Consuelo Córdoba lleva 27 años viviendo con las secuelas de un ataque con ácido; ahora pide la eutanasia

Tras 87 cirugías, Consuelo Córdoba dice estar agotada de vivir con las secuelas del ataque y de seguir pidiendo ayuda.

Video Sobrevivió a un ataque con ácido; pide eutanasia tras 87 cirugías

“Si el mundo entero no me ayuda, me aplico la inyección de la eutanasia”.

Con esa frase, Consuelo Córdoba resume el cansancio que dice sentir después de 27 años de vivir con las consecuencias de un ataque con ácido que le cambió la vida.

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Tiene 58 años y ha pasado por 87 cirugías para tratar las lesiones que le dejó la agresión de su entonces esposo. Hoy asegura que ya no puede trabajar y que las secuelas de aquel ataque continúan deteriorando su salud.

“¿Cuántas cirugías lleva?”, le preguntan.

“87, 87 cirugías y 27 años así”, responde.

27 años después del ataque

Consuelo apenas recuerda cómo era su rostro antes de la agresión. Dice que entonces era una mujer joven y que con el paso de los años las cicatrices se convirtieron en parte permanente de su vida.

Mientras ella ha tenido que someterse a decenas de intervenciones, asegura que su exesposo nunca pasó un solo día en prisión.

“Él vive en Santa Marta con su mujer y sus hijos”, cuenta mientras camina.

Ahora, Consuelo enfrenta nuevas dificultades. Dice que cada vez está más enferma y que hasta levantarse o caminar puede resultar complicado.

“¿Está pesada su vida?”, le preguntan.

“Pesada, tremenda… Mis hijos, mi hija me abandonó cuando me vio así quemada con ácido; hace 25 años, no la veo…”.

Ya había sido autorizada para morir

La historia de Consuelo no es nueva. Hace 14 años su caso ya había llegado a los medios de comunicación.

Hace cuatro años, además, le aprobaron la eutanasia.

Pero desde entonces su historia siguió acumulando capítulos: más cirugías, nuevas apariciones públicas y hasta un encuentro con el papa.

Nada de eso ha conseguido borrar las consecuencias de aquella agresión.

Consuelo dice que está cansada de pedir ayuda y que ahora quiere poder decidir cuándo terminar con su sufrimiento.

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Incluso tiene claro qué quiere que ocurra después de su muerte.

“Que me velen y me cremen y las cenizas las lleven a Tumaco y las tiren al mar”.

“El odio es como una enfermedad”A pesar de todo lo que ha vivido, Consuelo asegura que ha perdonado a su exesposo y también a su hija, a quien no ve desde hace 25 años.

Su mensaje, dice, no está marcado por el rencor.

“Que perdonen a todo aquel que le haga daño, así como yo perdoné a mi exesposo que me hizo esto, y a mi hija cuando se fue, porque el odio es como una enfermedad, como un sida que no tienen cura”.

Después de casi tres décadas y 87 cirugías, Consuelo asegura que está agotada. Su rostro lleva las marcas de aquel ataque, pero también una historia de años de tratamientos, abandono y búsqueda de ayuda.

Ahora, la mujer que sobrevivió a una agresión que le cambió la vida dice que quiere tener la posibilidad de decidir cómo ponerle fin a su sufrimiento.