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Hace 10 años le lanzó dos zapatos a George Bush, ahora lanza su carrera política

La imagen del presidente estadounidense esquivando 'zapatos proyectiles' cuando se disponía a hablar a la prensa en Irak, recorrió el mundo entero en 2008. Una década más tarde, el autor del 'zapatazo' aspira a llegar al Parlamento de Bagdad.
1 May 2018 – 07:29 PM EDT
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El periodista iraquí Muntazar al-Zaidi se hizo famoso en todo el mundo en 2008 por haberle lanzado no uno sino dos zapatos al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Ahora, una década después de ese suceso al-Zaidi lanza su carrera política postulándose al Parlamento en Bagdad y desde sus redes sociales asegura: "Confiando en Dios, decidimos barrer a los corruptos".


"Este es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro", gritó al-Zaidi en árabe al lanzarle sus zapatos a Bush durante una visita del mandatario a Irak.

"Esto es para las viudas y los huérfanos y todos los asesinados en Irak", clamó luego mientras arrojaba el segundo zapato.

Bush no resultó lastimado debido a que esquivó los dos zapatos proyectiles. Instantáneamente después del lanzamiento, los guardaespaldas del primer ministro Nouri al-Maliki redujeron al periodista y se lo llevaron. al-Zaidi fue arrestado y encarcelado por nueve meses por atacar a un jefe de estado visitante.

BuzzFeed News detalla que al-Zaidi dejó el país tras ser liberado por buena conducta y en 2011 regresó y se centró en su fundación que trabajó para ayudar a los niños que habían perdido a sus padres durante la ocupación de EEUU.

Insulto en forma de zapato

El zapato - y mucho más arrojar uno- es un símbolo en extremo ofensivo en países árabes. Hasta se considera culturalmente grosero cruzar las piernas y mostrar la suela mientras se habla con otra persona.

El calzado se considera sucio porque está en contacto con el suelo y está asociado con el pie, la parte más baja del cuerpo. Arrojar un zapato es considerar a esa persona lo más bajo. En la fe musulmana, también se considera sucio y por eso el calzado queda fuera de las mezquitas.

La acción del periodista generó un momento hilarante en muchos países occidentales. Por el contrario, en otros rincones del mundo, especialmente en Medio Oriente, la acción de al-Zaidi ilustró el fuerte sentimiento anti estadounidense que la invasión estadounidense a Irak generó en la región.

Irak había sido invadido por EEUU en 2003 bajo las órdenes de Bush en busca de armas de destrucción masiva que supuestamente escondía el entonces líder del país, Saddam Hussein. Tras años de invasión, las armas nunca fueron halladas. Esa invasión tampoco contó con el apoyo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por lo que fue señalada como ilegal.

En un artículo de opinión publicado por el periódico británico The Guardian un año después del incidente, al-Zaidi escribió que él no se consideraba "un héroe" como millones de personas lo habían llamado. "No soy un héroe, solo actué como un iraquí que presenció el dolor y el derramamiento de sangre de demasiados inocentes", aseguró.

"Cuando arrojé el zapato en la cara del criminal, George Bush, quise expresar mi rechazo a sus mentiras, su ocupación de mi país, mi rechazo a que matara a mi gente. Mi rechazo a su saqueo de la riqueza de mi país y la destrucción de su infraestructura y el haber echando a sus hijos a una diáspora", escribió.

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