Primera evaluación de Christine Blasey Ford
En la primera parte de la audiencia Christine Blasey Ford se ha comportado con una nerviosa calma. Ella ya había advertido que estaba aterrada con la responsabilidad de hablar ante el comité y la propia fiscal encargada por los republicanos para llevar el interrogatorio reconoció la dureza del momento para ella.
Después de haber leído su testimonio con voz entrecortada por la emoción que le generaba el recuerdo del intento de violación del que acusa a Kavanaugh, la profesora universitaria pareció haber retomado la compostura, salvo en los momentos en los que volvió a recordar el ataque del que dice haber sido víctima.
Hasta ahora Blasey Ford luce como una persona normal, que responde con frases sencillas a las preguntas que se le hacen, con una sinceridad que contrasta con la gravedad de una audiencia senatorial realizada en estos salones de mármoles y maderas oscuras.
No parece haber sido sometida a los típicos entrenamientos sobre cómo responder a los senadores, o al menos no luce rígida al momento de hacerlo, pese a que se percibe que no se siente cómoda en el puesto que está ocupando.
Hasta ahora, la acusadora del candidato a magistrado de la Corte Suprema no ha sido presionada por la parte republicana, que es la que potencialmente podría presentarle más problemas a la hora de contrastar su testimonio.
En cualquier caso, el café que le dieron al terminar de leer su declaración parece haberla ayuda a reconfortarse tras esos primeros minutos de nerviosismo.

