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Prueba de manejo BMW X5 xDrive50iA 2014

Pionera dentro del segmento de las SUVs de lujo, la X5 no se detiene y sigue evolucionando, presentándonos su 3ra generación.
31 Mar 2016 – 04:49 PM EDT
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Pionera dentro del segmento de las SUVs de lujo, la X5 no se detiene y sigue evolucionando, presentándonos en esta ocasión su tercera generación.

Para esta nueva interpretación del vehículo, BMW creó una SUV algo más grande y refinada, pero logró que se sintiera más ágil y cómoda gracias a la utilización de tecnología de punta.

En el aspecto estético a primera vista parece no cambiar mucho. Las líneas son familiares y se sigue presentando una camioneta robusta de buen tamaño. Es hasta que la ponemos junto a una de la generación pasada que realmente podemos ver el avance que tiene. Más grande y con líneas más estilizadas, la nueva X5 hace ver a la versión vieja… justo eso, vieja. Los diseñadores de BMW lograron mantener el ADN del modelo prácticamente intacto mostrando una evolución contundente.

En el interior la historia es prácticamente la misma. Compartiendo diseño con las nuevas generaciones de la marca bávara, el tablero está dominado por la pantalla central que sobresale del mismo y la consola central es gobernada por los sistemas de audio, aire acondicionado y el iDrive desde donde se puede controlar absolutamente todo de la camioneta.

El sistema iDrive está lejos de ser el problemático sistema que era cuando se estrenó. Hoy en día gracias a la suma de varios botones y una mucho mejor interface, es intuitivo y muy fácil de usar.

Los asientos son sumamente cómodos y la posición de manejo es ideal para un vehículo de estas características: alto pero sin sentirnos en un camión. Las plazas traseras son amplias y tres adultos podrán viajar cómodos. Fuera quedó la idea de una tercera fila de asientos que realmente no servían y en su lugar encontramos mejores plazas traseras y muy buen espacio de carga.

Nuestra versión de prueba era la X5 xDrive50iA equipada con el motor V8 turbo de 4.4 litros con 450 caballos de fuerza acoplado a la caja automática ZF de 8 velocidades. Al igual que todos los modelos de la marca, la programación de la caja es de primer nivel y la entrega de potencia cambia radicalmente entre los diferentes modos de conducción que tiene, de ECOPro a Sport +.

La X5 se siente mucho más ágil de lo que uno espera por su tamaño. Los cambios de dirección son fáciles y la aceleración se siente bastante briosa, mucho más de lo esperado para un vehículo de sus dimensiones.

La dirección es precisa y la retroalimentación de la suspensión es razonable, sobre todo tomando en cuenta que la dirección es eléctrica. La tracción en las cuatro ruedas la hacen fácil de manejar en superficies resbalosas y a pesar de su lujo y deportividad tiene capacidades off-road muy buenas.

El equipamiento de seguridad es de primer nivel con todo lo que un auto de lujo moderno equipa y aunque el consumo de combustible puede ser algo elevado (sobre todo si explotamos su lado deportivo) en conducción normal bajo el modo ECOPro es bastante razonable.

La X5 fue de las primeras SUVs de lujo y se ha mantenido en lo más alto del segmento durante muchos años, con la competencia tan fuerte como está hoy en día, la marca bávara no piensa aflojar el paso ni un instante, creando la mejor versión de su SUV de lujo y una de las mejores del mercado sin lugar a dudas.

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