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Violencia

Cuando las armas van a la escuela: un reflejo de la violencia en México

Pistolas, revólveres, armas de diábolos, navajas, tasers eléctricos. Todo eso ha encontrado la policía en las escuelas mexicanas desde que se retomó el programa Mochila Segura, como consecuencia del ataque ocurrido el 19 de enero en Nuevo León.
8 Feb 2017 – 5:12 PM EST

Ciudad de México.- El pasado 19 de enero, un joven de 15 años disparó contra su profesora y compañeros de clase en un colegio en el estado fronterizo de Nuevo León. A partir de entonces y tras una serie de operativos policiales en las escuelas, las autoridades han encontrado más armas ocultas en manos de jóvenes: la evidencia de que el peligro en los centros escolares de México sigue latente.

Tras el ataque en Nuevo León, los cuerpos de seguridad retomaron el programa Mochila Segura, que consiste en revisar las mochilas de los alumnos antes de entrar a los centros escolares. Y desde el primer día comenzaron los hallazgos: pistolas, revólveres, armas de diábolos, navajas, tasers eléctricos.

Estos operativos de búsqueda y prevención forman parte del Programa Nacional Escuela Segura, en marcha en 2007, pero con el paso de los años fueron perdiendo intensidad y para 2017, pocas escuelas lo llevaban a cabo con constancia.

De acuerdo con autoridades locales, los hallazgos recientes de armas se han registrado en los estados de Nuevo León, el Estado de México, Guerrero y en la Ciudad de México. En otros casos, varias escuelas ha sido puestas bajo alerta tras recibir amenazas de un posible tiroteo, como ocurrió hace dos semanas en Saltillo.

Pero los casos donde un menor de edad murió por un arma de fuego en planteles escolares no son novedad en México: de 2000 a 2015 murieron 38 menores en el país, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con Javier Oliva, experto en seguridad Nacional por la Universidad Nacional Autónoma de México, uno de los factores que contribuyen al incremento del decomiso de armas en escuelas a manos de menores es el clima de violencia que se vive en el país desde 2007, a consecuencia de la llamada guerra contra el crimen organizado, que dejó, según cifras oficiales, al menos 106,378 personas asesinadas.

“El ambiente de violencia que se vive en el país desde hace varios años, más el descontrol que hay por parte de las autoridades mexicanas en lo que se refiere a la transmisión de contenidos de violencia que se convierte en una parte cotidiana de la vida de los jóvenes, influye en buena parte a conocer las causas de que los jóvenes se vuelvan violentos”, señaló.

De acuerdo con el gobierno federal, las ciudades en las que se hallaron armas en las escuelas se encuentran entre los 50 municipios del país donde en 2016 se registraron más homicidios, según datos de la Secretaría de Gobernación. Territorios de Monterrey, la Ciudad de México y Guerrero se encuentran en la lista.

Algo que muestra, según Oliva, que el nivel de violencia entre los menores se encuentra estrechamente relacionado con el crimen en México.

Según detalla la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) hay alrededor de 5,000 jóvenes presos por la comisión de delitos graves, de los cuales el 22% son por homicidio. Muchos de los cuales caen en las redes del crimen organizado por problemas familiares, pobreza o desescolarización.

El resto de menores presos cometió robo con violencia, o portaba arma prohibida, robó algún vehículo, participó en un secuestro, o cometió delitos contra la salud y el resto cometió delincuencia organizada.

Por esta razón, para Erubiel Tirado, coordinador del programa de Seguridad y Democracia de la Universidad Iberoamericana, lo sucedido en Monterrey y el decomiso de armas en escuelas a manos de menores es un síntoma de violencia social.

“Se trata de una situación estructural no solo de las escuelas si no de los entornos escolares y sociales. Sin embargo, las acciones gubernamentales que se han realizado en los tres niveles de gobierno, no van enfocadas a las causas. Hay factores que se han descuidado a lo largo de década en los planteles escolares, como la vigilancia, la iluminación e incluso la accesibilidad física y los distractores que pudieran distorsionar la convivencia en el entorno”, señaló.

Oliva señaló que las políticas de prevención se han dejado de lado por parte del gobierno, uno de ellos fue el Programa Nacional de Prevención del Delito que desapareció del presupuesto oficial de 2017. Otros programas destinados a reconstruir el tejido social como el de combate a las adicciones, rescate de espacios públicos y promoción de proyectos productivos recibieron considerables recortes.

Operativos, ¿sinónimo de seguridad?

Los operativos del programa Mochila Segura comenzaron desde 2007, sin embargo, con el paso del tiempo, como sucedió con otros programas, su periodicidad fue disminuyendo. Incluso el año pasado casi desapareció del presupuesto destinado por el gobierno.

Una de las razones que impulsaron para retirarle presupuestos fue que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reportó que este tipo de acciones no tenían visibilidad en términos de que aumentaran la seguridad en las escuelas o la sensación de seguridad entre los jóvenes y los niños.

“En su mejor momento, Mochila Segura llegó a tener una cobertura de 60,000 escuelas, pero fue disminuyendo a 14,000. No obstante, ni con 60,000 escuelas se cubre la mitad del total de centros que existen en el país. Cuando se hizo el censo de planteles a nivel educación básica se estableció la cifra de 207,682 escuelas; entonces, si vemos el impacto, en cuanto a cobertura es del 25%”, detalló Tirado.

Sin embargo, tras el incidente en Nuevo León, las revisiones volvieron a tomar fuerza, y los hallazgos demostraron que el peligro latente en los centros escolares de México nunca desapareció.

En fotos: la policía regresa a la escuela...para buscar armas

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