ese estilo –todos los vacíos en las organizaciones, con o sin fines de lucro, que el News Revenue Hub contribuye a cubrir,  lo hace a través de cuotas. (Aquí hay un poco de polinización cruzada con Omidyar: algo de dinero del Fondo para la Democracia,  creado también por Omidyar, ayuda a sufragar algunos de los costos de las organizaciones en el News Revenue Hub.)

Actualmente, The Intercept está ofreciendo  tres niveles de membresía: Aliados, para los donantes que dan entre 35 y 250 dólares al año;  Truthseekers, para los donantes que dan entre 250 y 1,000 dólares al año, y Changemakers, para todos los que dan más de 1,000 dólares al año. Los que están en el nivel de Changemaker serán reconocidos públicamente en el sitio de The Intercept. La mayoría de los que se han registrado hasta ahora lo han hecho en el nivel de Aliados, dice Reed.

Los beneficios de la membresía incluyen invitaciones y acceso VIP a los eventos, acceso a las intimidades detrás de las reportes, y (sí) bolsas de regalo; a medida que el programa evoluciona, más beneficios se podrán añadir, según el interés de cada miembro. The Intercept ha celebrado solo un  evento en vivo en el pasado, pero las compuertas se están abriendo. BuzzFeed News y The Intercept están patrocinando un evento en el Festival de Northside. Está transmitiendo desde la Cumbre del Pueblo en Chicago. Está copatrocinando partes de la gira del libro de Naomi Klein.

El News Revenue Hub ayudó a The Intercept con una encuesta de lectores antes del lanzamiento del programa para averiguar qué ofertas les podrían parecer valiosas a la gente. Hubo más respuestas de las esperadas provenientes de los países angloparlantes fuera de Estados Unidos, como Canadá, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. El programa aún no se ha puesto en marcha en Brasil, donde  The Intercept está aumentando su operación en idioma portugués, y donde vive Greenwald. Si se llega a lanzar allí, los precios de cada nivel tal vez necesiten ser ajustados.

“Estaríamos felices de ver que una porción saludable de nuestro presupuesto sea pagada por el programa de membresía”, dijo Reed cuando le pregunté a qué números le está apuntando The Intercept.

“Actualmente la gente está dándose cuenta de que es importante apoyar el periodismo que valoran; es algo que se ha vuelto parte de la ética, y que existía antes de Trump, pero él ha acelerado esa tendencia”, dice Greenwald.

“Nuestro mayor desafío en esto es que cada vez que hay un nuevo presidente y una nueva administración, sobre todo si se trata de un nuevo partido en el poder, hay cambios en el espectro político. Es un desafío a una gran cantidad de alineamientos”, agrega. “Nuestra marca siempre ha sido el periodismo agresivo, contestatario. En este momento, hay una gran cantidad de personas que odian a Trump, y estamos tratando de averiguar dónde encajamos. ¿Nos definimos a nosotros mismos como la disidencia? ¿Estamos encontrando formas de criticar, de empujar los puntos de vista convencionales? Hay cosas que creo que The Intercept está haciendo que son únicas en este momento”.

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