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Coronavirus

Fabricantes de mascarillas de Estados Unidos advierten que están al borde de la quiebra

Los fabricantes de mascarillas, sobrepasados por los tapabocas de manufactura china, están presionando a la administración de Biden para que compre cientos de millones de cubrebocas que actualmente están almacenados para mantener viva la industria.
3 Ago 2021 – 11:07 PM EDT
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Los fabricantes estadounidenses de mascarillas alertan de que pronto se irán a la quiebra si no cuentan con el apoyo del gobierno, lo que podría afectar a la producción nacional de cubrebocas en pleno aumento en los casos de covid-19.

¿El motivo? Las compañías privadas, así como los gobiernos estatales y locales, han favorecido a las mascarillas chinas, que son mucho más baratas que las fabricadas en Estados Unidos. La falta de demanda ha obligado a los fabricantes de cubrebocas estadounidenses a despedir a más de 5,000 empleados, y los ejecutivos dicen que la industria no llegará el próximo año a menos que se le ponga un salvavidas, de acuerdo con un artículo publicado en The Hill.

"Con el virus empeorando, estamos muy preocupados de que esta industria no esté ahí para ayudar cuando más se necesita", manifestó Brent Dillie, gerente de la compañía Premium-PPE y también presidente de la recientemente formada Asociación Estadounidense de Fabricantes de Mascarillas (AMMA, por sus siglas en inglés).

“La industria está en una situación en la que se nos necesita, hay escasez de mascarillas, pero todos estamos despidiendo a nuestros empleados y tenemos un importante inventario de productos que no hemos podido vender”, comentó Luis Arguello Jr., vicepresidente de DemeTech.

DemeTech fue la compañía que se convirtió el mayor fabricante de mascarillas durante 2020, antes de que los gobiernos y empresas privadas dejaran de comprar cubrebocas estadounidenses y favorecieran a los chinos. Desde entonces, la compañía, situada en Miami, despidió a 1,500 trabajadores en su división de máscaras y acumuló cerca de 200 millones de tapabocas.

Por su parte, Premium-PPE, cuya sede está en Virginia, aumentó su producción a un millón de mascarillas por día a principios de este año, pero desde entonces ha tenido que prescindir de la mayoría de sus empleados.

Los fabricantes de máscaras están presionando a la administración de Biden para que compre cientos de millones de cubrebocas que actualmente se encuentran almacenados para reforzar la Reserva Nacional Estratégica del gobierno federal y así mantener viva la industria.

Los empresarios piden al presidente Biden que favorezca a los productos estadounidenses, y han hecho gestiones en el Congreso para presionar el tema en esa dirección.

“En general, el gobierno federal ha sido consistente comprando mascarillas estadounidenses”, afirmó Arguello. "Son los gobiernos estatales y locales los que no lo hacen".

Los gobiernos estatales y locales recibieron una importante cantidad de dinero proveniente del paquete de estímulo para atender la emergencia médica y económica provocada por la pandemia, pero han optado por comprar las mascarillas KN95, de fabricación china y que no cumplen con los estándares de EEUU.

El gobierno de California selló un contrato de compra de mascarillas por mil millones de dólares con el fabricante chino BYD el año pasado, una medida que finalmente obtuvo la aprobación de los reguladores federales que inicialmente bloquearon la venta.

Los empresarios han hecho hincapié en que los estadounidenses necesitan acceso a equipos probados de grado médico para bloquear la variante delta, que se propaga mucho más fácilmente que las cadenas anteriores del virus.

Los funcionarios de salud, incluido el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, Scott Gottlieb, se han hecho eco de ese sentimiento.

"La calidad de la mascarilla sí importa, y una mascarilla N95 de alta calidad brindará un nivel de protección mucho mejor", comentó en una entrevista con el programa Face the Nation, de la cadena CBS.

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