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Tokio 2020

Simone Biles abandona competencias olímpicas y nos deja una lección sobre el cuidado de la salud mental

No hay que ser una atleta olímpica como ella para identificarse con el estrés, ansiedad y presión que ha podido sentir. Acaso con menos notoriedad, millones las padecen. Pero muy pocos logran encarar esas emociones con semejante valentía.
1 Ago 2021 – 08:45 AM EDT
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Frente a los ojos expectantes del mundo entero, la estadounidense Simone Biles, considerada la mejor gimnasta olímpica de la historia, tomó una decisión radical: abandonar la competencia para enfocarse en su salud mental, luego de que su desempeño en la prueba de salto no fuera el esperado.

Después de haberse retirado previamente de otras dos competencias, la gimnasta anunció el viernes que no competiría en las finales de caballete y barras asimétricas y el sábado que tampoco lo haría en ejercicios en el suelo. Le quedaría solo la opción de participar en la barra de equilibrio, lo cual decidirá en dependencia de una evaluación médica.

“Cuando estás en una situación de alto estrés colapsas y no sabes cómo manejar todas esas emociones. Debo enfocarme en mi salud mental y no poner en riesgo mi salud y mi bienestar”, confesó después a los reporteros.

En un post de Instagram había admitido sentir “como si tuviera todo el peso del mundo sobre mis hombros” y aclarado que, aunque hacía ver como si esa presión no la afectaba, a veces era “difícil”.

En 50 años, ninguna otra mujer había ganado todos los títulos de su disciplina y se esperaba que en Tokio repitiera la proeza. La ganadora de cuatro medallas de oro y un bronce nunca ha perdido una competencia desde 2013.

Pero -en un acto que muchos catalogan como igual de heroico- ha antepuesto su bienestar.

“Está bien a veces incluso saltarte las grandes competencias para enfocarte en ti mismo porque demuestra cuán fuerte eres como atleta y como persona, en vez de simplemente soportar mientras batallas con ello”, declaró.

“Tengo que hacer a un lado mi orgullo y hacer lo que es correcto para mí”, recalcó. Un mensaje que resuena con muchos y que han aplaudido numerosas personalidades como el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien hizo un llamado a todos a cuidar de su salud mental. “Debemos protegerla de la manera en que mejor funcione para nosotros”, tuiteó.

Porque no hay que ser un atleta olímpico para identificarse con esas emociones. Acaso con menos notoriedad, millones de personas batallan a diario con la ansiedad, depresión, el estrés de cumplir con las expectativas o simplemente el agotamiento del burn out.

“Es normal que nuestros cuerpos entren en ese estado de fight or flight cuando nos sentimos juzgados o evaluados o necesitamos desempeñarnos al máximo nivel frente a los demás”, dice a CNBC la psicóloga Leah Lagos.

“Sé que son los Juegos Olímpicos y lo quería para mí misma. Pero vine aquí y sentí que lo seguía haciendo para los demás, así que me duele en el corazón que hacer lo que amo haya sido arrebatado de mí para complacer a los demás”, declaró Biles.

Decir siempre que sí a los demás para evitar el conflicto o en búsqueda de aprobación, a la larga pasa factura al individuo, advierte a NPR Natalie Lue, quien ayuda a gente a sentirse con el derecho a decir que no, algo que claramente logró Biles al abandonar las competencias sin caer en el peligroso juego del qué dirán.

Desde temprano, Biles sacrificó una vida normal en búsqueda de medallas de oro.

Ya antes de partir hacia Tokio, en una entrevista con el New York Times había dicho que “siendo honesta” el momento más feliz de su carrera era su “tiempo libre”. Una respuesta bastante reveladora.

“Todos somos Biles”

Al igual que millones, Biles ha sufrido los estragos de la pandemia sobre su salud mental. La incertidumbre sobre la celebración de los Juegos Olímpicos, competir frente a gradas vacías y el no contar con el apoyo de su familia han servido de agravantes a una situación que, de por sí, es sumamente retadora.

“Todos somos Simone Biles y todos debemos dar un paso atrás”, insiste el escritor Julio Vicente Gambuto en un artículo de opinión donde aplaude a la atleta por abrazar su humanidad en un contexto que habitualmente nos obliga a resistir a toda costa.

“Todos estamos exhaustos de las fuerzas sociales y económicas que nos dicen que ciegamente debemos seguir adelante y regresar a la caminadora, que debemos ignorar lo que la pandemia le ha hecho a nuestros corazones, cuerpos y mente”, dice y explica que, con su acto, Biles “nos recuerda que incluso aquellos en la cima, en el pico de su carrera, tienen momentos donde lo más saludable es retroceder”.

Los beneficios de la terapia

En sus declaraciones del martes, Biles dijo que “la terapia y la medicina han ayudado mucho”, un mensaje que ayuda a erradicar el estigma de ir al psiquiatra o al psicólogo.

No es la primera vez que habla públicamente de la importancia de buscar ayuda profesional o la medicación. “Buscar asistencia de salud mental no es algo por lo que debas sentirte culpable o avergonzado”, dijo a la revista Glamour en una entrevista reciente.

En 2018, cuando reveló que había estado entre las víctimas de abuso sexual del médico del equipo estadounidense Larry Nassar, admitió que estaba tomando pastillas contra la ansiedad y habló sobre la gran depresión en que la sumió ese trauma que también ayudó a visibilizar.

“En un punto dormía tanto porque, para mí, era lo más cercano a morir sin hacerme daño”, dijo a la publicación.

Biles es la única gimnasta que sufrió los abusos sexuales de Nassar que asiste a los Juegos Olímpicos de Tokio, lo que suma aún más complejidad a su participación en ellos.

“Estamos hablando de la misma niña que fue abusada por el médico del equipo a lo largo de toda su niñez y adolescencia (…) A sus 24 años ha superado más traumas de lo que mucha gente experimentará en su vida”, se lee en un tuit que la propia atleta retuiteó y que hace referencia a las críticas que ha recibido por no ser “mentalmente fuerte”.

El apoyo del equipo

Simone Biles ha contado con el apoyo incondicional de su equipo y de sus allegados, algo fundamental para quienes batallan con su salud mental. “Tuve a la gente correcta a mí alrededor para poder hacerlo”, comentó.

“El inmenso amor y apoyo que he recibido me ha hecho darme cuenta de que valgo más que mis logros y que la gimnasia, algo que realmente nunca creí antes”, escribió en sus redes sociales la gimnasta este jueves.


“Lo entendimos completamente porque lo hemos padecido nosotras mismas”, dijo una de sus compañeras.

Otros atletas Olímpicos como Michael Phelps, quien se ha dedicado a crear conciencia en torno a la salud mental luego de sufrir una severa depresión, la han defendido públicamente. “Somos seres humanos. Así que está bien no estar bien y atravesar los altibajos de la montaña rusa emocional”, dijo Phelps.

Para muchos como él, el que Biles haya tenido el coraje de admitir su vulnerabilidad y de priorizar su salud mental en plenos Juegos Olímpicos es lo que la convierte en una verdadera campeona.

“Gracias por ayudar al mundo a darse cuenta de que dar prioridad a la salud mental y física es la marca de una verdadera campeona (…) y por mostrar que uno no le debe nada a nadie sino a uno mismo y a la búsqueda de la felicidad”, le escribió la ex gimnasta y ahora corresponsal deportiva de NBC Nastia Liukin en una carta publicada en Instagram.


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