España decretó el cierre discotecas y la prohibición de fumar en la calle, el Reino Unido reimpondrá una cuarentena a viajeros procedentes de Francia y el gobierno de Nueva Zelanda prolongará el confinamiento en Auckland: así varios países del mundo están redoblando sus esfuerzos por contener los rebrotes de la pandemia de coronavirus.
Después de volver a una aparente normalidad a principios del verano en muchos países, el mundo parece cerrarse de nuevo en un intento por controlar el resurgimiento de casos de covid-19.
El uso de mascarilla ya es obligatorio en el exterior en algunas ciudades de Europa, y España decretó este viernes la prohibición de fumar en la calle, salvo si se puede mantener la distancia de seguridad de dos metros, una medida que ya en vigor en dos las regiones de Galicia y Canarias.
También se volverán a cerrar discotecas, bares nocturnos y salones de bailes. Los restaurantes y otros bares deberán cerrar a la una de la mañana y no podrán recibir más clientes pasada medianoche.
El coronavirus se ha cobrado la vida de más de 760,000 personas en todo el planeta y más de 20,9 millones se han contagiado.
Ante la amenaza de una segunda ola en su territorio, el gobierno británico decidió reimponer a partir del sábado 14 días de cuarentena a los viajeros procedentes de Francia, Holanda y Malta, poco menos de un mes después de haberles eximido. La medida sigue vigente para España, Bélgica, Andorra y Bahamas.
Unos 160,000 británicos actualmente en Francia, así como parte de los 300,000 franceses que viven en el Reino Unido y pasan las vacaciones en su país, disponen de unas horas para volver antes de la entrada en vigor de esta medida.
Fuera de Europa tampoco hay buenas noticias. Nueva Zelanda, alabada por su buena respuesta en la primera ola epidémica, prolongo por 12 días, hasta el 26 de agosto, el confinamiento en Auckland para frenar la reaparición del virus.
Corea del Norte, por el contrario, anunció el levantamiento del confinamiento de una ciudad, situada en la frontera entre las dos Coreas, instaurado a finales de julio tras hallar un primer caso "sospechoso" de coronavirus.